Translate

Mostrando entradas con la etiqueta Inés Ortega. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Inés Ortega. Mostrar todas las entradas

martes, 22 de octubre de 2013

El Niño de la Isla. Diccionario Gaditano de Flamenquitos Insignes (VI)

El Niño de la Isla. Foto: colección de Ramón Vélez
Nombre artístico de José López Domínguez. San Fernando (Cádiz), 1871-Cádiz, 1929. Cantaor. Abuelo de los cantaores Amós Rodríguez, El Beni de Cádiz, El Cani y El Chele. Entroncado, asimismo, a través de su padre (José López Chacón) con Antonio Fatou Romero, (célebre componente de los coros de El Tío de la Tiza), al unirse su padre, ya viudo, con Antonia Vega Fatou, sobrina del célebre corista, de cuya relación nacerían cuatro hijos, uno de ellos, Rosario López Vega (esposa, a su vez, del comparsista gaditano Antonio Girón Beret). (1)

El trabajo especializado de Aleu Zuazo, Flamencos de la Isla en el recuerdo, pese a ser una magnífica obra compiladora de artistas isleños, yerra en su año de nacimiento, situando su natalicio, erróneamente, en 1897 (2), una fecha muy tardía y nada factible, ya que desde —al menos— 1900 se tiene constancia de sus actuaciones, las cuales, seguramente, fueron incluso anteriores. No obstante, calculamos su fecha de nacimiento hacia 1871, a partir de la declaración que el propio cantaor efectuó en el Censo de Cádiz del año 1900, en donde manifestó tener 29 años y ser "artista" de profesión (3). Una búsqueda de su partida de nacimiento y bautismo en su San Fernando natal, despejaría la duda.


Censo de habitantes de Cádiz de 1900, Libro número 2.993, folio 1.163


Doña Rosario López Vega, hija de José López Chacón
La no concordancia de apellidos con él, de sus nietos, El Beni de Cádiz y Amós Rodríguez, obedece al matiz semántico que antaño se reflejaba en la documentación oficial cuando algún progenitor no proporcionaba su apellido, entre lo que, entonces, se consideraba "hijo legítimo" e "hijo natural"

Afincado en Cádiz desde su infancia, El Niño de la Isla residió entre otras en la calle Arricruz y en el número 4 de la murallita de San Roque; su padre habitó el piso bajo del número 15 de la calle Santa Catalina (4):



Rectificación del Padrón de habitantes de Cádiz de 1913. Abajo, José López Chacón, padre de
El Niño de la Isla, ya viudo, reside con su (segunda) mujer, Antonia Vega Fatou,
de cuya unión nacerían cuatro hijos: Carlos, Antonio, Rosario y Josefa (López Vega)


Principios de siglo XX. Cádiz, reunión de cabales. A la izquierda El Niño de la Isla. A su lado, con boina,  el padre de Ramón Vélez. Con gorra de plato, 'Mojones' el Cochero, y a la guitarra, Habichuela, el sobrino de Juan Gandulla, de idéntico sobrenombre. Foto colección de Ramón Vélez (5)

Su trayectoria artística la desarrolló principalmente en Cádiz en reuniones íntimas, muchas de las cuales se celebraban en "el bando de la calle la Rosa", al decir de Pericón de Cádiz (6), existiendo constancia también de numerosas actuaciones suyas en teatros y escenarios gaditanos como el Teatro PrincipalTeatro Cómico, Café Cantante de El BosqueLa Pajarera en el Parque GenovésTeatro Circo Gaditano y Cinematógrafo Escudero; así como en escenarios de otras localidades, tales como el Café Novedades y Salón Filarmónico de Sevilla; y Café España y Salón Victoria de Almería; junto a actuaciones por los pueblos de su provincia, como: Chipiona, Tarifa y Rota

