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domingo, 24 de febrero de 2013

La Pompi: daba gloria escucharla

¿Qué sabemos de la hermana de El Gloria, de Luisa Ramos Antúnez,? Poco más que lo que viene recogido en el DEIF, que su sobrenombre era La Pompi, que nació en Jerez de la Frontera en 1883 y que falleció en Sevilla en 1958. Que era una saetera "de aquí te espero". Algunos retazos muy escuetos de su trayectoria artística y de los flamencos con los que alternó, incluida su anecdótica actuación ante el rey Alfonso XIII.
Ocho años antes de fallecer, concedió una breve entrevista al periódico La Voz del Sur, texto sobre el que —con toda probabilidad— se basó la información recopilada en la prestigiosa enciclopedia, que ilustraba la caricatura que le hizo el gran humorista gráfico José María González Castrillo Chumy Chúmez y que también fue publicada en el periódico gaditano.

Ha venido con la marea, para que lo disfruten los farderitos:


La Voz del Sur, 23 de julio de 1950

viernes, 22 de febrero de 2013

El Cante (III). Un periódico flamenco

Efectuamos una tercera muestra del periódico sevillano El Cante, cuyas entregas primera y segunda ya dimos cuenta en anteriores entradas.
En esta ocasión, el periódico abre con un editorial en el que se refleja la indignación antiflamenquista que ha surgido a raíz de la aparición de un periódico dedicado a la divulgación del arte flamenco. Una escueta biografía del guitarrista Juan Santamaría GómezJuanito el Malagueño, el otrora agraciado con la décima parte del segundo premio de lotería (de ahí los versos: "tocador desconocido / que pasó muchos apuros; / mas ya su fama ha nacido... / le han tocado seis mil duros."); la noticia de la incorporación de un dibujante nuevo y un apartado interesantísimo (seguidillas gitanas) que recoge las seguiriyas atribuidas al repertorio de Silverio Franconetti.
Que sean de vuestro agrado en esta tarde invernal.

El Cante, 1 de enero de 1887. Hemeroteca Municipal de Madrid


jueves, 21 de febrero de 2013

Luis Alonso y Lázaro Quintana, arte en el Teatro Principal (1829)

Año 1829. Principiaba el mes de enero, inmediatamente después del día de Reyes. El Teatro Principal de Cádiz, gran coliseo de la ciudad, ubicado en la actual Plaza del Palillero, se disponía a acoger una función particular a beneficio del célebre bolero Luis Alonso, hermano de El Planeta y en la que participa su sobrino el también cantaor Lázaro Quintana. Entre zapateados, bailes ingleses, comparsas de máscaras, zapitusé de costa firme, el fricasé, cuarteto de cuacaros, la Petenera Americana y el sainete El Carnaval en el barrio de la Viña. Sin desperdicio alguno:

"TEATRO PRINCIPAL.= Función particular à beneficio del primer bolero Luis Alonso. Servir al criminal por amparar al inocente, ó efectos de odio y venganza en el castillo de la Bohemia (comedia de espectáculo en tres actos). = Concluido el primer acto se bailará el zapateado con acompañamiento de guitarra por la Sra. María Rodríguez, aficionada. Acabado el segundo el baile inglés, por la Sra. Josefa García, también aficionada= Concluida la comedia el Sr. Luis Alonso bailará con la Sra. García, el nuevo zapitusé de costa firme, acompañado de guitarra.= Seguidillas manchegas à seis.= El Carnaval en el barrio de la Viña (sainete nuevo, en el que habrá columpio y saldrá una comparsa de máscaras y bailarán el fricasé, la Petenera Americana que cantará el Sr. Lázaro Quintana, un cuarteto de cuacaros, y se concluirá con una contradanza general).= A las 7."


