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miércoles, 13 de febrero de 2013

El Cante (II). Un periódico flamenco

Tras la primera, segunda entrega del periódico-revista El Cante, depositado en la Hemeroteca Municipal de Madrid. Que sea de vuestro interés.

El Cante, 25 de diciembre de 1886. Hemeroteca Municipal de Madrid

viernes, 8 de febrero de 2013

Camarón: yunque, clavo y chirigota (a José Manuel Gamboa)

De Camarón se ha escrito casi todo. La dimensión sociológica de su figura es de tal magnitud, que está por venir mucha más literatura sobre él; más biografías, aún más tesis doctorales y exquisitas reediciones discográficas, a través de las cuáles todos seguiremos disfrutándole y oyéndole, porque cada día "canta mejor". ¿Verdad, Gamboa?

Un jovencísimo Camarón, cantando en los concursos de Radio Cádiz,
EAJ-59 (heredera de EAJ-3), la tercera emisora de radio, tras Madrid y Barcelona

Miguel Borrull y Camarón

Su faceta menos conocida es la menos estudiada: su participación en el Carnaval como componente de una chirigota, circunstancia que dimos a conocer a través de un trabajo, hace ya algunos años (1).

Camarón de la Isla (segundo por la izquierda) cantando con la chirigota
"Currillo y sus churumbeles" (1962) 
en el Teatro de las Cortes

Camarón templando nervios antes de actuar con la chirigota
José era un chiquillo. Once años; once añitos y "un viejo" en la barriga. En unión de otros callejoleros de su barrio y alrededores, salió de componente en la chirigota "Currillo y sus churumbeles". Discurría el año 1962, el mismo en el que José Monge, poco después de las carnestolendas isleñas, ganara en el festival cordobés de Montilla el Primer Premio de cante (2). 

Hacía poco que el Papa Juan XXIII había excomulgado a Fidel Castro y Kennedy bloqueaba económicamente a los cubanos, al tiempo que incrementaba la vergonzosa ayuda militar a Vietnam del Sur para enfrentarse al Vietcong... Pero en la España franquista, una Isla y toda su Bahía estaba de fiesta.


Veamos la instancia oficial, no mostrada en aquel trabajo por falta de espacio:

Archivo Histórico Municipal de San Fernando

Ése "devido (sic) respeto y subordinación"; ésa sumisión lingüística a la que tuvo que verse sometido Fernando Huerta Piñero, el veterano director de la chirigota de Camarón, no era más que el reflejo de la dictadura franquista, cuya fiesta de Carnaval tenía prohibida; mas dada la permisividad que el régimen tuvo con la capital gaditana desde 1949, permitiéndole un festejo ultra controlado, decide en 1962 concederle a San Fernando un sucedáneo de Carnaval, similar al de Cádiz (las Fiestas Típicas Gaditanas), llamado Fiestas Típicas Isleñas, con idéntica vigilancia férrea y estricto control gubernativo.

La censura no se cortaba un pelo con los repertorios. El lápiz rojo planeaba sobre cualquier alusión que atentase a la moral nacional-catolicista. La más mínima mención política pasaba factura (y de las gordas). Cualquiera podía irse de la mojarra, en un sentido u otro; y antes que en la aurora de los esteros (a los que cantó Fernando Villalón) cantase un gallo, ya tenía el Inspector Jefe de la policía una denuncia entre los papeles de su despacho. Denuncia que, en menos que ése mismo gallo siguiera cantando, la tenía el Presidente de la Comisión de Fiesta y el alcalde de San Fernando en su despacho. Alcalde franquista, claro está. 

La que sigue es la denuncia que recibió la chirigota "Los marisqueros", concursantes rivales de la agrupación de José Monge Cruz:

Archivo Histórico Municipal de San Fernando


"Currillo y sus churumbeles" no obtuvo premio alguno. Ni falta que hacía. La vida se encargó de premiarnos luego —y de qué forma— con su cante. Algunos años después, una constelación de admiradores siguieron con devoción al genio de La Isla: Mick Jagger, PrincePeter Gabriel, Michael Jackson, Bono, Quincy Jones, Milesd Davis, Milton Nascimento, David Byrne...; una legión de gitanas le arrimaban a su niño malito para que José lo sanase; miles de gitanos lucieron su pelo "a lo Camarón", vistieron como él, se tatuaron su mano izquierda con la estrella y la luna cuarto creciente; marcaron el compás ahuecando y acariciándose ambas manos, como hacía él... Pero esa historia la conocen ustedes perfectamente.