Alternó con todos los artistas gaditanos coetáneos de su época, entre otros: El Quiqui, El Troni, Antonia y Pepa Gallardo Las Coquineras, Carlota Ortega, Lola la Melliza, Carmen la del Ocho, La Serrana, Antonio Chacón, Enrique Jiménez Hermosilla, Juan Torre, Manuel Pérez el PolloManuel García el Pintor, Inés Ortega la Niña del Columpio, Rosario Feria, Juan Navarro el Panadero, Enrique Ortega el MorronguitoChurringui, El Peste, Antonio El Herrero, Paco El Jilguerito, Juan Gandulla Habichuela, Pepe Marchena, Juan Breva, El Niño Medina, Manuel Clemente Macaca, La Espiga de Oro, Eduardo Melgar Melgarillos, Pepe Crévola, Luisa Requejo, Rosario Vidal, Rosario Moreno, Enriqueta Rodríguez y Pericón de Cádiz, quien lo cita en sus memorias acostumbrando a parar, como hemos dicho, en la Tienda de La Habana y en el Seiscientos Seis de la calle la Rosa, allá por los años 20.


Amós Rodríguez con sus padres y El Niño de la Isla

Nuestra primera referencia acerca de una actuación suya, al igual que para el DEIF (7), se remonta al año 1900, pero se adelanta en siete meses a la referida en aquella prestigiosa enciclopedia; concretamente al 7 de abril, en el Teatro Principal de Cádiz, al participar en una obra titulada La Feria de Sevilla, en la cual El Niño de la Isla es presentado como especialista en tangos, acompañándole al toque Manuel García El Pintor y nombrado —por cierto, erróneamente— como su padre, José López Chacón:


Diario de Cádiz, 7 de abril de 1900

Al día siguiente, Diario de Cádiz recogía la notabilidad de su triunfo; lo hacía poseedor, junto a los Mellizos, "del cetro de tangos y malagueñas", describiéndose la novedad que, por aquellos tiempos, suponían "las canciones nuevas, en que el compás de las danzas cubanas se ha sabido armonizar los jipíos y desgarres de las andaluzas y que tan de moda están":


Diario de Cádiz, 8 de abril de 1900

El Iphigénie, hacia 1894
La segunda constatación de sus actuaciones, la localizamos un mes después: el 4 de mayo de 1900, en la dársena del Muelle de Cádiz, contratado por la Armada gala, para cantar a bordo del buque de guerra francés Iphigénie, ahora con la guitarra de Juan el Panadero: verlo aquí. Y aquí las noticias de las visitas de la fragata francesa a Cádiz, entre 1888 y 1900, publicadas por José María Caravaca.


El Iphigénie, hacia 1894
El Iphigénie, hacia 1894

Participó asimismo en la Velada estival de 1900 (uno de cuyos principales atractivos fue la instalación de una novedosa montaña rusa), en un café cantante, ubicado dentro del Parque Genovés, en una zona, entonces conocida como El Bosque, por la frondosidad de su arboleda. Lo hizo en unión del veterano cantaor El Quiqui y El Troni, con la guitarra magistral de Juan Gandulla Habichuela:


Diario de Cádiz, 5 de agosto de 1900

Parque Genovés. Vista exterior de La Pajarera, hacia 1900. Foto: Ángel Lebrón para la Revista Moderna
Parque Genovés. Vista interior de La Pajarera, hacia 1900. Foto: Ángel Lebrón para la Revista Moderna

El café cantante estaba instalado en el interior de una estructura metálica, forjada, que tenía forma de una gran jaula para pájaros, razón por la que, dicha construcción, era conocida, popularmente como La Pajarera (justo el mismo sitio en el que cuatro años después, El Tío de la Tiza, siendo presidente del Círculo Modernista y operario de la Sociedad Cooperativa del Gas, instalaría la afamada Caseta del Modernista durante la Velada de los Ángeles de 1904). La oferta flamenca para el verano de 1900 fue bastante interesante:


Diario de Cádiz, 17 de agosto de 1900

El 27 de octubre de 1900, en el Teatro Principal de Cádiz se escenificaron distintos actos, en una función doble. Por un lado, la zarzuela La alegría de la huerta, de Antonio Paso, Enrique García y el Maestro Chueca; en la segunda parte, la humorada cómico-lírica La luna de miel, de Mota, García Álvarez y música del Maestro Montesinos. En una parodia de la impresión de un cilindro de cera (Salón Fonográfico) se interpretaron malagueñas y guajiras, cantadas por los líricos, señorita Barrilaro y el barítono señor Valle. En ése mismo cuadro, y en el, entonces, primer coliseo de Cádiz, levantado en el siglo XVIII, Teatro Principal, tuvieron cabida los flamencos de verdad: El Niño de la Isla, esta vez con el guitarrista Juan El Panadero:


