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lunes, 26 de noviembre de 2018

El Quiqui: una Perseida apagada. Diccionario Gaditano de Flamenquitos Insignes (X)


La memoria es caprichosa. Puede fijar lo prescindible olvidando lo esencial. Darle gloria a quien no la tuvo y arrebatarsela a quien verdaderamente la poseyó. En ocasiones magnificamos a pequeños cuerpos celestes hasta convertirlos en estrellas que nunca lo fueron porque, en puridad, su brillo fue bastante menor que el que le otorgó una precipitada observación. Es de justicia enfocar un haz de luz en el firmamento de las constelaciones flamencas sobre figuras que hoy ya no brillan, como apagadas Perseidas de las que nadie recuerda su tránsito, que no fue precisamente fugaz, antes bien, todo lo contrario: tuvieron una existencia determinante e incluso decisiva, pese a lo cual, la historia la flamenca en este caso— ha oscurecido su brillantez, relegándolos al agujero negro del ostracismo. 


Aguada y témpera sobre papel de estraza.
Grito de cantaor. Manuel Martín Morgado
Perfecto desconocido en su tierra. Muy pocas líneas sobre su persona. Apenas dos o tres hilvanes biográficos. Sólo el recuerdo de algunos cantaores que mediante sus respectivos testimonios lo rememoraron; varios buenos investigadores de la era digital que han desenterrado en el último decenio alguna porción de datos de su huella... ¡Y pare usted de contar! Apenas doce renglones para el DEIF (1), como si hubiese sido una figura menor, circunscrita a su ciudad natal. 

El Quiqui. Nombre artístico de Teodoro Guerrero Cazalla, Cádiz, 1840Cádiz, 1905. Cantaor. Hijo de Joaquín Guerrero Cabanillas, natural de Cádiz y de María Cazalla Aguirre, natural de Sevilla, de cuya unión nacerían sus hermanos Manuel, José María, JoaquínMaría del Rosario y Carolina Guerrero Cazalla, ninguno de los cuales que sepamos— se dedicó profesionalmente al arte flamenco.

Fue El Quiqui una figura decisiva y determinante en el desarrollo de los estilos de Cádiz y los Puertos. Coetáneo y ocho años mayor que El Mellizo. Por alegrías y cantiñas se lo 'rifaban' en los principales cafés cantantes; siendo, junto a Paquirri Guanter, el propio Enrique el Mellizo, Romero El Tito, Tío José el Águila, Gabriela Ortega, Rosario La MejoranaEnrique Butrón e Ignacio Espeleta, uno de los artistas pioneros en el desarrollo y línea evolutiva de dichos cantes. Estuvo temporadas en Sevilla en los cafés cantantes, en donde le cantó para el baile a La Macarrona y a La Malena; siendo para ambas su artista favorito. Al mismo tiempo fue un cantaor muy largo de repertorio, cultivando, además de toda suerte de cantiñas y derivados, la soleá, el polo, la caña, el jarabe, el zapateado, la rondeña del Negro, la malagueña...





Cantaor. Aguada sobre cartulina.
Manuel Martín Morgado
Alternó con todas las figuras de su época, en los principales teatros gaditanos, (Teatro del Balón, Circo-Teatro Gaditano...), así como en los cafés cantantes de su ciudad natal (Café del Recreo, Café el Andaluz, Café de Madrid, Café El Invencible, Café La Pajarera...). Conoció muy de cerca la pionera Escuela de Cádiz de guitarra flamenca, que luego influiría en la Escuela guitarrística de Jerez— con el Maestro Patiño, el Maestro Tapias, Juan Trujillo, Manuel Pérez El Pollo, Juan Gandulla HabichuelaFrancisco Cantero... 

