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martes, 7 de mayo de 2019

Entrevista a Carmen de la Jara




Foto: © Paco Sánchez
40 años subida al escenario. Larga por todos los estilos de su tierra. Premios de toda diversidad y consideración. Tres botones de nácar: primer premio en Jerez de saetas por la Federación de Peñas y por la peña Los Cernícalos; primer premio en los cantes a compás en el Concurso Nacional Antonio Mairena; primer premio nacional de saetas en Osuna (Sevilla).


Y búsquedas que ampliaron horizontes musicales,  desde la heterodoxia que exploró a Manuel de Falla, a Lorca, Quiñones o a Carlos Gardel, o el magnífico trabajo discográfico producido por Antonio Barberán: Tesoros del Cante Antiguo Gaditano que obtuvo el premio nacional de la Cátedra de Flamencología de Jerez. Nació en Cádiz en 1955. Su primer tocaor fue Manolo de Ceuta con el que recorrió toda España en un Seat 600. Una vida entregada al cante y jalonada de anécdotas. El pasado 19 de marzo, día de La Pepa, la Diputación le otorgaba la medalla de la provincia de Cádiz. Carmen Sánchez de la Jara, Carmen de la Jara, bienvenida a 'Los fardos de Pericón'.

—Bien hallado.

—Muchas gracias por venir. Te agradecemos mucho tu presencia; nada de lo que he dicho no se corresponde con la realidad, ¿no?

—Yo creo que sí. (risas)

—¿Cuál, cuál de ellas?

—¡Todo lo que has dicho es verdad!

—Eso, eso... exactamente, eso es lo que yo... ése era precisamente lo que yo quería... ése era el refrendo que yo buscaba; incluido el Seat 600, ¿no?

—Sí, incluido.




—Vale. Tú naces en La Viña. Supongo que nacer en La Viña imprime carácter y determina una infancia específica. A mí me interesa, así de manera muy rápida, que me hables de los recuerdos de tu niñez, de tu núcleo familiar y de tus juegos de niña; tus primeros colegios...

—Pues la Flor de Lis que fue el primer colegio que yo fui que estaba en la calle San Bernardo, enfrente de lo que era las cuadras de Mena ¿no sé si te suena a ti eso?—, bueno y después pasé a La Palma donde hice la comunión, hice la confirmación y también me crié allí en La Palma, yo toda mi vida en La Viña; toda mi vida, to mi familia y...



—¿Cuál es el momento exacto, Carmen, en el que tú tomas conciencia de que tú quieres ser flamenca y que quieres ser cantaora de flamenco? ¿Hay un momento específico?

—Mira: desde pequeña. Porque yo me hacía (como no había dinero en aquella época, tú sabes que era una época precaria), yo cogía los papeles de seda, que hay actualmente, papeles de seda, y me hacía los trajes de gitana porque mi madre no me quería comprar trajes de gitana; porque mi madre me quería quitar de to ese jaleo, pero yo es que ya con seis años canté saetas en lo que es un aula del Colegio de la Viña. Canté allí saetas con seis añitos porque llegó Semana Santa, empecé a cantar una saetita por bajini que mi mare siempre estaba cantándola y yo venga a cantar y me dice la niña: —¡Sor Cristina! (sor Cristina, que ya murió la pobre), dice:  —¡Sor Cristina: que Mari Carmen está cantando saeta y dice:  —¡Po que nos la cante a todo el mundo aquí! Total, que yo canté mi saeta, arrodillaíta a un reclinatorio que había en el aula, con una milagrosa con las manos así de unos cristales que bajaban para abajo y me dice: ¿Ah sí?: po tu va pa el coro, porque yo no sabía que tú cantaba (yo que sé yo tenía seis años; yo ni hablé ni parlé ni ná, porque una niña con seis años...) Na más que estaba to el día cantando. Y las cosas de Joselito, las cosas de Marisol, yo estaba to el día cantando esas cosas y logré escuchar a mi madre, que mi madre cantaba por alegrías, cantaba por... ella cantaba en vez de malagueñas cantaba granaínas, fíjate tú. Y después cantaba muchas saetas, muchos fandangos y bulerías y cosas así, es lo que cantaba mi madre y cuando se reunía con las hermanas, ahí en Jesús, María y José, 10, ahí estaban mi tía que cantaba magníficamente (ha tenido doce hijos pero no le ha salido ninguno cantaor), pero ella cantaba, uffff y le daba vergüenza, pero era una de las mujeres de La Viña que cantaba bien.  

—Y tenemos que decir, respecto de tu madre, que ahí te viene un entronque con el Carnaval de Cádiz con el apellido Ávila...