Diario de Cádiz, 28 de octubre de 1900

El 7 de abril de 1903, encontramos a El Niño de la Isla en unión de una nutrida representación de artistas, en el Teatro Circo Gaditano:


Diario de Cádiz, 7 de abril de 1903

¿Quiénes eran "los que dijimos"? A saber: D. Antonio Chacón, El Troni, Enrique Jiménez Hermosilla, Juan Torre (hermano de Manuel Torre) y las Hermanas Jiménez; más los tocaores: Manuel García El Pintor y Manuel Pérez El Pollo.


El Niño de la Isla anunciado en el Novedades de Sevilla, junto a Pilar Cohen. Archivo Blas Vega

Ése mismo verano de 1903, prosiguió trabajando en el teatro del Parque Genovés, en compañía de Manuel García El Pintor, el mismo escenario en el que la gran canzonetista tangerina, Pilar Cohen, interpretó los tangos y polkas de El Tío de la Tiza, que luego popularizaría por toda España e Hispanoamérica. Más adelante, la afamada cupletista Pilar Cohen (8) y El Niño de la Isla coincidirían nuevamente en el Café Concierto Novedades de Sevilla, ubicado en La Campana:


Diario de Cádiz, 21 de julio de 1903
Diario de Cádiz, 22 de julio de 1903

Pilar Cohen, enorme figura, que en el Actualidades interpretaba
el Tango de la sanluqueña, en diálogo con Pastora Imperio BNE

En el año 1908 es contratado en Jerez de la Frontera para cantar, junto a Antonio Chacón, en el Picadero de Domecq; dejando el periodista clara constancia de su fama, como cantaor especialista de tangos:


Diario de Cádiz, 8 de mayo de 1908

En 1910, en unión de una compañía cómico-lírica, forma parte de un cuadro flamenco, contratado en el Teatro Cómico de Cádiz, junto a Inés Ortega La Niña del Columpio, Rosario Feria, con las guitarras de Juan Navarro el Panadero y Enrique Ortega el Morronguito:


Diario de Cádiz, 27 de enero de 1910
Diario de Cádiz, 28 de enero de 1910

La crónica que ahora firma Bergerat para el periódico El Comercio, de sus actuaciones en el Teatro Cómico de la calle Javier de Burgos, es más explícita, no sólo en cuanto a su papel destacado como artista flamenco, sino evidenciado en su redacción que El Niño de la Isla era un cantaor largo, es decir, de amplio repertorio estilístico, de malagueñas, tangos, serranas, tarantas, cartageneras...


El Comercio, 5 de febrero de 1910

José Recio Díaz. Foto revista Juácaro, 1919
El periodista que a continuación va a rubricar la crónica de El Comercio, José Recio Díaz, era gaditano y propietario de dicha cabecera. Colaboraba también en el periódico El Reformista y en las revistas Diana y Nuevo Mundo. Como todos los de su profesión —y como todos los de su época—, tuvo que complementar su actividad con ocupaciones adicionales, a consecuencia de los salarios escasos y precarios de la, entonces, muy difusa y poco clara profesión periodística, a medio camino entre el literato y el cronista local. José Recio Díaz se hizo representante del Dúo Andalucía, uno de cuyos integrantes era el guitarrista gaditano, de fama internacional, Antonio Hernández, a quien en su momento le dedicamos un fardo. José Recio, dejó constancia escrita de que El Niño de la Isla, en 1912 estaba ya mermado de facultades —lo cual apunta a que su debut debió ser muy anterior a 1900—, pero mostraba la sabiduría propia del cantaor que tuvo y que retuvo, ahora en beneficio de una amplia y reposada maestría estilística:


El Comercio, 30 de marzo de 1912

Sin embargo, esa aparente merma de cualidades de El Niño de la Isla, apuntadas por José Recio, se trataba de un "espejismo"; un mal día, como más adelante comprobaremos. Así era anunciado su debut en el Cinematógrafo Escudero, en el periódico El Contribuyente y en la revista Eco Artístico:


El Contribuyente, 26 de marzo de 1912
Eco Artístico, 5 de abril de 1912

El 10 de agosto de 1912 El Niño de la Isla es contratado en el Salón Victoria de Almería, en un cuadro flamenco, dirigido por el tocaor Manuel Clemente Macaca, junto a Juan Breva, Pepe Marchena, Carmen la MalagueñaEl Niño Medina; la bailaora La Espiga de Oro y las Mendañas, pareja de bailes nacionales. Todos acompañados también con la guitarra de Eduardo Melgar Melgarillos (9):


El Popular Diario Republicano, 10 de agosto de 1912


Eco Artístico, 15 de agosto de 1912

Al año siguiente, 1913, hay noticias suyas, de su paso y actuación, a través de una pequeña gira por la provincia gaditana, concretamente por Chipiona, Tarifa y Rota; en todos estos bolos, en compañía del tocaor Pepe Crévola:


Eco Artístico, 11 de mayo de 1913


Eco Artístico, 5 de septiembre de 1913

Eco Artístico, 5 de octubre de 1913

No es hasta 1926 cuando vuelven a aparecer noticias de El Niño de la Isla. En esta ocasión, en el contexto de la Semana Santa gaditana, en el barrio de Santa María, en compañía de un ramillete de excepcionales saeteras de Cádiz, entre las cuales, el periodista subraya con énfasis a Luisa Requejo, junto a Rosario Vidal, Rosario Moreno y Enriqueta Rodríguez. El gacetillero deja asimismo constancia específica del sello reconocible de la saeta gaditana; saeta carcelera, muy entroncada con las tonás: seguiriyasmartinete, conforme a las influencias que los intérpretes de antaño le supieron imprimir, con la casa de los Mellizos a la cabeza. (Véanse entradas anteriores: I, II, III y IV):


El Noticiero Gaditano, 3 de abril de 1926

En 1928, lo vemos envuelto en una pelea, en Palomares (Sevilla), en la Taberna Ricardo, a consecuencia de un desafío. Al parecer, estaba en compañía de otros artistas: El Pena y El Menegildo, cuando entró en conflicto con un individuo —la crónica no aclara si era artista o no— al que apodaban "Gorito". Se fajaron. Y parece que a base de bien:


La Voz de Madrid, 12 de mayo de 1928


Sus impresiones en placas de pizarras de 78 r.p.m., son de sumo interés y constituyen un legado imprescindible para el conocimiento de los cantes de Cádiz y los Puertos

Finalizado el verano de 1910, la compañía Zonophone contrató a El Niño de la Isla —también a El Niño Medina— con la guitarra de Ramón Montoya y bajo la dirección del técnico Charles Scheuplein, para grabar una serie de 41 registros, en discos de pizarra bifaciales, que se iban a vender al precio de 8 pesetas la unidad. Entre los estilos impresionados por el cañaílla, se encontraban: seguiriyas, malagueñas de El Niño de la Isla, malagueñas de Juan Breva, malagueñas estilo Chacón, malagueñas estilo Enrique el Mellizo, montañesas, garrotín, tangos, serranas, soleares, asturianas, malagueñas del Canario, cartageneras, farruca, guajiras y tarantas (10).



Así fue contada la noticia de su marcha a Madrid para grabar con la compañía Zonophone, por el periódico El Globo:

"En breve llegará a Madrid, para impresionar sus canciones en cilindros de gramófonos, el antiguo y afamado cantaor flamenco Niño de la Isla. Éste se halla avecindado en Cádiz. Dicen que percibirá por su trabajo en Madrid una importante gratificación." (11)

Antonio Barberán debemos la constatación a través de las indagaciones de su Callejón de que El Niño de la Isla, bebió de la fuente directa de Enrique el Mellizo —que aún siendo bastante más joven que él, fue coetáneo suyo—, según se desprende de una actuación acaecida en el restaurante gaditano Buena Vista


