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lunes, 24 de diciembre de 2012

El Beni de Cádiz. Diccionario Gaditano de Flamenquitos Insignes (II)


El Beni en su apogeo artístico

La madre del Beni mira orgullosa a su hijo
en los camerinos del Teatro Andalucía (*)



Beni de Cádiz. 

Nombre artístico de Benito Rodríguez Rey. Cádiz, 1930-Sevilla, 1992. Cantaor y bailaor. Nieto del cantaor El Niño de La Isla y hermano del cantaor y flamencólogo, Amós Rodríguez, El Cani y El Chele. Artista inconmensurable del escenario, conoció todos los secretos y recursos escénicos para pasear con elegancia la expresión artística y jonda que atesoraba. Se inició como bailaor, junto al gaditano Ramón Vélez, en la compañía de Manolo Caracol y Lola Flores. Ya como cantaor lo hace en 1955 con Lola Flores, formando parte, dos años más tarde, del tablao de Madrid El Corral de la Morería. Ingresa en el ballet de Pilar López en el que permanece hasta 1959, año en que a causa de una enfermedad recibe en el mes de diciembre un grandioso homenaje en el Gran Teatro Falla de su ciudad natal, impulsado por La Niña de Los Peines y Pepe Pinto, y con la participación de destacadas figuras, entre ellas: Antonio Mairena, Fernando Terremoto, La Paquera de Jerez, La Perla de Cádiz y El Güito



Actuó en el elenco de Juanita Reina y entre los años 1960-1969 lo hizo en diversos tablaos y salas de fiestas madrileñas como El Duende, Torres Bermejas, Las Cuevas de Nerja, Las Brujas y Villa Romana. Se trasladó a Sevilla para pasar por diversos tablaos hispalenses como El Arenal y La Trocha, ciudad en la que regentó un bar, en El Postigo, llamado El Colmaíto —por cierto, con una sola mesa— por el que pasó lo más granado de los artistas sevillanos (la hija del dependiente se convertiría en figura, y en sus cantes, especialmente por alegrías, se aprecia la fuente del Beni: Aurora Vargas). 



En 1971 obtiene varios premios en el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba, entre ellos el Premio por seguiriyas, Silverio Franconetti, único cantaor que, hasta la fecha, acredita tal distinción. La Cátedra de Flamencología de Jerez de la Frontera le otorga en 1976 el máximo galardón a su género. En 1984 participa de forma notable en la III Bienal de Arte Flamenco de Sevilla. Para Fernando Quiñones "El Beni es cantaor de una manera inevitable e inmediata; canta como el pájaro vuela, y se diría en ocasiones que el cante es su manera de respirar; de ahí la vitalidad que pone infaltablemente a sus interpretaciones y que, a veces, busca salida por los más inesperados caminos"(1). 



En opinión de Eduardo Márquez “El Beni ha dado un paso por bulerías y lo hacía con una perfección total y con un estilo perfecto; y con un señorío y con una elegancia que no se ha podío aguantá. El Beni ha sido una artista que ha llenado un escenario él solito, se ha paseado de una esquina para otra, se ha hecho un cante, se ha parado, ha dialogado con el público (...) Había tres hombres que andaban mejor que nadie: Joselito El Gallo, Rafael de Paula y el Beni de Cádiz. Beni andando era artista. Beni vendía; el cincuenta o el sesenta por ciento de artista ya lo tenía cuando salía al escenario nada más que con su presencia; y Beni verlo con esa chaqueta de dos pechos, que era una tabla, sin barriga, y esos zapatos perfectos, y ese traje, y ese peinao... y daba gloria verlo, y después cuando ya terminaba cantando, pues entonces ya remataba totalmente”(2). 




Polvorilla, Beni de Cádiz y Guarino

Cultivó con maestría los cantes por seguiriyas y soleá, con los estilos del Viejo de la Isla, el Mellizo y Curro Dulce, siendo muy personal en sus zambras caracoleras y en sus fandangos y rumbas, de las que fue uno de los precursores. En entrevista concedida a Francisco del Río, contestó, a propósito de la rumba: “Mucho antes que todo eso, ya, Antonio González, el marido de Lola Flores, hacía ese tipo de rumba con más calidad, y también mucho antes, yo cantaba esa rumbita de “La Serafina”; Peret el “Borriquito como tú”... ¡y pare usted de contar!”



