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domingo, 6 de enero de 2013

Los Jineto (JPG). Una saga, un formato flamenco (A Tamara García y Manoli de Gertrudis)


¿Por jota o por ge? ¿JPG? ¿Cuál es el formato de la grafía de esta estirpe gitana y gaditana, que a Cádiz le ha dado lustre y nombradía? La dinastía de Los Jineto. Cinco jotas. La RAE dice que jineta, en Andalucía y en América, es la mujer que monta a caballo y recoge la expresión "montar a la jineta". Escasa relación, pues, con el mamífero almizclero –Genetta genetta– siquiera porque el "gato árabe", astuto como buen sobreviviente, roba para comer y en la Baja Andalucía así se llama, eufemísticamente, a los bandoleros.



Pablito y Jineto en el Café del Tinte. Foto: Kiki

Su abuelo sanluqueño era tratante de ganado; o sea, jinete, con el añadido de ser (el de la) hijo de Jineta: Pablillo El de la Jineta, así se lo escuché contar una tarde al propio Jineto, bajo el Arco de Garicoechea, el condado sentimental del Peñita y de Pepe El Manteca...

Como otras sagas flamencas de Cádiz, ésta se enraíza por las casas de vecinos de los arrabales de Santa María y La Viña, y dibuja una secuencia artística de rompe y rajo. Medianoche. El torero Sánchez Mejías hace abrir la baraja cerrada de La Riojana para vestir a dos niños con unas hechuras de bailaores que no se puede aguantar….  —¡qué bien vestíos salieron con esos abrigos!, sentenciaba su hermanita Gertrudis (1). 


Las calles de Cádiz. Teatro Español de Madrid. Irrepetible elenco, con La Argentinita y Pilar López (en el centro); Pablito de Cádiz (primero por la derecha.); Ignacio Espeleta (segundo por la izquierda); El Piti, Adela la Chaqueta (segunda por la izquierda del centro), a su lado La Malena, La Macarrona, El Gloria (tercero por la derecha), junto a él, Rafael Ortega y Jineto (segundo niño por la derecha)


Ternos de arte eterno por Las calles de Cádiz, de La Riojana al número 19, piso primero de la calle del Mirador, con La Argentinita de la mano para enseñarle al mundo cómo se levantan los brazos y cómo se repiquetea por bulerías en un losillo, ¡Válgame Undebel, San Pablo y San Juan!


Cojamos un año clave: el de 1922. Don Manuel de Falla a la cabeza trata de restañar, con Lorca y un grupo de intelectuales, la intelectualidad que le había negado toda la Generación del 98: Unamuno, Pío Baroja, Azorín y Ortega y Gasset no habían escondido su animadversión por el flamenco, antes bien, la habían proclamado, y de haber podido hubieran mandado a la hoguera purificadora toda la colección de amalgamas, de cadencias andaluzas, de contrapuntos, de poliritmia, de replantes y demás singularidades de "lo flamenco".

Cojamos un padrón clave: el de 1922, e imaginemos al patriarca de la casa de vecinos camelándose a un gachó mu serio, investido de autoridad, que le ha traído una planilla municipal para rectificar el padrón. 

AHMC

Mirusté. Provengo de Pablillo la Jineta. No sé escribir. No sé firmar. En mi época iban a la escuela los de San Juan de Dios pa´entro; pero ponga usted en el padrón que sí sé bailar, señor escribano, y apunte también que me gano la vida muy dignamente en el Mataero; y aunque usted lea Moreno, soy Antúnez hasta las trancas, como Diego, El Piti, El Bojiga y Loli Jiménez la Revoltosa. Mi señora es Manuela Pérez Fernández, La China, emparentá con La Perla, la hija de La Papera, entroncada, pues, con Joseíco, con Manuela la de Charol y Manuela Vargas… ¿Que qué lío? No hombre no. Mirusté mis niños: Pablito, Juan, Gertrudis, Francisco y Antonio. Ya lo sé; aquí pone Ramón, pero es Antonio. Que sí, que sí, que falta Pilar… Pregúntele usted a Manolito Caracol, el chiquillo de Caracol el del Bulto, que acaba de ganar este año el Concurso de Granada de 1922, pregúntele cómo bailan estos Jinetitos