—Claro.

—Por línea materna con Pepe Ávila, con Antonio... en fin, con toda esta generación de comparsistas de los años 70 y 80, que tanta nombradía le dio al Carnaval de Cádiz.

—Y su tío era Antonio Ávila el guitarrista y la mujer era la pianista que en la calle ésta del Mentidero famosa... la calle más famosa del Mentidero, ¿como se llama? ¡Bueno!, una calle: ahí daban ellos clases. Se llamaba Antonio Ávila. Tío, vamos, hermano de mi abuela. 

—Hermano de tu abuela. De hecho tú debutas con Rafael Izquierdo ese magnífico productor que además tuvo el Carnaval de Cádiz, durante todos los años 80, sacas tu primer disco en el año 86 y haces una versión de "Capricho andaluz" por bulerías.

—Sí.

—De Antonio Martín.

—Sí, sí, sí señor. Porque yo siempre he canto a Antonio Martín, ¿eh? De siempre llevo muchas cositas suyas y canto cosas en directo suyas. Siempre me ha gustado mucho; es mi ídolo del Carnaval, Antonio Martín.

—En las bulerías cabe todo, ¿eh? como decía Chano lobato: hasta la guía de teléfono. Nuestro compañero Juanlu tiene preparado unas bulerías preciosas, de Ricardo Miño, que yo quiero que tú le prestes una especial atención porque se llama 'Fiesta para John Lennon':

—(Suena un fragmento de la bulería de Ricardo Miño)

—Preciosa la bulería, Ricardo Miño, 'Fiesta para John Lennon' y ahí está ese tema, clásico dónde los haya, de, bueno mi inglés es de andar por casa: 'Norwegian Wood' ustedes me... todos los profesores de inglés así me lo dispensen porque yo copiaba en inglés, Carmen, ¿qué vamos a hacerle, no? .




—(Risas).

—Bueno, tú tienes un montón de discos, tu discografía es amplia, ocho discos, ocho elepés, que se llamaban, vinilo, luego nos vino la transformación del cedé y seis colaboraciones de toda índole, no solamente de villancicos, sino también de saetas, el triángulo del flamenco, etcétera. Me gustaría, sí, detenerme en alguno de ellos, sobre todo especialmente en el que para nosotros es tu obra cumbre discográfica, que además te la premió, os la premiaron a Antonio Barberán y a ti, la Cátedra de Flamencología de Jerez, que es 'Tesoros del Cante Antiguo', son dos volúmenes. ¡Eso es una auténtica enciclopedia!

—La verdad es que yo estoy mu satisfecha de esa grabación y le doy las, ¡vamos! Antonio y yo fue un comentario que hice yo en una de las reuniones de la cátedra que él estaba, que él participa y dije, digo:  —Quiero hacer un disco con todos los cantes del Mellizo y me voy a poner en ello y lo dije allí en público, estaba Paco el presidente de la..., Paco del Río...

—Paco del Río, sí.

—Y entonces él estaba allí. Y entonces cuando terminó todas las reuniones, como toda la reunión de allí, pues me dice, se vino pa mí, Antonio, y dice: —Mira, Carmen es muy interesante lo que tú  has querío hacer, lo que tú quieres hacer, pues yo tengo un proyecto, no sé qué, de no sé cuanto. Total, que nos juntamos ahí: él me daba cosas; yo también ponía algunas cosillas mías que me sé..., y hicimos ahí una cosa tan bonita que, la verdad, que yo estoy muy orgulloso, porque cuando yo por ejemplo voy a la peña El Taranto de Almería, a la peña de Graná, o a peñas importantes, ¿no? y con solera y con muchos años de mantenimiento, y me dicen: Carmen, esto es la mejor antología que yo he escuchao de Cádiz, porque yo los de Cádiz lo escuchaba todo, y me dicen la gente, ¿no?, incluso el presidente de la peña El Taranto, dice: yo escucho to lo de Cadiz porque me encanta, pero es que tú has reunido ahí en un..., hay una reunión que ya cogemos y escuchamos esto lo ponemos aquí to el día porque aquí hay gente que está aprendiendo de esto.