Diario Mercantil de Cádiz, 8 de enero de 1829


miércoles, 20 de febrero de 2013

"Viejos cooperativos" (II), su legado flamenco (1887-1890)

Antonio Rodríguez Martínez "El Tío de la Tiza"
El concurso de agrupaciones de Carnaval que se organizaba en el siglo XIX era muy distinto al actual. De entrada, las comparsas compartían certamen con las estudiantinas de entonces, y no es de extrañar que los instrumentos de cuerda, presentes en éstas, terminaran formando parte indisoluble de los coros gaditanos, que poco a poco fueron abandonando los instrumentos afrocubanos de percusión, como el güiro y los rascadores, en beneficio de la sonoridad de guitarras, bandurrias y cítaras, éste último instrumento, hoy, no sólo en desuso, sino gran desconocido y olvidado, a pesar del papel tan importante e interesante que tuvo en el desarrollo del tango, de la mano de Rodríguez. Así publicitaban los guitarreros gaditanos la construcción y venta de cítaras en el año 1905, lo que prueba que, en ése momento, era un instrumento en alza:


En 1889, un grupo de comerciantes de las calles Cobos y Cristóbal Colón, preocupados por el descenso de las ventas de sus negocios, optaron por crear un concurso particular de comparsas, cuyo premio consistía en una banda que adjudicarían a aquella "que más se distinga durante el próximo Carnaval por sus vestidos y por la belleza de la música que ejecuten". En realidad, se trataba de una estrategia comercial, ya que las industrias ubicadas en aquellas calles habían visto muy mermadas sus ganancias, en beneficio de las otras arterias más céntricas de Cádiz, que se llevaban una gran afluencia de público y que, además, concentraban todo el grueso de los festejos de antes —todavía hoy lo siguen haciendo— como Columela (entonces calle de la Carne), plaza de San Antonio y calle Ancha (entonces Duque de Tetuán).

Diario de Cádiz, 2 de marzo de 1889

Este concurso, además, contrastó con la suspensión que se hizo del gran certamen del Teatro Principal, que contaba con el apoyo municipal y para el cual estaba previsto que todas las comparsas locales fueran a recibir a la estación de ferrocarril a aquellas comparsas foráneas que llegaban  para concursar a Cádiz.

La "primorosa" banda del certamen de la calle Cobos la ganó la comparsa "Viejos cooperativos", que por tercer año consecutivo repetían su título; no así su tipo, ni sus músicas y letras, que, fiel a la tradición, eran distintas a años anteriores:


Diario de Cádiz, 7 de marzo de 1889

Mientras todo esto sucedía en Cádiz, en Londres, concretamente en el distrito de Whitechapel y en las áreas periféricas, empobrecidas, se empezaron a perpetrar unos horrendos crímenes en serie. Jack el Destripador o Mandil de cuero traía en jaque a la policía británica por los espeluznantes asesinatos, aderezados de misteriosas misivas que enviaba a Scotland Yard, y convirtiéndose en el primer caso de crimen en serie que causó una conmoción mundial periodística sin precedentes. 



La noticia llegaba a Cádiz —como a todos los rincones del mundo—, pero aquí Jack el Destripador se convirtió en el cachondeo del Carnaval de 1889. "Viejos cooperativos" le cantaron el siguiente tango, que seguro que provocaron la sonrisa de todos los gaditanos que lo escucharon:


AHMC, caja número 6.177

También le cantaron a las mujeres un tango guasón, comparándolas con un reloj, muy propio del momento, hoy políticamente incorrecto, pero entonces muy frecuente entre los repertorios de la época y muy aceptado y encajado con sentido de humor por las gaditanas de antaño, a tenor de lo que nos cuentan las crónicas periodísticas. 


AHMC, caja número 6.177

Mas no todas las letras de El Tío de la Tiza fueron así de banales. De hecho, el resto de su repertorio fue muy crítico; tremendamente crítico, por ejemplo con el triste flujo migratorio que en nuestro país se estaba produciendo hacia Argentina: "Presencia España impasible / que sus hijos abandonan / huyendo del hambre horrible / el suelo que tanto adoran; / y emigran a otra nación / buscando el pan que les niegan / la patria que a su aflicción / está sorda, muda y ciega. / Con la mayor frialdad / los ve irse por millares, / y ni, aún por caridad, / los consuela en sus pesares..."