Pilar la Jineta, su hijo Juanito Villar,
Pablito de Cádiz y Jineto
La cadena de trasmisión no se detiene. Mira Juanito el de la Jineta, Juanito Villar, mira qué metal. Mira Manoli de Gertrudis qué eco y que ojos. Mira Luisa Villar cómo baila, mira Pili la Jineta y Coco cómo cantan y cómo bailan. Mira.... que mira y mira / mira que anda y anda.

Los Jineto no se paran. Es sangre de bronce. La compañera Tamara García también tiene sangre jineta y escribe para Diario de Cádiz con el arte que ellos bailaban, y redacta con una prosa envidiable, como ellos cantaban... y cantan. Con maestría. Escribe y dice por ellos lo que ellos dicen en el escenario. Aquí la necrológica de su tío Jineto, redactada por Tamara García: El último eslabón.

Jineto, Manoli de Gertrudis, Juanito Villar y Manolo Curao.
29 de mayo de 1989. Fiesta inaugural de Canal Sur en Cádiz- Foto: KIki


Y mira que mira los pequeños Villaritos cómo le bailan a la Navidad en el Falla.

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(1) "(...) Luego vino La Argentinita y Sánchez Mejías, el torero. Me acuerdo muy bien, porque nos quitó mucha jambre ese hombre. Colocó a mis hermanos. Dos años se llevaron en una compañía en un espectáculo que montaron y recorrieron toda España. Mi hermano Jineto tenía ocho años. Por cierto, que cuando se marcharon. Sánchez Mejías tuvo que comprarles ropa. Hizo abrir La Riojana a medianoche, ¡Qué bien vestíos salieron con esos abrigos...! Un carté, vamos, un carté, abrirle a este señor la tienda a medianoche... (...) Eso no volverá nunca más. Esos niños de una gitana que hay en Jerez, que uno de ellos juega a la pelota y era bailaor ¿cómo era?...¡la Margara! Eso es, el Niño de la Margara, que de mayor jugó con el Cádiz... Dieguito, eso. Pepe y Antonio, los dos hermanos míos. El zapatero era Ignacio Espeleta, con aquél mandil que parecía un zapatero de verdad y salía con el martillo, mi hermano Curro tocando al son de la bulería, que había que morí con él... Y esos niños metiéndose con el zapatero... y ese zapatero ... ¡¡Niñoo..!! y la Malena y La Macarrona buscando a los niños porque estaban en una pelea en la puerta de la zapatería. Y ahora salen esos dos guardias, que eran, uno el padre de Adela la gitana, El Piti; y el otro mi padre, y con los sables les daban a los niños y a las bailaoras en el culo al compás de la bulería. Tenían que repetirlo tres o cuatro veces". DEL RÍO MORENO, Francisco, Cádiz flamenco 1992, Cádiz: Centro Cultural Flamenco Chano Lobato, 1992 (Pág. 105).

miércoles, 2 de enero de 2013

La Tía Norica baila la cachucha (1847)

Ramón de Mesoneros
La cachucha fue un pre-cante alumbrado en torno al Cádiz de las Cortes. Eso nos lo contó Ramón de Mesoneros Romanos. La abundante hemerografía del Doce contabiliza numerosas cachuchas que se interpretaban durante el Sitio, en la Posada de la Academia, en el Teatro del Balón y en el Teatro Principal, junto a guarachas y a fandangos. En las inmediaciones de la actual Plaza de Fragela, existía un "café de tablas", llamado La Cachucha. Sus letras (siempre "yendo" a algún sitio, acaso por estar sitiadas) reflejaban la cotidianidad de la resistencia ante el enemigo, en torno a los batallones de voluntarios distinguidos, como ésta, conservada a mediados del siglo XIX en Puerto Rico:

                                           Vámonos china del alma
                                           vámonos a La Caleta
                                           que allí están los Guacamayos
                                           con fusil y bayoneta.