Con cantaores como Enrique Ortega El Gordo, Francisco Lema FosforitoDiego Ortega, Hermosilla, el hijo de El Mellizo, el propio Enrique el MellizoDiego Antúnez, El Chato de Jerez, Josefa Castrero La Rubia de La Viña, Antonio López El TroniAna Loza, Manuel Caro Carito, Manuel Vives El Zapatero, Manuel Monge, Tomás Ortega Mezcle Chico, Geroma Loreta (sic), Dolores la de Roque, El Niño de la Isla... O con bailaores como Mangoli, El Churri, La MacarronaFrancisco Cortés, Rosario Ortega, Carlota Ortega, La MalenaAntonia y Pepa Las CoquinerasMaría Cantos, Dolores y Mercedes Las Pitracas, Antonio Santos, Vicente El Colorao, Antonio El Raspaor, Francisca La Currilla, Ana Luisa La Gitanilla, Francisca La Fea, Lola, La Hija del Viejo (de la Isla), Rosario La Flamenca, Ramona La Chica, Antonia Hernández, Rocío Heredia La Gitanilla, Antonio Muñoz El Enano, Lola la Melliza, Carmen la del Ocho...

Por Antonio Barberán conocemos su empadronamiento más antiguo de 1850, residiendo en el número 129 de una casa de vecinos del barrio de La Viña; hábitat flamenco de primer orden, compartiendo barrio y acera de losa tarifeña con el gran tocaor José Patiño, el cantaor José Cantoral Valencia y con el célebre Nene, (depositario de  ancestrales romances y de una gracia descomunal). Y todo cerca de la Plazuela de la Cruz Verde, asimismo habitada en el primer tercio del siglo XIX por El Planeta, su hermano Luis Alonso, Lázaro Quintana, y un par de calles hacia el sur, Las Cachucheras y su coetánea Rosario Monge La Mejorana.


Archivo Histórico Municipal de Cádiz (AHMC)

Ya en tiempos de la Primera República la familia Cazalla-Aguirre ubicará su residencia en el piso bajo de las casas números 18  —y posteriormente 19— de la calle San Bernardo del barrio de La Viña. Así lo confirman los padrones que hemos localizado y que ahora ven la luz, concretamente la Rectificación del padrón de 1872 y el Padrón de 1873:


Archivo Histórico Municipal de Cádiz (AHMC) Libro 1.944.
Archivo Histórico Municipal de Cádiz (AHMC) Libro 1.898

Próximo al cambio de siglo, Teodoro residirá en el piso primero de la casa número 22 de la calle Jesús, María y José, según consta en la Planilla para la rectificación del Padrón general del vecindario, correspondiente a 1899, que a la postre será la última vivienda que El Quiqui habite, según consta en su Certificación Literal de Defunción, que más adelante conoceremos:


Archivo Histórico Municipal de Cádiz (AHMC)

A José Blas Vega (2) debemos la actuación más pretérita hasta ahora conocida de El Quiqui, fechada hacia 1860 en el café cantante El Recreo, con motivo de la Velada de Nuestra Señora de los Ángeles, en el Paseo de las Delicias, con un excepcional plantel de artistas: Josefa Castrero La Rubia de la Viña, El Chato de Jerez, Carito; los bailaores Francisco Cortés, Antonio Santos, María Cantos; y los tocaores, Juan Trujillo y Manuel Pérez El Pollo:



Hacia 1860. (cit. José Blas Vega)

Antonio Barberán localizó en prensa en el periódico El Comercio el juguete cómico: Palmas y luces o una boda de flamencos, espectáculo que después complementó con el hallazgo del cartel de la citada función, en donde se especificaba su participación y se ampliaba con detalles los cantes interpretados por El Quiqui, con la guitarra de Juan Trujillo:


El Comercio 17 de junio de 1867 (cit. Antonio Barberán)


Archivo Histórico Municipal de Cádiz. (cit. Antonio Barberán)



Por nuestra parte, hemos localizado en el Archivo Histórico Provincial de Cádiz un cartel del café cantante El Andaluz, que se instalaba en la Velada de los Ángeles en el Paseo de las Delicias, en cuya Sección de cantares andaluces (sic) se produjo otra actuación suya: "el simpático y acreditado cantante don Teodoro Casaya conocido por el Quiqui" (sic) a las puertas, por cierto, de producirse en Cádiz la revolución septembrina de La Gloriosa— nuevamente con el tocaor ("aventajado", sic) Juan Trujillo y ("el gracioso bolero Vicente de N. conocido por El Colorao" sic) Vicente el Colorao:


Archivo Histórico Provincial de Cádiz


Cádiz. Velada de Nuestra Señora de los Ángeles

¿Qué pasaba en Cadiz? (preguntaba, nerviosa, Madrid): pues que el anarquista Fermín Salvochea había tomado parte activa, defendiendo la Revolución de 1868 desde las barricadas. Trece años después, Antonio Machado Demófilo recolectaba el hecho histórico, reflejado en una copla, en su Colección de cante flamencos, formando parte ya de la memoria colectiva y en tiempo de soleá de tres versos:

                                                     Er día e las barricás
                                                     Era un dolosito, mare,
                                                     Ber los gachés currelá (3) 

Por su parte, Faustino Núñez encontró para 1869 una interesante y extraordinaria actuación en el Teatro del Balón, al tratarse de un beneficio a Gabriel Monge El Nene, en donde actuaron, además de El Quiqui, otros artistas invitados como Manuel Monge y Vicente el Colorao, y se cantó por seguiriyas, las rondeñas del Negro, el polo de Tobalo y cantiñas "por alegre" con la sonanta del Maestro Patiño (4):


El Comercio, 2 de junio de 1869 (cit. Faustino Núñez)

De 1873 data el cartel localizado por Blas Vega (5) del Café de Madrid, uno de los muchos cafés cantantes que se abrieron en Cádiz, en el que se ofertaba para el sábado 23 y domingo 24 de agosto una extraordinaria función, con "los barbianes que más se distinguen en este género" (sic). No hacía, por tanto, todavía un mes que el general Pavía había sofocado en la capital El Cantón de Cádiz, liderado por Fermín Salvochea, el 19 de julio de 1873. Nueve años más tarde, el folclorista Rodríguez Marín, en sus Cantos populares españoles, recopilaría la soleá de cuatro versos, testimoniando el calado que el anarquista gaditano había producido en el pueblo y cómo su arrojo y compromiso ético (habiéndose declarado único responsable de todas las revueltas que lideró), suscitaban la admiración, allá por donde pasaba:

                                                   Todas la mozas de Cádiz
                                                   se asoman a la azotea,
                                                   a ver pasar por las calles
                                                   al valiente Salvochea (6)

El cartel de 1873, agrupa, además de El Quiqui, a un elenco de arte, encabezado por José Patiño y Francisco Cantero; con Enrique Ortega El Gordo y el baile del hermano de Enrique el Mellizo: Mangoli ('Mingoli' sic), junto a una desconocida Rosalía que encabeza un baile de niñas:


Cartel 1873. (cit. José Blas Vega)


El rastro hemerográfico de sus actuaciones ya ha sido en gran parte dado a conocer en este blog, formando parte de otras entradas relativas a diferentes artistas coetáneos con los que El Quiqui actuó. No obstante las volvemos a ofrecer, junto a algunas inéditas. 

En 1888, conforme al rastreo de Alberto Rodríguez, actuó El Quiqui en un café cantante, sito en el número 4 de la calle Chantre (véase también nuestra entrada: Los cafés de Cádiz: de la discusión liberal al café cantante), junto a Diego Antúnez, Ana Loza, Manuel Caro Carito, Dolores Jiménez y Mercedes Jiménez Las Pitracas, Carlota Ortega, Rosario Ortega, Francisca Jiménez La Currilla, Ana Luisa Jiménez La Gitanilla y el Maestro Tapia:


La Palma, 24 de octubre de 1888 (cit. Alberto Rodríguez)

En la calle San Juan, a la vera de la Catedral Nueva, concretamente en el número 23, había en Cádiz otro café cantante establecido, llamado El Invencible, que funcionaba desde las doce de la noche hasta las seis de la mañana. En 1891, en dicho café continuamos con el rastreo de Alberto Rodríguez— figuraba El Quiqui contratado en el cuadro flamenco, que estaba dirigido por los tocaores José María Tapia y Francisco Molina; junto a un elenco de primer nivel. Dicho breve, extraído del periódico La Palma de Cádiz, es de suma utilidad, pues no sólo especifica qué cantaores actúan, sino qué cantes, a priori, se interpretan. 