Por su forma de ser, acumuló a lo largo de su carrera, multitud de anécdotas y “travesuras” de toda índole, no dudando en “liarla”, llegado el momento. Antonio Hernández recogió la que sigue: “Se cuenta, que en una juerga, pagada por el magnate de turno, en la que intervenía El Beni de Cádiz, cuando el cantaor empezaba a calentarse un ex director general franquista lo “cortaba”, preguntándole: “¿Usted de dónde es?” El Beni, sin pretensiones de gresca ante la agresión gravitante y tal vez pensando en el “regalo”, respondía pacientemente: “De Cádiz.” El caso es que a cada reiterado interrogatorio monótono y respuesta lacónica consiguiente, el tirilla político aseveraba: “De donde son los maricones.” Suponemos que las copas tendrían gran parte de culpa antes que el lugar de nación del ex director general o el de su madre. Suponemos. Lo cierto es que El Beni se cansó y, a una nueva interrogación con archisabido remate grosero, opuso otra interrogación y puntilla siguiente: “¿Y su mujer, de dónde es, caballero?” El ex director general franquista, seguro de que la “sumisión” haría imposible una salida de tono, contestó orgulloso: “De Calatayud.” El Beni se puso de pie, pidió la atención del selecto auditorio y dijo: “¿Señores, saben ustedes de dónde es la mujer de este tío? ¡De Calatayud!” Y remachó: “De donde son todas las putas y muchos de los cornudos, porque también habrá en Calatayud algún forastero.” Se lió, claro”(3). 



Dos de sus últimas actuaciones en público las realizó, a principios de los noventa, en su ciudad natal en el ciclo “Cante en el Café”, en el Café del Tinte, y en el Teatro Andalucía en el homenaje que se le tributó al Niño de los Rizos. En el año 1991 fue nombrado pregonero del Carnaval de Cádiz, pregón en el que cantó por alegrías y recordó con gracia que lo había hecho “sin trincá”



En la mañana del día de nochebuena de 1992, su hermano Amós Rodríguez Rey, a bordo de El Pasay, arrojaba sus cenizas en las inmediaciones de La Caleta, junto a la Punta del Nao. Recientemente, al cumplirse el 20 aniversario de su fallecimiento, promovido por la Cátedra de Flamencología de Cádiz e impulsado por Antonio Barberán, se le ha otorgado un homenaje en su ciudad natal, en presencia de su hija María del Carmen Rodríguez y de su sobrino Alfonso Rodríguez El Cani

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Febrero de 1984. El Beni de Cádiz, Jesús Quintero y Josele. Foto: Kiki


Febrero de 1991. Pregón del Carnaval de Cádiz. Foto: Kiki



Lápida conmemorativa en su casa natal de la calle Hércules



Niño de los Rizos, El Cojo Peroche y Beni de Cádiz (*)

Un audio entrañable. Homenaje a Eugenio Salas, Niño de los Rizos, tocaor de la Escuela gaditana que Manolo Caracol se llevara a México. A principios de los años 90, Eugenio atravesaba una delicada situación, a consecuencia de una afección en la piel, sus manos no podían volver a tocar. En el Teatro Andalucía, el "todo Cádiz" flamenco se volcó con el guitarrista, con un cartel de primera, encabezado por Camarón de la Isla, que prometió no fallarle a Eugenio y acudió fiel a la cita, con la sonanta de Tomatito. Su amigo Beni lo arropaba en el escenario, lo sacaba a escena con él, y ambos conversaban con el público, rememorando ése Cádiz que se fue y las miles de anécdotas vividas con El Cojo Peroche:




En el homenaje, bulerías con la guitarra de Paco Cepero. Presten mucha atención al minuto 04:23, cómo Beni le dice a Cepero por lo bajini: "no me acuerdo de la letra"; y una tanda de fandangos, acordándose de sus maestros y cerrando la actuación, con el célebre, último fandango de Manolo Caracol:






Caricatura de "Radi" (Rafael Parodi).

Un 22 de diciembre de 1992 nos llegaba la noticia de su desaparición y un 24, día de Nochebuena, se esparcían sus cenizas en las aguas atlánticas de su Cádiz natal.




Hoy, en la tarde noche del 23 al 24 de diciembre de 2012, 20 años después, hemos 'mariscado' un generoso fardo con su voz, con su arte y su gracia, para compartirla con todos los farderos; todos los flamenquitos y toda la "humanidad". Porque Beni, aparte de ser un artista irrepetible, caracolero supremo, de quien bebe y aprende y de quien le llegan los matices ancestrales de los Ortega de Santa María, fue un cantaor ácrata, vividor y arquetipo de bohemio de la Escuela gaditana, con un marchamo guasón y con una vis cómica, como la tuvieron sus antecesores, Curro Dulce, los Mellizos, Diego Antúnez, Ignacio Espeleta, Caracol el del BultoPericón de Cádiz, Agustín El Melu, o sus coetáneos Cojo Peroche, Chano Lobato o Brillantina.



Aquí van las Mil y una historias de Beni, con su compadre Felipe Campuzano, ejerciendo de entrevistador y tocando el piano en algún que otro pasaje, de estos impagables y desconocidos 30 sketches, de pocavergüenza, sal y pimienta.



Ha llegado el momento de compartirlo. De sacar la vieja cinta de ferrocromo y por mor de los emepetrés, divulgarlo, porque Beni nos pertenece a todos. 

Que lo disfrutéis, farderos, junto a un deseo sincero: flamenquita Navidad, llena de arte, de salud a esportones y de jamón del que se pega en el cielo de la boca.




- El fandango de Carlos Franco............  

- La caja de Pepito Candelaria.............  

- El partido de Wimblendon................

- Campeonato mundial de ping-pong.....

- Los embustes del Beni.....................

- El león de la selva..........................

- La manada de elefante....................