No es de extrañar que un periódico barcelonés, La Dinastía, de ése mismo verano de 1889 (1), recogiese la siguiente gacetilla irónica: "El gobernador de Cádiz ha prohibido el cante en las calles del llamado tango gaditano, que excita a la emigración, lo que debe prohibir son las agencias que los tangos no embarcan a nadie."


Antonio Pozo El Mochuelo
Pero hemos escogido estas dos letras del repertorio que "Viejos cooperativos" presentó ante el ayuntamiento para su aprobación, porque fueron justo las dos que el cantaor Antonio Pozo El Mochuelo grabó con posterioridad en cilindro de cera y luego en placas de pizarra (2).

La grabación se impresionó en Barcelona, en el Gabinete Fonográfico del Centro Fonográfico Comercial de Manuel Moreno Cases, que estaba ubicado en la Rambla del Centro, números 36 y 38. Eran cilindros normales, presentados en estuches de color azul y rojo burdeos y entre otras grabaciones se impresionaron coros de zarzuela (Gran Vía, Sra. Martínez y Sr. Navarro); ópera (Sr. Costanti y Sr. Vallrrosoll) y flamenco (ya aquí el tratamiento de señor desaparece y figura El Mochuelo, a secas). Y se vende como flamenco. A pesar de que no era flamenco. Conste. A la guitarra le acompaña Luis Molina (3).


Cilindro de cera de El Mochuelo con el tango de "Viejos cooperativos"

No fueron los únicos tangos carnavalescos gaditanos que El Mochuelo grabara, pero sin duda estamos ante una de las grabaciones de tangos más primitivas.


Las diferencias de letra son mínimas; las clásicas variaciones que el propio cantaor introduce, como consecuencia de no habérsela aprendido bien. Rodríguez, originiariamente sitúa a Jack el Destripador en Cádiz, mientras que El Mochuelo lo hace en Buenos Aires. Rodríguez utiliza el término insurrectibles y El Mochuelo pronuncia "surrucutibles"(sic). Por lo demás, con un programa de audio sencillo, le hemos dado algo de velocidad y de amplificación —partiendo de la base de que estamos ante el audio de un cilindro de cera— para aproximarnos más al sonido real:

                                     
                                                  

David Palomar. Foto: Paco Sánchez

En abril de 2012, con motivo del I Congreso Monográfico sobre El Tío de la Tiza, el cantaor David Palomar, con las guitarras de Juan José Alba y El Niño de la Leo; la bandurria de Emilio Martín y las palmas y el jaleo de Diego Montoya, Mariana Cornejo y Carmen de la Jara, nos hizo esta extraordinaria versión de "Viejos cooperativos" del año 
1889 y su tango de Jack el Destripador:

                     
                       
                                         

_________________________

(1) La Dinastía, 24 de julio de 1889.

(2) Para oír estos mismos tangos en pizarra, léase una entrada que con anterioridad había efectuado el especialista Carlos Martín sobre el mismo tema: El arqueólogo musical.

(3) GÓMEZ MONTEJANO, Mariano, El fonógrafo en España, cilindros españoles, Madrid: El Autor, 2005 (Madrid: Industrias Gráficas Caro).

martes, 19 de febrero de 2013

"Viejos cooperativos" (I), su legado flamenco (1887-1890)

Hornos de fabricación alemana Siemens & Halske de la fábrica de la
Sociedad Cooperativa Gaditana de Fabricación de Gas.
Obsérvense los apellidos de dos de sus socios más opulentos:  Aramburu y Lacave