Así, El Quiqui se templaba por cañas, polos y soleares; Tomás Ortega Mezcle Chico se rebuscaba por seguiriyas y malagueñas y Diego Ortega lo hacía por soleares, peteneras y alegrías. Completaba un nutrido cuerpo de baile femenino a destacar una de las hijas del celebérrimo siguiriyero El Viejo de la Isla, que por aquellas fechas ya residía en Cádiz—, compuesto por Antonia Hernández, Ramona la Chica, Rosario la Flamenca, Lola la Niña del Viejo, Francisca la Fea y el bailaor El Churri 'del barrio' (sic), (en Cádiz, la expresión 'el barrio' a solas se refiere, inequívocamente, a Santa María; todavía hoy sucede) que bailaba por alegrías, haciendo números bufonescos, con el gracejo que caracterizó a la saga de Los Churri, gitanos de gracia a raudales:


La Palma de Cádiz, 25 de enero de 1891 (cit. Alberto Rodríguez)

Una breve gacetilla del verano de 1896, de Diario de Cádiz, revela una actuación de El Quiqui con la sonanta de Juan Gandulla Habichuela, en un café cantante de San Fernando, al que acude en compañía de Las Hijas del Viejo, es decir, las hijas de El Viejo de la Isla las cuales, como su padre, es bastante factible que se quedaran a vivir en Cádiz:


Diario de Cádiz, 9 de julio de 1896

En 1899 ya era El Quiqui un 'hombre mayor', así lo reflejan las crónicas que cariñosamente se refieren a él como 'el viejo Quiqui' (sic); contaba entonces con 59 años, sin duda una edad muy avanzada para la época, cuya esperanza de vida, no tenía nada que ver con la actualidad. Pese a todo, seguía en activo, subiéndose aún a los escenarios. Es el caso del Circo-Teatro Gaditano, en cuyas tablas lo contratan en enero de ese año, en compañía de Fosforito y de Hermosilla, con el toque de Juan Gandulla Habichuela:


Diario de Cádiz, 13 de enero de 1899

Otra cabecera local, muy especializada en las artes escénicas, nos testimonia el arrollador éxito que estos tres veteranos cantaores estaban cosechando en el coliseo de la Plaza de Jesús Nazareno:


El Cocinero, 22 de enero de 1899

El sábado, 4 de marzo de 1899 y en la ciudad natal que lo vio nacer, Francisco Lema Fosforito, el gran competidor de Don Antonio Chacónmalagueñero ilustre como el jerezano, discípulo de Enrique el Mellizo recibió un beneficio en el Circo-Teatro Gaditano. No faltó su amigo El Quiqui, treinta años mayor que Fosforito, cuyas enseñanzas de cante seguro que no fueron escasas:


Diario de Cádiz, 4 de marzo de 1899

Mas el clou (o sea, 'lo mejor'; 'lo más destacable de todo', según una antigua expresión) fueron las actuaciones de los cantaores flamencos, tanto el homenajeado Fosforito como su compañero El Quiqui, deleitaron a toda la concurrencia; hasta El Pollo se atrevió por tangos; lo que décadas después, harían algunos de sus discípulos del toque (como Antonio El Herrero, que le roneó a Manolo Caracol por martinetes o José Capinetti, que cantaba extraordinariamente por soleá y por la malagueña doble del Mellizo) (7)


Diario de Cádiz, 4 de marzo de 1899






Durante el verano de 1900, en La Velada de los Ángeles, se instaló un café cantante-cervecería en La Pajarera del Bosque, una bella estructura metálica de cristal y plantas ornamentales que había dentro del recinto del Parque Genovés. La prensa local adelantó el elenco de artistas que se estaba formando con la dirección del tocaor de Cádiz, Juan Gandulla Habichuela:


Diario de Cádiz, 2 de agosto de 1900

A las figuras ya reseñadas de Dolores la de Roque, Geroma Loreta, Rocío Heredia La Gitanilla, Antonio Muñoz El Enano de Jerez y Antonio López El Troni, se unieron las de El Niño de la Isla, con Antonia y Pepa Las Coquineras, Carlota Ortega, Lola la Melliza, Carmen la del Ocho y La Serrana:


Diario de Cádiz, 17 de agosto de 1900

Aurelio Sellés fue toda una autoridad en materia de cantes. Tenía las cualidades del artista y la curiosidad extrema del buen aficionado. Heredero del Cádiz flamenco decimonónico y a caballo entre ambos siglos. Nació en la Edad de Oro del cante flamenco en el barrio de Santa María y oyó los testimonios de aquellos venerables ancianos de bronce que abrazados a un bastón de apoyo rememoraban tiempos pretéritos mejores. Su interacción con ellos y su fuente oral no sólo se circunscribió a las tiendas de vinos y a las tascas del barrio, sino en el seno de su propia familia encontró Aurelio el caudal sólido de vivencias y de información. Su hermano Chele Fateta, era un extraordinario saetero, de cualidades portentosas, amigo íntimo de Curro Dulce; siendo él, el benjamín de veintidós hermanos. Sobre el cante de El Quiqui dejó dicho Aurelio Sellés:


"Pero hubo uno aquí en Cái que la cantó mejor que Enrique el Mellizo, uno que le decían El Quiqui, que la cantó mejor que Enrique. Se lo llevaron a Sevilla y la Macarrona se volvió loca cuando lo escuchó cantar; que era embarcao, era fogonero de la compañía trasatlántica. (...) Ese Quiqui es que tenía buena voz, calculo yo que tendría buena voz, yo no lo sentí cantar, eh; pero según dicen la cantaba mejor que nadie esos cantes por alegría, esa jotilla. Y se lo llevaron a Sevilla La Macarrona y La Malena, se lo llevaron a Sevilla y se volvieron locas cuando lo escucharon cantar." (8)

Falleció El Quiqui en 1905. Justo un año antes que Enrique el Mellizo. Su necrológica fue rescatada por Antonio Barberán de las páginas de Diario de Cádiz:

"Muerte repentina.

Esta madrugada encontrándose en el restaurante El Siglo, Teodoro Guerrero Cazalla, conocido por El Quiqui, de 70 años de edad, fue acometido de fatigas, con vómitos de sangre, trasladándose a la Casa de Socorro, en donde falleció, constituyéndose allí el Juzgado, que dispuso la traslación del cadáver al depósito.

El finado era persona muy conocida por haberse dedicado desde su niñez al cante flamenco, en algunas de cuyas especialidades era competente, poseyendo además hermosa voz, que había perdido de algunos años a esta parte.

Figuró en los principales cuadros de cante andaluz, cuando hace tiempo éste se encontraba en su apogeo, y no había poblaci´n andaluza en donde no funcionara uno o dos cafés de esa índole.

Era persona de buenas cualidades y carácter.

Descanse en paz." (9)

Como complemento, ofrecemos del Registro Civil de Cádiz su Certificación Literal de Defunción:


Certificación Literal de Defunción de El Quiqui. Tomo 186. Pág. 86


Certificación Literal de Defunción de El Quiqui. Tomo 186. Pág. 87

"Número 687
Teodoro Guerrero y Cazalla.

En la ciudad de Cádiz, término municipal, partido y provincia de idem, á las once del día dos de julio de mil novecientos cinco, ante el Sr. Lcdo. D. Rafael Laraña y Ramírez, Juez Municipal del Distrito de San Antonio y Don Ángel Márquez y Díaz de la Bárcena, Secretario en virtud de diligencias instruidas en este Juzgado Municipal se procede a inscribir el fallecimiento de Teodoro Guerrero Cazalla, natural de Cádiz, de cincuenta y cinco años de edad, domiciliado calle de Jesús María y José, número veinte y dos, cuyo fallecimiento ocurrió en la Casa de Socorro de los Caballeros Hospitalarios en la madrugada de ayer a consecuencia de Hemotipsis (sic).