- Los gallos de pelea ingleses...............

- El búho mirón...............................

- El huevo de Jaimito........................

- Pepe el gangoso.............................

- El Tio Perico y la jaca......................

- La Morita de la Viña........................

- El hombre gol................................

- El viento en Nueva York...................

- Siete risas en el Circo de Teresa Rabal..

- Los cuernos del gringo.....................

- La gaita de Pepito Candelaria.............

- La alarma de Pepito Candelaria...........

- La moto de Pepito el Candelaria..........

- El ministro portugués de cultura..........

- Mahg Fef Fij en el Teatro Falla............

- Jordi Pujol en el Teatro Falla..............

- La maravillosa voz de Richard Bryde.....  

- Míster Blue en Carnaval.....................

- La finca de Ángel Peralta...................

- Paco Cepero en el Carnaval de Cádiz.....

- La máquina de café..........................

- El Fifi de Cádiz................................

- Amós Rodríguez Rey en el Carnaval.......
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(1) QUIÑONES CHOZAS, Fernando, De Cádiz y sus cantes. Llaves de una ciudad y un folklore milenarios, Barcelona: Fundación José Manuel Lara, 2005 (Pág. 220).

(2) Entrevista realizada a Eduardo Márquez por quien suscribe, el 23 de diciembre de 1992, para el programa "A pleno Sur" de Canal Sur Radio.

(3) HERNÁNDEZ, Antonio, Guía secreta de Cádiz, Barcelona: Sedmay ediciones, 1979 (Págs. 60 y 61).

(*) Fotos de Antonio Martínez y Joaquín Herrera, "mariscadas" del blog MdChttp://memoriadecadiz.es/

4 comentarios:

  1. No veas lo escorado que venía este barco, con las bodegas hasta la boca de fardos. ¡Y de que calidad!!!!. Me alegra enormemente que compartas estos audios con tus lectores, amigo Javi.

    Un fuete abrazo a ti y a tu mujer y te deseo lo mejor para estas fiestas.

    Antonio Barberán.-

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    1. Sí. El buque venía bien lastrado. Al final tiene muy poco sentido tener las cosas para uno mismo. Sólo me he reservado un par de audios: uno de ellos irreproducible públicamente y otro que pretendo llevarlo a un documental, que sabes que tengo en proyecto.
      Otro abrazo para ti, Antonio. Ya lo he hecho en privado y ahora lo hago por escrito: enhorabuena por el homenaje a Beni de Cádiz y por el cariño con el que tratasteis el tema, desde Rebujina al Pelón, pasando por toda su familia; y lamentable la vergonzosa ausencia de representación municipal, habida cuenta la talla del homenajeado.

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  2. Gracias Javi. Mi abuelo se llamaba Dionisio Barrios y tenía una tienda de Fotografía que se llamaba Akron en la calle ancha frente a lo que era Galerías Preciados y que es hoy una Zapatería. Este señor era tocaor y paraba en la cercana Privadilla en la plaza Gaspar del Pino. Vino de Sevilla y se fue a vivir a la calle Hércules. Y de ahi cogío a un joven aprendiz que con el tiempo se llegó a conocer como el Beni de Cádiz. Eran notables los desbarajustes que el Beni organizaba así como lo que entretenía al abuelo Dionisio, según cuanta mi difunta abuela que era la que se al final se encargaba de los retratos. Quiero pensar, si esta historia es cierta, que durante el poco tiempo que durara en la fotografía, Beni se llevó un poquito del toque del abuelo Dionisio en su enorme personalidad. En mi casa, posteriormente aparecieron fotos de cumpleaños infantiles mías y de mis hermanos con el cojo peroche y su amigo el niño de los rizos, que no se yo que pintarían hoy en día en una celebración de este estilo, ya que las criaturas se hartan de sudar en los parques de bolas.

    Gracias Javi por este peazo de regalo de Reyes. Tengo grabados en VHS algunas actuaciones memorables que ya había dado por perdidas y que gracias a tí puedo disfrutar. Un abrazo y gracias de nuevo por este post y tu agradable Blog.

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    1. Estimado Mario: Qué historia más bonita cuentas y qué de flamencos anónimos contribuyeron humildemente a engrandecer este arte. Flamencos invisibles e ignorados por la moderna flamencología, como el caso de vuestro abuelo Dionisio que seguro que tenía una interesantísima historia que mostrar y contar. Por otra parte, habría que ver a ese joven Beni, tras el mostrador de la tienda de fotos, desgranando ocurrencias, con el desparpajo innato y la rapidez de ingenio que tenía. Y desde luego, qué lujo haber compartido los cumpleaños de vuestra infancia con personajes tan singulares.

      Gracias a ti, Mario, por compartir tus vivencias. Te animo a que, en la medida de lo posible, reconstruyas la biografía de Dionisio Barrios, un eslabón más de los artistas que paraban en La Privadilla, una taberna del XVIII que debería haber gozado de algún grado de protección cultural, por parte de nuestros gobernantes y no haber permitido que la especulación borrara doscientos años de arte. Muchas gracias por comentar. Un abrazo fuerte.

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