En la década de los ochenta del siglo XIX, surgió en Cádiz una empresa, de capital gaditano, creada ex profeso para hacerle la competencia a la Compañía de Gas Lebón, que con capital francés, era la que, hasta entonces, había mantenido el contrato de suministro de gas con el ayuntamiento de la ciudad. Un amplio grupo de la burguesía gaditana, muy influyente y con el apoyo decisivo de la Banca Aramburu, creó la Sociedad Cooperativa Gaditana de Fabricación de Gas, para intentar desestabilizar el monopolio y entrar en el reparto de beneficios. Lo primero llegó a lograrse —a pesar de acarrear una enorme controversia, que acabó en multitudinaria manifestación de protesta, no sin consecuencias políticas— (1): la Sociedad Cooperativa consiguió arrebatar la concesión del fluido de gas a la compañía de la competencia. "La cuestión del gas", le llamaba la prensa periódica, que a diario abría sus páginas con las disputas que ambas empresas gasistas mantenían en la ciudad. El 15 de noviembre de 1886 la población gaditana aplaudía a la junta directiva de la Cooperativa, cuando sus empleados encendían las farolas de la Plaza de San Antonio

Acción de la Sociedad Cooperativa. Colección particular de Carlos Cabrera Barbosa




















La idea-imagen que se proyectó inicialmente ante la opinión pública, fue la de una modesta empresa gaditana, con intereses locales frente al capital extranjero, invasor, monopolizador y opresor, pero en el fondo había una profunda motivación lucrativa: Aramburu y Cía eran los banqueros de Lebón y, por tanto, testigos directos de cómo las transferencias a París crecían de forma considerable, ignorando que el carbón se pagaba directamente a Inglaterra desde Francia, y creyendo —ingenuamente— que las citadas transferencias correspondían a los beneficios líquidos. Por eso entraron en liza y por eso terminaron fracasando.

La fábrica se ubicó, lindando con la vía del ferrocarril y el camino de Puntales,
entre la calle Trille y el Callejón de la Tripería




















Pero antes de que todo esto ocurriera, la fábrica fue construida en los terrenos del extramuros de Cádiz, rodeada de huertas beduinas y estuvo al servicio de la ciudad durante muchos años. Allí se colocó de guardalmacén, un muchacho sin apenas recursos económicos, que vivía con su madre, una costurera humilde y su hermanastro. Había nacido en 1861, y estando trabajando en la Sociedad Cooperativa, cultivó sus primeras agrupaciones de Carnaval y trazó sus primeros tangos en el pentagrama.

Ésa es la razón del por qué sacó durante cuatro años consecutivos un coro —entonces se les denominaba comparsa— con el nombre de "Viejos cooperativos" (1887, 1888, 1889 y 1890), cuyos componentes eran, en su mayoría, gasistas de profesión y trabajaban con él en la fábrica de gas, incluido su mano derecha, su amigo Santiago Hucha —aquél que más años acredita dirigiendo sus agrupaciones— que era gasista y compañero de la fábrica.

Esto sucede en 1887, es decir, cuando el tango americano y el tango de negros hace años que campea por Cádiz y ha echado raíces propias, sin perder su aroma indiano, ni en la estructura de su melodía, ni en el soniquete de los instrumentos de percusión; y cuando "Las viejas ricas" —grupo del que en su momento escribiremos largo y tendido— llevan ya varios años triunfando en Sevilla, en Madrid y en distintas capitales. 

Los tangos, ya reconocidos específicamente gaditanos, eran interpretados por la Banda del Regimiento de Álava, en la Plaza de San Antonio (junto a la Fantasía de Rigoletto, de Verdi); en el templete de la Plaza de Mina (al lado de la Danza de los negritos de la Zarzuela Cádiz) y en la Exposición Marítima Internacional (junto a la marcha inaugural que el Maestro Eduardo López Juarranz había compuesto y la Melodía de Haydn). Todo de la mano del maestro Damián López, músico mayor del Regimiento de Álava, que había arreglado una partitura de tangos gaditanos, para piano que puso a la venta en el establecimiento Los Amigos:


Diario de Cádiz, 5 de agosto de 1887
Diario de Cádiz, 14 de agosto de 1887


Diario de Cádiz, 23 de octubre de 1887

"Viejos cooperativos", cuyo sombrero era un contador de gas, en consonancia con el tipo que representaban:


Diario de Cádiz, 21 de febrero de 1887

En 1888 es cuando Silverio Franconetti tiene conocimiento de la figura emergente que tanto está sonando en Cádiz: El Tío de la Tiza. Silverio necesitaba una agrupación que tuviese la difícil misión de sustituir con éxito a "Las viejas ricas", que tantísima fama le había dado a su café cantante. Viaja expresamente a Cádiz, donde es visto por los atentos periodistas que así lo reflejan:


Diario de Cádiz, 6 de mayo de 1888

Seis días más tarde, el 12 de mayo, el periódico hispalense La Avalancha, aporta la noticia de que ha contratado a "Viejos cooperativos", según el estudio de Ortiz Nuevo:

"Salón Silverio. El dueño de este establecimiento, deseando dar siempre más variedad a sus espectáculos, ha contratado, a más del numeroso género flamenco que tiene, a la célebre comparsa gaditana titulada viejos cooperativos, los cuales cantan difíciles tangos." (2)

Y cuatro días después, es decir, el 16 de mayo, lo contaba Diario de Cádiz a sus lectores:


Diario de Cádiz, 16 de mayo de 1888







¿Cómo eran esos difíciles tangos? Pues eran tangos de estructura muy sencilla. Tangos cortos, polifónicos, que a partir de un patrón melódico común servían para contar cosas cotidianas e intrascendentales, como la comparación de una plaza con Melilla:


Plaza de la Catedral
es un verdadero encanto
porque se asemeja mucho
a Melilla con su campo;
tiene su Zoco y Mezquita
infinidad de palmeras
y con el tiempo tendrá
catorce o quince chumberas.
Empezando a florecer
sus cuatro jardines bellos
imitando a cabrerizas
Rostrogordo y Dos Camellos.
Y para más semejanza
debían de colocar
en vez de Silos Morenos
                                      a Maimón Mojatar

Este tango es hoy un clásico del repertorio buleaero de Cádiz. Allá por los años 20 formaba parte del repertorio habitual de Pastora Pavón La Niña de los Peines y en los años 40 fue uno de los muchos tangos carnavalescos que se escenificaron en la obra Las calles de Cádiz, interpretado por Pericón de Cádiz, con el toque de El Niño Ricardo y de Melchor de Marchena y el baile de La Macarrona. Así lo recordaba Pericón:


"Cuando ya estaba el telón arriba, emprincipiaba yo a cantar unos tangos de Cádiz, los de la plaza la Catedral... Y salía un chiquillo Josele, haciéndome burla pa quitarme las cosas de la mesa mientras yo cantaba, y al lao mío, Melchor de Marchena y El Niño Ricardo tocando con un compás bárbaro, y el niño con más compás todavía viniéndose pa mí; yo me levantaba para pegarle, sin parar de cantar, con la horma en la mano, y cuando ya estaba pa darle aparecía por el otro lao La Macarrona que hacía de mare del niño, y con el mismo compás venía, lo trincaba el pescuezo; yo cantando y hasta cuando se lo iba llevando pa su casa, los tortazos que le daba en el culo estaban metíos exactos en el compás del cante y del baile. Y claro, ahí se venía el teatro abajo de aplausos." (3)

Fue el poeta Rafael Alberti el que le indicó acertadamente a Chano Lobato, la procedencia carnavalesca del tango:



“Me senté allí con él, era la primera vez que yo lo trataba y no veas de amable y de eso que estuvo Alberti. Y me dijo que aquello venía de un coro de carnaval. Eso de plaza de la catedral, un verdadero encanto, porque se parece mucho a Melilla. ¿A Melilla cómo se va a parecer? Fíjate qué barbaridad. Tiene su sol que me quita. Que me quita. Y era que había un cabaret que se llamaba La Mezquita. Infinidad de palmeras y na más que había tres. Y con el tiempo tendrá catorce o quince chumberas. Y todas esas cosas me las contó Alberti, que eran de un carnaval, de una chirigota” (4)


Taberna El Zoco con sus parroquianos sentados en sus veladores *


















En realidad, Chano lo explica a medias. La Mezquita y El Zoco eran dos tabernas que, efectivamente estaban instaladas allí —en la primera paraba Enrique el Mellizo—, y una reordenación urbana de la plaza dotó a ésta de —infinidad de— palmeras; de ahí la comparación con Rostrogordo y con Maimón Mojatar, al que la tradición oral ha ido deformando hasta "la cabezita del Sultán" y el obispo Silos Moreno por "cielo moreno".


