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sábado, 2 de marzo de 2013

1938. Y la juerga acabó en Consejo de Guerra (I)

El arte flamenco, a lo largo de sus siglos recorridos, suele estar asociado a una serie de conceptos. Clichés de cristal de gelatino-bromuro que a veces responden a una realidad indiscutible. El vino y las bebidas espirituosas siempre hacen de bisagra, al menos, de dos aspectos bastante claros: la juerga y el posterior escándalo. Lo segundo casi siempre consecuencia de lo primero. Y el alcohol en el centro de ambos, dando fe de la transformación y como queriendo atrapar el duende; "el espíritu", como así ya indica la propia raíz de la voz árabe "al-kuhl".

Otra realidad sociológica fue la del señorito. Archisabida y poco estudiada. En realidad nada estudiada por la flamencología. Flamenco y prostitución. Flamenco y señoritos. Dos posibles títulos para dos probables análisis futuro. Espécimen sin estudio. Arquetipo de una España, muy abundante en su lado meridional. Gracioso sin gracia. Afecto de todo régimen. Generalmente mal aficionado, engreído y patoso; caprichoso y cuando no alcohólico. El artista en medio, preso de un reservado; detenido en un cuarto supuestamente cabal. Siempre con hambre, con la garganta rota y las uñas destrozadas, a la espera constante de un desenlace incierto y con el estómago protestando; y a veces —todo hay que decirlo— plegado a una determinada ideología.

El Niño de Huelva en su juventud.
Foto archivo Blas Vega
Lo que sigue es el testimonio ocurrido de una juerga de la España franquista, acaecida un 12 de octubre de 1938, en el reservado de un bar de Sevilla, El Pasaje de la Europa, en la que se vieron envueltos el tocaor gaditano José Capinetti , el tocaor onubense El Niño de Huelva y el cantaor pacense Pepe El Limpio.









La documentación arribó esta mañana dentro de un fardo, avistado en la zapata del lienzo de muralla de la Alameda Apodaca. Flotaba junto a la murallita de San Carlos, entre plateadas alfajoas y lisas carroñeras de la superficie; precisamente debajo, de donde un alcalde franquista elevó en su día la Cruz de los Caídos (caídos de un sólo bando, claro), que el tiempo —afortunadamente— borró de la preciosa Alameda, atlántica ella, un poquito sudamericana y colonial. Un magnífico pescador amigo, José Luis Gutiérrez Molina, con una caña del país, enganchó en el tramo de tanza de la espiga de bambú, el fardo que sigue.

Lean, lean. No pierdan hilo. Reparen en cada detalle; escruten pacientes cada renglón del sumario, aún cuando la prosa es pobre, repetitiva y enormemente burocrática. Pero merece la pena. Lo que sigue es un verdadero retrato sociológico de una España terrible, en la Sevilla de Queipo, con un arte flamenco al servicio de laureados vencedores, que muestra su lado más bufonesco y lamentable, en un aciago Día de la Hispanidad. Aquí un Consejo de Guerra (1).




Francisco Largo Caballero
Sevilla. A las 22 horas del incidente, todo el mundo en Comisaría de Investigación y Vigilancia prestando declaración, ante el Inspector de Guardia, Juan Carvajal Ibáñez y ante el agente interino, Manuel Vázquez Moya, que ejerció como secretario habilitado. ¿El motivo? haber gritado U.H.P. y Viva Largo Caballero. Comparece el subteniente de la Región Basilio Rodríguez Barroso; los cabos Rodolfo Capilla Jimeno y José Ballesteros Delgado; y el legionario Rafael Vargas Bazo


Todos presentan a los siguientes implicados: Manuel Solís García de Puente Genil (Córdoba); Juan Incierta Gutiérrez de Jerez de la Frontera (Cádiz); Antonio Márquez Rodríguez de Cádiz; Diego Zuleta y Queipo de Llano de Jerez de la Frontera (Cádiz); Manuel Gómez Vélez de Rio Tinto (Huelva); José Azuaga Morcillo de Badajoz y José Capinetti Rodríguez de San Fernando (Cádiz).


Declaración del tocaor Manuel Gómez Vélez, El Niño de Huelva:




Declaración del tocaor José Capineti Rodríguez:



Declaración del cantaor José Azuaga Morcillo, Pepe El Limpio:




Otro de los implicados en la juerga fue el Alférez de Regulares, José Arredondo Sierra, que no prestó declaración inicialmente en Comisaría, pero que luego, ya abiertas las diligencias, testifica en el Juzgado de la Prisión Provincial, el 17 de octubre de 1938. Arredondo llega a detallar en su declaración la letra "flamenca" que por fandangos se estaba interpretando en el cuarto: "Viva el Caudillo de España / y el ejército español / gloria al invicto Mola / y a Sanjurjo el inventor / de la cruzada española".






Declaración en el juzgado del Alférez de Regulares, José Luis Olavarrieta González:





Declaración del abogado, imputado Diego Zuleta y Queipo de Llano (la misma persona que en el año 1932, con motivo de la Sanjurjada, fue deportado a Villa Cisneros. Léase aquí en Diario de Jerez):




Declaración del tocaor Manuel Gómez Vélez, El Niño de Huelva:



Declaración del tocaor José Capinetti Rodríguez:


Las Calles de Cádiz con Concha Piquer. En el centro Pepe El Limpio.
A la izquierda Pericón de Cádiz. A la derecha Luis el Compadre

Declaración del cantaor José Azuaga Morcillo, Pepe El Limpio:





Informe del Fiscal, fechado el 3 de diciembre de 1938, Tercer "Año Triunfal":






Hasta aquí nuestra entrega de hoy. "¡Se levanta la sesión!", "¡Queda visto para sentencia!" ¿Condenarán a los dos alférez de Regulares? ¿Quizá al abogado, apellidado Queipo de Llano? ¿Les pasará algo a los flamenquitos? Se aplaza la sesión hasta nueva audiencia. Mañana se verá.


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(1) Archivo Histórico Tribunal Militar territorial Segundo, Sevilla, Fondo 8.000. Causa 1557/38 contra los alféreces don José Arredondo Sierra y don Luis Olavarrieta González por supuesto delito de excitación a la rebelión. Legajo 224/10657.

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