En vista de esta manifestación y de la certificación facultativa presentada, el Sr. Juez Municipal dispuso se extendiese la presente acta de inscripción, consignándose en ella, además de lo expuesto, y en virtud de las noticias que se han podido adquirir, lo siguiente:=

Que el referido finado era hijo de Joaquín y de María y de estado soltero. Y que al cadáver se le dará sepultura en el cementerio de esta ciudad.

Fueron testigos presenciales del acto. D. Joaquín Garibardo y don Félix de Uzuriaga, ambos mayores de edad y vecinos de esta Ciudad.

Leída íntegramente esta acta é invitadas las personas que deben suscribirla á que la leyeran por sí misma si así lo creían conveniente, se estampó en ella el sello del Juzgado Municipal y la firmaron el Sr. Juez y testigos, certifico.

(Cuatro firmas y rúbricas) Rafael Laraña
                                           Joaquín Garibardo
                                           Félix de Uzuriaga
                                           Ángel Márquez." (10)


Grito. Témpera sobre cartulina. Manuel Martín Morgado

Todavía en 1915, en el periódico de Santander La Atalaya, era recordado en una crónica titulada Desde Fontibre:

(...) Se sentó en el estribo de la jardinera, dió unas palmaditas y empezó a cantar una malagueña.

                                           Cien años después de muerto
                                           y de gusanos comíos
                                           han de encontrarse en mis huesos
                                           señas de haberte querío.

Por mi mente y como en cinta cinematográfica, pasaron en aquel momento las figuras de Juan Breva, Bautista, El Quiqui de Cádiz y el Mezcle." (11)

_________________________

(1) BLAS VEGA, José y RÍOS RUIZ, ManuelDiccionario Enciclopédico Ilustrado del Flamenco Tomo II, Madrid: Cinterco, 1988 (Pág. 632).

(2) BLAS VEGA, José, 50 años de flamencología, Madrid: El Flamenco Vive, 2007. (Pág. 31).

(3) MACHADO Y ÁLVAREZ, AntonioColección de cantes flamencos, recogidos y anotados por Antonio Machado y Álvarez "Demófilo". Edición, introducción y notas de Enrique Baltanás, Sevilla: Portada Editorial, 1996 (pág. 113).

(4) NÚÑEZ NÚÑEZ, Faustino, El Afinador de Noticias. Crónicas flamencas en la prensa de siglos pasados. El blog de Faustino Núñez, Sevilla: La Droguería Music, 2018 (Págs. 291 y 292).

(5) BLAS VEGA, José, Ob. Cit. Pág.50.

(6) RODRÍGUEZ MARÍN, FranciscoCantos populares españoles; edición e introducción de Enrique Baltanás, Sevilla: Renacimiento, 2005 (Pág. 39).

(7) "(...) Capinetti era un tocaor que había en Cádiz, que tocaba por soleá como yo no h`escuchao a nadie, con un aire suyo, y unas cosas y luego cantaba con voz de falsete que daba miedo, la malagueña doble del Mellizo l´hacía de una forma preciosa y emocionaba oírlo con aquella voz y el sentimieto que ponía." (ORTIZ NUEVO José LuisLas mil y una historias de Pericón de  Cádiz, Madrid: Ediciones Demófilo, 1975 (Págs 137-141).

(8) BLAS VEGA, José y SELLÉS NONDEDEU, Aurelio, Conversaciones flamencas con Aurelio de Cádiz, Madrid: Librería del Valle, 1978 (Págs. 73 y 74).

(9) Diario de Cádiz, 1 de julio de 1905. Véase: BARBERÁN REVIRIEGO, Antonio, El flamenco Teodoro Guerrero 'El Quiqui'.

(10) Registro Civil de Cádiz. Certificación Literal de Defunción. Tomo 186 Págs 86 y 87.

(11) La Atalaya. Diario de la mañana, 9 de diciembre de 1915.