"Infinidad de palmeras" alrededor de Silos Moreno,
a quien se le colocó una maleta durante la Segunda República *

















Las generaciones de cantaores gaditanos anteriores a Pericón y a Manolo Vargas, metieron por bulerías el tango, enriqueciendo el acervo buleaero de Cádiz. Escuchemos la preciosa versión que Manolo Vargas —con el toque de Rafael de Jerez— hizo en 1952 en el Gran Teatro Falla, durante el transcurso del I Concurso Nacional de Alegrías y de Cantes Populares Andaluces. "Por arriba" —como así le dice a su tocaor 00:03—, con sus tarratrán y su regustito tan gaditano:

                                              

La que sigue, es la versión más próxima a su composición original, es decir, a cómo se interpretó en el Café de Silverio en el año 1888:


                                              
_________________________

(1) "La sociedad Lebón y compañía ha interpuesto demanda en el juzgado de San Antonio contra el ayuntamiento de Cádiz por la que se solicita providencia de nulidad del contrato de gas con la Sociedad Cooperativa, amén de los daños y perjuicio que dice haber sufrido, por tal concepto la empresa la Empresa Lebón y pago de costas judiciales que irrogue el litigio. Por su parte, el alcalde, estimando que este asunto no puede ser resuelto por la vía judicial, ha entablado ante el Excmo Sr. Gobernador el oportuno recurso de competencia." Diario de Cádiz, 26 de enero de 1887.

(2) ORTIZ NUEVO, José Luis, ¿Se sabe algo? Viaje al conocimiento del Arte flamenco en la prensa sevillana del XIX, Sevilla: Ediciones El Carro de la Nieve, 1990 (Pág. 96).

(3) ORTIZ NUEVO, José Luis y VILCHES MARTÍNEZ Juan, Las mil y una historias de Pericón de Cádiz, Madrid: Ediciones Demófilo, 1975 (Pág. 54).

(4) TÉLLEZ RUBIO, Juan José y MARQUÉS PERALES, Manuel, Chano Lobato. Memorias de Cádiz, Cádiz: Diputación de Cádiz, 2003 (Pág. 59).

(*) Fotos blog MdC

domingo, 17 de febrero de 2013

La comparsita flamenca

Aguada Carnaval. Aguada sobre papel de estraza.
Manuel Martín Morgado
Le quedan algunos coletazos al Carnaval gaditano, ése tan transgresor que es el único del mundo que no le hace caso a la Cuaresma y continua tras el Miércoles de Ceniza. Cuando toda España ha enterrado a la sardina, Cádiz contradice la tradición y "peca" en tiempos de recogimiento. Cádiz: con tradición y contradicción, ambos conceptos dentro de su fiesta. Aprovechemos, pues, para conocer más vasos comunicantes que tuvieron y que tienen el arte flamenco y la fiesta de Carnaval, más allá de su aportación fundamental y más generosa: el tango (de Carnaval, claro). 

Aguada Carnaval (II). Aguada sobre papel de estraza. 
Manuel Martín Morgado




Conozcamos cómo los flamenquitos de Cádiz se vestían de máscara y se echaban a la calle, cantando, bailando y formando el taco. En el siglo XIX, en el XX y el XXI. Con máscara o sin ella. Con Canalejas o con Sagasta en el gobierno; en la Dictadura, de Primo de Rivera o en la de Franco —primo—, o en la Segunda República. Compás a manojitos, ganas de divertirse y necesidad de "mangar" unas perritas para que el puchero del día siguiente supiera a carne.