1973. Dos Josés irrepetibles: El Peña (con la llave del castillo de Don Mendo)
y Camarón, muerto de risa con las ocurrencias del anterior





                            
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(1) OSUNA GARCÍA, Javier, Cádiz, cuna de dos cantes, capítulo Currillo y sus churumbeles, Cádiz: Quorum Editores, 2002 (Págs. 255-264).

(2) GAMBOA, José Manuel y NÚÑEZ, Faustino, Camarón, vida y obra, Madrid: SGAE, 2003.

martes, 5 de febrero de 2013

Métrica de soleá para Fermín Salvochea

                                                


                Todas las mozas de Cádiz
             se asoman a la azotea
             a ver pasar por la calle
             al valiente Salvochea. (1)


Cuatro versos octosílabos. No hacen falta más. Cuatro versos y el universo condensado. No se puede decir más. Ni resumir mejor la fascinación que el líder anarquista irradiaba en su localidad natal. Francisco Rodríguez Marín la recogía en 1882 en sus Cantos populares españoles. Entónela con la musicalidad soleaera de Paquirri Guanter, de Enrique el Mellizo, o de cualquiera de los (muchos) Ortega y estaremos ante el pensamiento político en el cante flamenco, como Ortiz Nuevo lo definió:


           Los zapatos tengo rotos
           de subir a la azotea
           por ver si veo pasar
           al valiente Salvochea. (2)


Las mozas de Cádiz en la azotea, coronada por la torre vigía de sillón


Pedro Vallina (1879-1970), el médico amigo de Fermín Salvochea, infatigable luchador contra la monarquía, había escuchado la copla en su infancia, como así lo relató en su célebre libro sobre el anarquista. Libro del que se acaba de hacer una magnífica reedición, con un estudio preliminar del historiador José Luis Gutiérrez Molina (3).


¿Estamos ante una copla flamenca? Puede ser. ¿Quizá ante una copla del Carnaval gaditano? También es factible. Bastante, además. No obstante, me inclino por lo primero. 


En el Archivo Histórico Municipal dimos con la que sigue, de 1891, perteneciente al coro "Los pollos de la Higlid Tang la Alegría":


                El día primero de mayo

                un discurso pronunsió (sic)
                el selebre (sic) Salvochea
                cuando la manifestasión (sic).
                Unos bibas entusiastas (sic)
                aplausos atronadores
                luego después para nada
                ni jornada ni jornales.




La letra está presentada ante el ayuntamiento en febrero de 1891, lo cual significa que —forzosamente— se está refiriendo a mayo de 1890. Seguro que algún historiador erudito, conocedor de la biografía del anarquista —por ejemplo, Santiago Moreno Tello—, en breve la estudiará y nos la contextualizará (4).

Para conocer el reflejo de la figura de Fermín Salvochea en las coplas, conviene consultar el estudio del primer compilador, Ignacio Moreno Aparicio (5) y el trabajo posterior de Eugenio Mariscal (6).

En un libro que conmemoró los ciento dos años de su fallecimiento, escribíamos que un buen día, sin buscarla, tropezamos con la partida de casamiento del padre del anarquista, un 21 de abril de 1841, cuando doña María del Pilar Álvarez y Fermín Salvochea, avecindados en el número 62 de la calle de la Torre, se desposaban en la parroquia de San Antonio; su madre con apenas veintiuna primaveras, y su padre con veintinueve... y con la presencia de los abuelos del eminente insurrecto, con la estela de su sangre navarra, asidonense y gaditana: Casimiro Salvochea, Elena María Ferró, José Álvarez y María de la Paz Benito.