La cachucha saltó luego a Jerez y a Sevilla y, posteriormente, se difundió por toda España y más tarde por Europa, primero Francia, hasta alcanzar Dinamarca y buena parte de Sudamérica y Centroamérica: ChileMéxico, Argentina, Cuba y Puerto Rico

No deja de ser curioso cómo la voz 'cachucha' tenga acepciones tan dispares. En Argentina es el órgano sexual de la mujer; en México, Venezuela y Colombia es la gorra con visera. En Cádiz tiene, actualmente, dos significados, en función de su género: en femenino es una playa de Puerto Real, a cuyos fangos le atribuyen propiedades curativas; en masculino es un pescao que quitó mucha hambre en la posguerra (que se lo digan a nuestros padres). Añadan la dinastía de Las Cachucheras, de cuyo tronco fértil ramificó la viñera Rosario Monge La Mejorana, (madre de Pastora Imperio), una gitana guapa como ella sola y bailaora, que revolucionó los cafés cantantes sevillanos del antepasado siglo y que le aportara a Manuel de Falla, un excepcional caudal musical, de la más rancia tradición calé, para que su hija protagonizara El Amor Brujo.

En el Teatro del Balón en 1837 y a beneficio del señor Quintana, actor "de carácter anciano" (sic) encontramos a una niña de ocho años debutando con el baile de la cachucha. Junto a ella, la señora María Jesús y su esposo bailando el jaleo y boleras de los dos Fígaros y la representación de un sainete de Juan Ignacio González del Castillo, El día de toros en Cádiz o el gitano Canuto Mojarra (otro pescao que quitó hambre y otra voz sudamericana):

Diario Mercantil, 16 de enero de 1837


Foto: Los fardos
Como estamos en Navidad, en plena representación de los Autos, ha aparecido también un precioso fardo con una noticia, cuando menos curiosa: la constatación del baile de la cachucha por los títeres de La Tía Norica, concretamente por la propia Norica, matriarca de unos títeres gaditanos, símbolo y joya etnológica del teatro de marionetas, que los hermanos Bablé dirigen, como último eslabón de una larga cadena de marionetistas, que discurre larga, doscientos y pico de años.



Foto: Los fardos

El hecho se produjo en 1847, en funciones vespertinas, en el Teatro Isabel Segunda, concretamente en el tercer acto. En el cuarto, una niña y un niño de trece años ejecutaron varios bailes nacionales. ¡Ay, los bailes nacionales y del país, qué flamenquitos eran!

El Nacional, 2 de enero de 1847

Foto: Los fardos



Al año siguiente, 1848, la Tía Norica vuelve a bailar la cachucha en el mismo coliseo y con los mismos niños; que digo yo que tendrían ya un año más de trece... ¿o más que voy a cumplir años yo?

El Nacional, 30 de enero de 1848


Dibujo de Rivero Gil.
La Libertad, 18 de junio de 1927
Actualmente, la mayor autoridad sobre los títeres de La Tía Norica es la especialista Désireé Ortega Cerpa, cuyo extraordinario trabajo de investigación para su doctorado (1) "ciencias del espectáculo", puede ser consultado en red y desde este blog recomendamos su lectura. Aquí.

Como, asimismo, lo hacemos del estudio histórico del titiritero y profesor de la Universidad de Sevilla, Francisco J. Cornejo: La Tía Norica, orígenes y difusión.

¿Vendrá Batillo de 'bato', en caló: 'padre'? (2)























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(1) ORTEGA CERPA, Désireé, Sainete de la Tía Norica. Edición crítica, introducción y notas, ISBN 689-0667-0.

(2) JIMÉNEZ, Augusto, Vocabulario del dialecto jitano por D. Augusto Jiménez, Sevilla: Imprenta de don José María Gutiérrez de Alba, 1846 (edición facsimilar de la Asociación de Libreros de Viejo).