"Escuchemos" transcrita la tradición oral, cómo nos lo refirieron dos flamencos de postín. Dos coétaneos del barrio, dos Juanes, hermanados por mil penurias, mil potajes y mil borracheras; uno de 1927. El otro de 1925. Uno Juan y sin embargo Chano Lobato; el otro Juan y Jineto para el arte.

Así lo contaba Chano Lobato ante las cámaras de Canal Sur Televisión, en un programa, cuya producción y guión llevamos a cabo (1):

"Yo me he criao con los flamencos, pero criao de verdad, ¿comprende? La China hacía un potaje (la abuela de Juanito Villar) nosotros en el patio... y a lo mejor yo: –no quiero comer esto; no quiero esto. China: ¿qué has hecho tú? –he hecho potaje, ¡trae vente pa´ca!... me sentaba en el suelo con Jineto, mi plato de potaje y pum, pum... te quiero decir, como hermano, ¿comprende? como hermanos nos hemos criao. Y entonces, claro, llegaba el Carnaval y nos vestíamos todos, ¿comprende? La Perla, mu bonita, con unas cositas que se ponía en la frente un perro gordo, como con papel de esto, de chocolate, y se ponía así, parecía una mora ¡mu bonita! Después Rosa, Rosario la de Ojitos, su hijo Guillermito, ¡en fin!, Curro, Pablo, La Gertrudi, La Jineta... ¡yo qué sé! y salimos catorce, diez o catorce, venga cantando y bailando ¡figúrate lo que no había ahí! ¡Falla! esos chillíos por las calles... y entonces, venga, y la que llevaba el dinero era Rosa la Papera y to el mundo pendiente pa que... porque yo conocí los duros, conocí las dos pesetas de plata, y to el mundo pendiente pa que no fuera (¿comprende?)..."

Y así nos lo refería Jineto, en una entrevista personal efectuada la mañana del 25 de octubre de 2000:

“Parábamos mucho en La Privadilla y era un escándalo la que liábamos con la comparsa, tos éramos gitanos, mi hermano Pablito, El Careta, El Canono y su hermano el difunto Juan Doblones que tocaban pa reventá. Recuerdo un carnaval que allí en La Privadilla nos encontramos con Antonio Mairena y Juan Talega, yo iba vestío de doctó, de doctó serio, una jartá de gracioso con la bata blanca, el maletín negro, y empezamos con el cachondeo, me acerqué a Mairena que estaba en la barra y le dije mu serio: ¡muchacho te tengo que reconosé que tienes mu malita cara! (y Mairena siguiéndome el cachondeo), totá, saqué el fonendo y empecé a darle asín, asín y asín..., hasta que por fin llegué al lío y le dije: maestro ¿¡ahí tiene usté la cosa chunga, eh !?"

Veamos ahora los papeles. Los que dejan huella y constancia del suceso, por mor del control y del pánico que le tiene el poder a la fiesta. Por eso la controla, primo. Hay muchísimos ejemplos de comparsitas flamencas, pero hemos seleccionado tan sólo algunos, de distintas épocas.

Año 1911. Obsérvese la "comparsa" número dieciséis, la que está justo debajo del último coro que sacó El Tío de la Tiza: "Los boticarios". La Sección de cante y baile, de cuatro individuos, dirigida por Antonio López ¿El Troni? (pregunto):


AHMC caja número 3.355

En 1917 encontramos "Los dos flamencos y las dos flamencas". Todos del barrio de la Viña para buscar la vida cantando y bailando:


AHMC caja número 3.356

En 1918 solicitan salida un "Cuadro flamenco" y un "Quinteto flamenco", todos cantaores y bailaores, además de un par de tipos parodiando a "El Nene y su hijo", uno de los gitanos más graciosos que Cádiz dio en aquella época. Aurelio Reyes Romero, José Pérez Rodríguez y Antonio Gómez Martínez:


AHMC caja número 3.356

Ese mismo año, Servando Fernández Monge, junto a Agustín Lotero Rodríguez, Juan Martínez (¿Pericón?), José Basilio Montero, Francisco Tizón y Francisco Daza, todos del número 15 de la plaza Pinto, dispuestos a bailar y a cantar "los cantes clásicos flamencos" (sic):