Poco tiempo después nacería un hombre al que los pintores inmortalizaron con el rostro afilado como una pintura de El Greco y gafas circulares —espejuelos se le decía en su tiempo— mucho antes que otro rebelde llamado John Lennon las inmortalizara (7).

Libro Registro de Matrimonios L-6 Archivo Histórico Municipal de Cádiz

Tras el alzamiento de La Gloriosa, el periódico La República Federal de 3 de marzo de 1869 anunciaba el prestigioso gabinete fotográfico de Nal y Chicano, del número 12 de la calle Ancha, sus trabajos fotográficos, sacados directamente del natural, con las vistas de la plaza de San Juan de Dios y el retrato del famoso anaquista:

La República Federal, 4 de marzo de 1869


Quede constancia también de la soleá de tres versos, compilada por Antonio Machado Demófilo, en su Colección de cantes flamencos, de 1881, con motivo del establecimiento de los cantones:

             Er día e las barricás
             Era un dolosito, mare,
             Ber los gachés currelá. (8)

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(1) RODRÍGUEZ MARÍN, Francisco, Cantos populares españoles; edición e introducción de Enrique Baltanás, Sevilla: Renacimiento, 2005 (Pág. 39).

(2) ORTIZ NUEVO, José LuisPensamiento político en el cante flamenco (antología de textos desde los orígenes a 1936), Barcelona: Editoriales andaluzas unidas, 1985 (Pág. 92).

(3) VALLINA, Pedro, Fermín Salvochea, crónica de un revolucionario; edición de José Luis Gutiérrez MolinaSevilla: Renacimiento, 2012 (Pág. 135).

(4) MORENO TELLO, Santiago, En boca del pueblo: la reivindicación perdida sobre Salvochea en el Carnaval, en Fermín Salvochea (1842-1907) Historia de un Internacionalista, Cádiz: Diputación de Cádiz, 2009 (Pág. 102).

(5) MORENO APARICIO, Ignacio, Aproximación histórica a Fermín Salvochea, Cádiz: Diputación de Cádiz, 1982.

(6) MARISCAL CARLOS, Eugenio, Fermín Salvochea en las letras del Carnaval, Cádiz: Aula de Cultura del Carnaval de Cádiz, 1997.

(7) VVAA, 102 razones para recordar a Salvochea, Cádiz: Asociación de amigos de Fermín Salvochea, 2009 (Pág. 165).

(8) MACHADO Y ÁLVAREZ, AntonioColección de cantes flamencos, recogidos y anotados por Antonio Machado y Álvarez "Demófilo". Edición, introducción y notas de Enrique Baltanás, Sevilla: Portada Editorial, 1996 (pág. 113).


lunes, 4 de febrero de 2013

"Mi, este y yo" (III). Entrevista a Rufino Noa

Finalizamos la entrega del trío de excéntricos musicales "Mi, este y yo" que recorrieron las calles gaditanas entre 1896 y 1900, postulando para los heridos de Cuba y Filipinas. Uno de sus componentes, Rufino Noa, siendo ya un señor octogenario, concedió una entrevista,  en 1951, para el periódico La Voz del Sur. Por la época, por el periódico y por las iniciales que firman (S.P.), es bastante probable que la entrevista la realizara Serafín Pró y Ruiz, cronista de la ciudad. En ella nos narra su formación musical, ligada a José Gálvez Ruiz, religioso gaditano de un gran prestigio como músico docente; su relación con otros músicos de renombre, como el pianista Alejandro Odero —que dio nombre al Conservatorio Odero—; con el violinista Enrique Broca y el catedrático del Conservatorio Nacional de Música, Salvador Tello de Meneses —que fue uno de los acompañantes del primer concierto de Manuel de Falla, junto a Salvador Viniegra, en 1899, como ya vimos en Los fardos—.

También ofrece detalles de la intermediación del político gaditano abogado y periodista, así como del Gobernador Militar, Duque de Nájera.