Bendito, Carmen y Mariana,
bajo la estatua de Chano
—Así es, una labor absolutamente enciclopédica y será de esos discos, como le pasó en su momento a 'Canta Jerez', que va a ganar con el tiempo. Como decía y dice Gamboa respecto de Camarón, cada día canta más bonito José Monje Cruz, ¿no?, una cosa por el estilo. Mira. Son las 13:15 minutos. Es un momento exacto en el que Juanlu vaya bajando un poquito la música y yo te voy a pedir que tú me hagas una soleá de Paquirri, de Paquirri Guanter, ¿verdad?, que era ese cantaor de El Puerto de Santa María, pero con la escuela gaditana del siglo XIX y que precisamente Antonio Barberán descubrió su trágico desenlace en el penal de Madrid, donde tuvo bueno pues una triste pérdida. No solamente era cantaor, también era tocaor y uno de los grandes maestros. Tú conoces a la perfección su soleá; yo sé que no es una hora mu flamenca, pero hazme algunos tercios, por favor Carmen.


Navidad flamenca en La Merced. Carmen de la Jara con Cascarilla y Mariana Cornejo


—Sí. Pues mira. La soléa de Paquirri la letra más famosa es:

                                               A Dios llorando yo le pío
                                               y yo le pío a Dios llorando
                                               que me quite a mí la salú
                                               y a ti te la vaya dando;
                                               ay, en mis cortas oraciones
                                               a Dios le pío llorando.

—Óle, Carmen, óle. Arte puro. Tengo yo ganas de escucharte por alegrías. Unas alegrías que se llaman las 'Alegrías de las Américas'. Explícanosla, Carmen.



—Pues mira eso es una alegría también que le gusta mucho a la gente. Una alegría tuya, que estoy muy orgullosa de tener un peaso de tema tuyo, en ese disco, muy bonita, la 'Alegría de las Américas'. Y habla de los países sudamericanos, de, habla de..., del momento del Doce, que fue cuando se hizo lo de la celebración del Doce y la verdad es que es una alegría que encantó a la gente; yo me harté de cantarla ese año por todos los sitios, porque, aparte de que pegaba, ¿no? y era el momento de explotarla y eso, pero que es una alegría que los extranjeros que parece que no pero: —Carmen, me gusta esta alegría que tú tienes en este disco (porque es la única alegría que tengo en ese disco). Y yo se lo explico, le digo de quién es; le digo lo de la Guaira, lo de Cienfuegos, lo de no sé qué y... hombre, tengo que explicar también en muchos sitios cuando la canto lo de ¡Viva el Rey! porque cuando digo ¡Viva el Rey!...

—Pero, ¡bueno! como precisamente, el autor de la letra es quien te está entrevistando, concédele la oportunidad de que explique. Eso está escrito desde la perspectiva, precisamente, del Asedio, es decir: de los gaditanos de 1812; por lo tanto Fernando VII era un héroe, luego fue el rey más desastroso que tuvo este país, pero eso es visto desde la perspectiva actual. Por eso apela a Alburquerque, por eso le lanza los vivas a Fernando VII y por eso habla de las España, porque estaba la España peninsular y el resto del continente americano que era donde el sol se pone, pero seguía siendo España, ¿no? Vamos a escucharla si te parece.



                                              Un destello sobresalta,
                                              cuando el sol en Cái se pone;
                                              el rojo se descompone
                                              y con su clara el sol se escalfa.

                                             Y se refleja en el Carmen,
                                             sus espadañas
                                             y alumbra el continente
                                             de las Españas.

                                             De La Guaira hasta Cienfuegos,
                                             de Veracruz a Caracas,
                                             de San Juan a Barranquilla
                                             hay detallitos del Mentidero.

                                             La Habana y Santiago
                                             y La Guayana,
                                             conservan una huella
                                             que es gaditana.
                                             
                                             ¡Viva el Rey!, ¡Viva Fernando!
                                             ¡Viva el Duque de Alburquerque!
                                             ¡Viva el pueblo americano
                                              y las Cortes que están jurando!

                                             El que tiene la llave
                                             del virreinato,
                                             no es el Virrey de España
                                             que es mi mulato;
                                             ¡Vivan las Cortes de Cádiz
                                             que están jurando!
                                              
—¡Qué pedazo de tocaor, Juan José Alba! ¿eh, Carmen? 

—Uy, eso es un monstruo. Eso es un monstruo. De verdad. Y están ahora mismo rifandoselo to el mundo.

—Normal. 

Todo el mundo.

Normal. Su formación además, su sensibilidad, su manera de meter la alzapúa, yo me quito la cabeza; vamos, a mí ese niño me encanta.

—Sí, la verdad es que sí, tiene mucho futuro y ya de hecho lo es, vamos.

—Carmen, ¿qué te pasó en Costa Rica?

—¡Anda!

—Vestida de mantilla...