AHMC caja número 3.356

Para el Carnaval de 1920, cuatro artistas solicitaron permiso: Luis del Moral, Antonio Márquez, Mateo Espinosa, y Francisco González, tocaores, cantaores y bailaores "por arte flamenco" y "sin arte carnavalesco" (sic), como ellos mismos dejaron muy clarito en su instancia:


AHMC caja número 6.174

En 1928, el tocaor Gabriel Monje Jiménez solicitó, como venía haciéndolo en años anteriores, el permiso para actuar por las calles y para postular, en unión de Manuel Romero y de Manuela Velasco:


AHMC caja número 6.193

Carnaval de 1935. Al Presidente del Comité de Iniciativas y Fomento. ¡Salud y República! José Blandino, al frente de un cuadro flamenco:


AHMC caja número 3.515

El desastre de la Guerra Civil, silenció el Carnaval en toda España. A Cádiz se le toleró en los finales años cuarenta, un "Carnaval" descafeinado, sobrio y estrictamente vigilado, que tuvo distintas denominaciones —Fiestas Invernales, Fiestas Folklóricas; perdurando luego la denominación de Fiestas Típicas Gaditanas— y en el que se potenciaron los valores inherentes al régimen, borrando así todo atisbo de crítica y de libertad. 

La primera solicitud oficial que tenemos constancia, en la que los artistas flamencos "jóvenes valores del cante" (sic) se echaran a la calle en tiempos de Franco, la encabezó el propio Jineto, en compañía de uno de los Churri, Juan Millán, Pedro Astorga, Antonio Heredia; Manuela Jiménez y su sobrina Manoli de Gertrudis, en cuya nota al margen se advierte la expresa prohibición de hacerlo: "conforme sólo los hombres, excluyéndose las niñas menores de 16 años":


AHMC caja número 6.263


Juanito Villar. Foto: Kiki

Los Jinetos, con Pablito de Cádiz, los Villar, con su sobrino Juanito Villar; los Donday, con Santiago y su hermano Fatuné; los Bonfante, los Churri, los Fernández (Diego y LuisBernardo Moreno, los hermanos Moreno González (Esteban y Antonio); Manuel Garrido, Juan Gómez, José García, Antonio Ramírez, Fernando Gómez, Antonio de los Reyes, José Puente, Diego Almansa, Emilio Vargas, Emilio Domínguez...  

Décadas de arte y de compás, en comparsitas flamencas, donde las casas viñeras y de Santa María entremezclaban sus estilos, con el arte a esportones. El régimen franquista, más pendiente de tunas, de reinas, hijas de ministros y embajadores, de bailes de etiquetas con el cursi traje de cocktail, autorizaba salir a estas auténticas formaciones flamencas, que en la calle, desplegaban todo su arte al pueblo llano, a cambio de "la voluntad"; una botella de vino, una sonrisa, una complicidad.


Santiago Donday, con plumero y antifaz. 
Foto Alejandro Millán Morales *


Obsérvese, cómo Jineto va disfrazado de Doctor, tal y como 
nos narró en la anécdota, con Antonio Mairena y Juan Talega
AHMC cajas número 3.359, 3.362, 6.267, 6.283 y 6.285

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(1) Programa-documental: La fiesta de la palabra. Emitido por Canal Sur Televisión en febrero de 2003. Un testimonio muy parecido le transfirió Chano Lobato a Ángel Álvarez Caballero: "Y en los tiempos de carnaval Chano y sus amigos formaban como una compañía en que iban la Perla, los hermanos Jineto, Curro la Gamba, Rosario la de Ojitos, María la Ñaña, esos flamencos del barrio, se vestían y se iban por ahí, cantaban, bailaban para pasar el plato pidiendo unas monedas, pues mangar en ese contexto no tenía el significado que hoy nos viene al pensamiento..." VVAA, Chano Lobato. El duende, la gracia y los dones, Murcia: Nausícaä, 2000 (Pág. 23).

(*) Fotos blog MdC