Rafael de la Viesca y Méndez *

La Voz del Sur, 3 de junio de 1951

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(*) Foto blog MdC

El Cante (I). Un periódico flamenco

Lo que este fardo hoy comparte no constituye ninguna novedad. Ya fue mostrado por José Luis Ortiz Nuevo, de la Hemeroteca Municipal de Madrid y se editó en apéndice facsimilar, con hojas en color hueso, en un libro que conmemoró los cien años del nacimiento de tres enormes cantaores coetáneos: Aurelio Sellés, Bernardo el de los Lobitos y Pepe de la Matrona (1).

Sin buscarlo, tropezamos con él, cuando años después en Conde Duque realizábamos un estudio sobre la prensa gaditana. Por cierto, que dado su mal estado de conservación, fuimos el último investigador al que se le permitió fotografiar (y tocar) los cinco únicos ejemplares, tras lo cual, fueron retirados de consulta para ser digitalizados. Gustosamente hoy los difundimos.

Maestro Pérez
Se trata de un periódico-revista de flamenco que bajo el nombre de El Cante, se editó en Sevilla, desde diciembre de 1886 a enero de 1887. Su periodicidad era semanal y se definía artístico-literario y defensor del arte flamenco. La redacción y la administración se encontraba en el número 28 de la calle Placentines de la capital hispalense. Costaba el ejemplar suelto cinco céntimos; la suscripción un real al mes y cuatro el trimestre. El director de este periódico era Fructuoso CarpenaTan sólo cinco ejemplares son los que se conservan en la citada hemeroteca. He aquí el número 1, primero de los conservados. En él se hace una interesante semblanza del tocaor, Antonio Pérez que, a su vez, aparece dibujado en portada, a partir de una de sus fotografías más conocida. Que ustedes lo disfruten. 
Han venido con la marea.

El Cante, 18 de diciembre de 1886. Hemeroteca Municipal de Madrid

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(1) VVAA, Aurelio, Bernardo, Matrona. Cien años que nacieron, Madrid: Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música. Ministerio de Cultura, 1987 (Págs. 144-174).

sábado, 2 de febrero de 2013

Fosforito y punto. Noticias de un homenaje

Fosforito, retrato dado a conocer 
por Fernando el de Triana
El primer Fosforito que registra la historia del arte flamenco, se llamaba Francisco Lema Uller (Cádiz, 1870-Madrid, 194?), como conocen la mayoría de los que están inmersos en la historia del arte flamenco, y como ignora otra gran proporción de público, no demasiado introducido en él; a quien tan sólo le suena el actual Fosforito (llamado así, precisamente, por el anterior). 

Francisco Lema Fosforito fue un enorme malagueñero, discípulo de Enrique el Mellizo y el único que le aguantó una competición a D. Antonio Chacón, en la época en la que ambos tenían admiradores incondicionales, en uno y otro café de la Sevilla del XIX; cuando aficiones, hoy ya inexistentes, abandonaban apresurados y en tropel El Burrero para pisar el de Silverio (o viceversa) y no perderse a ninguno de los dos.

Tiene poco sentido llamarle hoy Fosforito El Viejo, como algunos lo denominan; como poco sentido tendría —en todo caso— llamar al actual maestro de Puente Genil, Fosforito El Nuevo. Lo cierto es que nadie dice: Chacón El Viejo, ni Terremoto El Viejo, ni Lebrijano El Viejo, ni Canario El Viejo, ni Canalejas El Viejo, ni Perla La Vieja... sin embargo, hubo dos Chacón(es) otros dos Chaconcitos, dos Terremoto(s), dos Chocolate(s), dos Lebrijano(s), seis Canario(s), cinco Perla(s), ocho Habichuela(s), cinco Rubia(s); cinco Carocol(es), cuatro Jarrito(s), tres Camborio(s), dos Canalejas, dos Faíco(s), seis Chaqueta(s) —otros dos Chaquetón(es)—; una Tomata —junto a cuatro Tomate(s) y un Tomatito; quince Chatos —más tres Chatas—; ocho Cojos, tres Mancos, cuatro Tuertos y dos Jorobaos.