—¡Anda, cállate! Que me voy a Costa Rica, claro aquí era Semana Santa y aquí todavía la rebequita, ¿no?, el fresquito, y cuando llego allí to el mundo en camiseta, en chandal, en pantalones cortos y un sol de justicia, y yo, me dicen: Carmen, que vas a salir en la procesión; digo: ¿¡Qué!? —En la procesión, pa recorrer to la capital al lao del obispo... y yo, fitetú con los velos, con las medias, vestía de mantilla... ¡Vamos, un numerito!; aquello fue un numerito. Pero mira, me lo pasé muy bien, pero pasé fatiguitas, ¿eh?, porque allí cantar saetas en un balcón, dándome el sol en la cara, ¡Dios mío de mi alma! una virgen, pobrecita, de plástico con ocho espadas o siete, ¡yo que sé! ahí puestas, pero de plástico total, le pusieron delante mía los brazos, ¿qué inspiración tenía yo pa cantar, Dios mío? Pero bueno, hay que respetar que era lo que tenían, y la verdad es que me lo pasé mu bien, una gente buenísima. Yo tenía que ir escoltá por la policía, porque resulta de que a mí me besaban las manos las viejecitas, se creían que yo era una santera o algo...

—Aro, no habían visto esa indumentaria...

—Mira, esa indumentaria, con esos velos y las manos besándomela. La policía uno aquí y otro aquí. Bueno, y cuando me subí al pulpito de la Catedral pa cantá la saeta a la virgen que pasaba así delante la pobre— y ahora cuando bajé, to el mundo esperándome, to el mundo se quería hacer fotos conmigo, apartando a la gente. Uy por Dios, parece que soy yo un personaje aquí, ¡yo que sé! Pero, vamos, también me lo pasé muy bien; una experiencia muy bonita. Muy bonita.

—Carmen, hablábamos antes de las líneas transmisoras. Qué importante es la figura materna y también desde el punto de vista de la trasmisión. En el flamenco hay abundantísimos ejemplos. Tú recogiste una bulería preciosa, que la titulaste la 'Bulería de las tres madres', donde se perfila muy bien esa trasmisión, esa cadena dinástica, ¿verdad?¿Por qué de las tres madres? Pues porque estaba Juana Cruz, la madre de José Monge Cruz, Camarón de la Isla; María Sabina, madre de ese enorme siguiriyero Santiago Donday; y también Rosa la Papera, madre de la gran Perla de Cádiz, ¿no? Son las 13 y 24 minutos. Nos quedan los tres minutitos justos para que nos despidas con esa 'Bulería de las tres madres', si te parece, Carmen...

—Sí haremos aquí lo que podamos, sin guitarra y sin palmas y sin na, venga...


—¡Más bonito va a quedar!

                                          Con la mancha que llevo en la frente
                                          murmura la gente de que soy pecaora,
                                          mientras yo me metía en mi pecho
                                          mientras que en mi pecho la traición me ahoga,
                                          tú no digas que soy ingrata
                                          si a mí la traición me hiere,
                                          ay me fijo que a hierro mata
                                          ya se ve que a hierro muere
                                          y al pasar la barca, me dijo el barquero
                                          las niñas bonitas no pagan dinero.
                                         
                                          Si pasas por el molino
                                          le dices a la molinera
                                          que me espere en el camino
                                          porque la dicha a mí me pesa
                                          Que dale de betún, de betún 
                                          a la bota,
                                          Ay dale de betún, de betún
                                          al tacón,
                                          y eres más bonita que un tirabuzón.

                                          A mi Dios se lo ha pedío
                                          y a mí mi Dios me lo tenía, 
                                          primito, que otorgar
                                          te tengo que ver rabiando
                                          metiíto en un hospital.

                                          El sol lleva su carrera
                                          que no me pongas tu mano
                                          que nadie me quitará
                                          de que yo te quiera.



—Óle, óle esa Perla. Una pincelá preciosa. Carmen, muchas gracias por la visita que no has hecho a 'Los fardos de Pericón', tú sabes ya de sobra, aunque parezca un tópico, lo sabes bien, porque nos conoces hace ya muchísimos años. Nos conocimos en la Plaza de España cuando nosotros teníamos allí los estudios, justo arriba de... bueno, segunda y tercera planta, ¿verdad? de la Plaza España y mucho ha llovío, eh, un gran recuerdo para todos tus compañeros, para tu familia entera, todos los que empezaron contigo, desde Manolo de Ceuta hasta tus actuales tocaores. Un saludo pa Carrión, que te ha tocado muchísimas veces, pa Juan José Alba y, en fin, que muchas gracias por venir, Carmen.

—Muchas gracias a ti por darme la oportunidad de estar otra vez aquí con ustedes en Canal Sur.

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