Si ya hemos conseguido una sonrisa, mejor. Que la primavera asoma. Los aguajes lunares traen sus aromas y van presagiando la estación. Pero antes, el golfo de Don Carnal nos trae todo su desenfreno en forma de coplas y Los fardos se dejan querer por febrerillo el loco que acabamos de estrenar.

Hace algo más de cien años, allá por 1899, a Francisco Lema Fosforito se le hizo un festival benéfico en Cádiz, en el Teatro Circo Gaditano, dato que ya conocía el maestro Blas Vega, como así lo mencionaba junto a Ríos Ruiz en el DEIF (1). Participó Teodoro Guerrero El Quiqui, a la sazón, veterano cantaor de Cádiz y gran precursor de las cantiñas, con Manuel Pérez El Pollo a la bajañí

Ya el día de Reyes de 1899, la prensa anunciaba que Fosforito era el artista que más aplausos venía cosechando en el Teatro Circo, en donde actuaban con él, primeras figuras como Enrique Jiménez Hermosilla, El Quiqui y Juan Gandulla Habichuela:


Diario de Cádiz, 6 de enero de 1899
Diario de Cádiz, 13 de enero de 1899

Dos días antes de materializarse el concierto benéfico, ya Diario de Cádiz lo avanzaba:


Diario de Cádiz, 2 de marzo de 1899

Tres agrupaciones de Carnaval se sumaron al homenaje: la famosa comparsa "Los relojes" de El Tío de la Tiza, con un tango precioso, que habían grabado en Barcelona, ciudad en la que se editó una partitura para piano, en el establecimiento musical Rafael Guardia, de la Rambla San José. También se adhirieron dos agrupaciones que repetían título de su salida del año anterior: "Rondalla aragonesa" (que contaba con un extraordinario tenor, José Díaz Portafita, al que en Cádiz apodaban "Tortafrita") y la "Sociedad Coral Frégoli", con grandes comparsistas como Manuel Bonmatti y el tocaor José Ros, músico de profesión. Fue un sábado. Veamos:


Diario de Cádiz, 4 de marzo de 1899

La crónica del espectáculo benéfico a favor de Fosforito, no tiene desperdicio. Muy bonita la definición del arte flamenco que hizo el periodista de Diario de Cádiz, alejado, curiosamente, de ése velo pesimista común en la prensa y en la intelectualidad que siempre abogaba porque el flamenco estaba en trance de desaparición: "Esas coplas que son en cuatro renglones todo un mundo de ilusiones perdidas, de amores infinitos, de penas sin consuelo y de lágrimas de sentimiento, adquieren con el dulce timbre de voz del artista todo el encanto que admirarán todas las generaciones venideras, como lo hacen las presentes y las pasadas". El homenajeado cantó en su propio festival, recibiendo "tantas ovaciones como coplas dio éste a conocer", lo que corrobora su nivel de cantaor largo.

Una expresión antigua, hoy en desuso, era "el clou", refiriéndose a "lo mejor de"; el "meollo", la "esencia" del espectáculo. Bien, pues el clou de la velada fueron los propios artistas flamencos, con el homenajeado Fosforito, El Quiqui y Manuel Pérez El Pollo que "se dejó acompañar", o sea, que se arrancó por tangos mientras otro tocaor lo acompañaba, otra prueba, ya sabida, de su versatilidad artística. Todo regado entre generosas palmas y generoso (y rico) amontillado:


Diario de Cádiz, 5 de marzo de 1899

La Guerra de Cuba fue un mazazo para España, y Cádiz fue una de las ciudades que más sintió su pérdida. Por razones obvias, sentimentales y culturales, y por ser su muelle testigo directo del embarque de tropas. 

El alcalde Francisco Guerra Jiménez, al que le quedaba poco tiempo en su sillón, había sacado un bando disuasivo de "parodiar a las instituciones a las que había que respetar".








AHMC, caja número 6.160.




La censura tachó las coplas que metían el dedo en el ojo de los gobernantes, como de esta Sociedad Coral Frégoli. Los fardos le quitan la X... y que resplandezca el grito reivindicativo de aquellas letrillas gaditanas:


                                        ...Si pobre (nos vemos ya)
                                        si nuestra (triste nación)
                                        en estos últimos tiempos
                                        totalmente se arruinó
                                        lo debe a esos gobernantes
                                        que con gran debilidad
                                        sin patriotismo a España
                                        labraron su infelicidad...



No soportaban ni una simple crítica al Paseo de las Delicias:

                                        





                                        Es el parque de salud
                                        un poco delicioso
                                        que puede dar quince y raya
                                        al de París más famoso.
                                        Una pendiente suave
                                        más suave que la seda
                                        para que los niños chicos
                                        adquieran fuerza en las piernas,
                                        no han plantado ningún árbol,
                                        pues como se hizo en invierno
                                        no quieren quitarle el sol
                                        a las pobrecitas viejas,
                                        tampoco piensan ponerlo
                                        cuando se acerque el verano
                                        pues su autor afirma y cree
                                        que un tabardillo es muy sano.
                                        Además la vaquería
                                        da gran realce al jardín
                                        y oliendo más que las flores
                                        que piensan sembrar allí,
                                        y por último en la acera
                                        han puesto un escaloncito
                                        para que el que no se fije
                                        de un tropezón se parta un tobillo.

                                        
O esta otra, en la que la palabra vergüenza, alusiva a la poca que tenía un Gobernador, era tachada con aquella goma rígida y oscura, que a la hora de borrar, reducía el gramaje del papel. 





                                        ...y de Cádiz hombre
                                        qué me dice Vd.
                                        qué voy a decir
                                        sino que está muy bien
                                        lo único que hay
                                        que digno es de mención
                                        la poca (..............)
                                        de un Gobernador
                                        el de las tristes cartillas
                                        que dieron tanto que hablar,
                                        el que creyó que Cádiz
                                        era, acaso, algún corral,
                                        el que hizo que un Ministro
                                        se tuviera que marchar,
                                        es... ¡valiente punto!
                                        punto de marca mayor
                                        y si Vds. es que no saben
                                        cómo Cádiz vivirá
                                        desde ahora en adelante
                                        oírlo y se enterarán
                                        oid, oid, oid...
                                        Cádiz tuvo un parque de salud
                                        que hoy se encuentra transformado ya
                                        y seguro más bien que un jardín
                                        es una caja de mazapán,
                                        lo rodea una torta
                                        de gran calidad,
                                        con tanto alimento
                                        quién se morirá
                                        vivir en Cádiz
                                        es una ganga
                                        y siempre el pobre
                                        aquí encontrará
                                        muchos jardines
                                        grandes parterres
                                        aunque no encuentre
                                        para almorzar.


O los cuplés de Antonio Girau Acuña, impregnados del pesimismo del Desastre del 98, también censurados: 






                                        Escúchame tú, compañero
                                        cuenta lo que en España ya por fin pasó
                                        con tantas guerras y desdichas
                                        como a este pueblo desgraciado sucedió.
                                        Pues sucedió ¡cosa sencilla!
                                        España tuvo muy mal fin
                                        se perdió todo cuanto había
                                        porque sí, porque sí, porque sí,
                                        y se quedó el gobierno con cachaza tal,
                                        cachaza tal, cachaza tal,
                                        que unos están repletos
                                        con salud y tal
                                        y el soldado regresar a la patria
                                        para ir a la cama de un triste hospital.
                                        Y qué te ha parecido hombre
                                        el gran escándalo que sucedió en Madrid
                                        por causa de unas cartillitas
                                        que según dicen se vendían por aquí.
                                        ¡Ay! yo por Dios me ruborizo
                                        cállate ya por tu salud
                                        no sigas hablando de eso
                                        ¡Ay Jesús! ¡Ay Jesús! ¡Ay Jesús!
                                        y que el de las cartillas nos dio que decir
                                        dio que decir, dio que decir
                                        y por poco el gobierno
                                        tiene que salir
                                        porque las repugnantes cartillas
                                        las salvación eran de nuestro país.


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(1) BLAS VEGA, José y RÍOS RUIZ, ManuelDiccionario Enciclopédico Ilustrado del Flamenco, Madrid: Cintero, 1988 (tomo I, Pág. 310).