"(...) Acto seguido se efectuó una juerga andaluza, haciéndose derroche de gracia. Se cantaron malagueñas y seguidillas, tocando la guitarra El Pollo, bailándose sevillanas y tangos. Estos fueron cantados por El Niño de la Isla, tomando parte en el concierto el célebre Enrique el Mellizo" (12)

Restaurante Buena Vista, Cádiz, 1902. Tarjeta fotográfica. Fotógrafo: Geraldi y Torre.
Fondo  Antonio Accame AHMC (13)

Si bien, no fue El Niño de la Isla el primer artista que impresionó la malagueña del Mellizo —tal mérito le corresponde al propio Enrique el Mellizo, según hallazgo de José María Otero Chotín, y a un cantaor anónimo ante la bocina de un cilindro de cera, en 1893: verlo aquí—, sí hemos de considerar su grabación como una versión bastante fidedigna, habida cuenta de la temprana fecha de impresión (1910) y de la interacción, en el espacio y en el tiempo, entre ambos artistas.
    
                       


El 10 de diciembre de 1929 fallecería en Cádiz El Niño de la Isla. Los periódicos recogieron su necrológica, en la cual se detalla una curiosa información: el hecho de ser propietario de un negocio de una empresa de carruajes y alquileres de coches:


ABC (Sevilla), 11 de diciembre de 1929


El Mediterráneo, 12 de diciembre de 1929


Diario Liberal, 3 de febrero de 1920
José López DomínguezEl Niño de la Isla, célebre cantaor gaditano, al que la flamencología oficial y wikibiógrafos de corta y pega, apenas le han dedicado seis renglones, a un flamenquito insigne que dio fama y nombradía a su tierra, como antes lo hizo El Viejo de la Isla y un siglo después Camarón

De la Isla los tres. De la Isla de León. Donde fructifican las mejores moras y el bienmesabe inunda de aromas La Casería, Gallineras, Las Callejuelas y el Zaporito.


Diccionario Gaditano de Flamenquitos Insignes (DGFI):

(I)   El Niño de la Viña
(II)  El Beni de Cádiz
(III) Ramón Vélez
(IV) Caracol el del Bulto
(V)  Antonio Hernández
(VI) El Niño de la Isla
(VII) Fernando Quiñones
(VIII) José Capinetti
_________________________

(1) Agradezco a José Girón López, hijo de Antonio Girón y de Rosario López (por tanto, sobrino segundo de El Niño de la Isla y primo segundo de El Beni de Cádiz) la información oral proporcionada; y a Santiago Moreno la fotografía de Rosario López Vega (Archivo Histórico Provincial).


(2) ALEU ZUAZO, SalvadorFlamencos de la Isla en el recuerdo, San Fernando (Cádiz): Isleña de prensa, 1991 (Pág. 109).


(3) Archivo Histórico Municipal de CádizCenso de habitantes de Cádiz de 1900. Libro número 2.993, folio 1.163.


(4) IbídemRectificación del padrón de habitantes de Cádiz de 1913. Libro número 3.368, folio 447.


(5) VÉLEZ GONZÁLEZ, RamónMi vida contada. Un bailaor flamenco de los años cuarenta, Sevilla: Calle Ancha, 2001 (Pág. 61).


(6) ORTIZ NUEVO José Luis y MARTÍNEZ VÍLCHES, Juan, Las mil y una historias de Pericón de Cádiz, recogidas y ordenadas por José Luis Ortiz Nuevo, Madrid: Ediciones Demofilo, 1975 (Pág. 93).


(7) BLAS VEGA, José y RÍOS RUIZ, ManuelDiccionario Enciclopédico Ilustrado del Flamenco Tomo I, Madrid: Cinterco, 1988 (Pág. 375).


(8) Pilar Cohen nació en Tánger en 1886. Perteneciente a una familia acomodada de su ciudad natal, sintió desde temprana edad una irresistible vocación por el teatro. Cursó estudios en el Colegio de las Mercedes de Gibraltar y enseguida saltó a Madrid, en donde surgieron sus primeros contratos, gracias a su buena voz, su escuela de canto, su modo de declamar y la elegancia natural de su figura. Junto a la actriz Loreto Prado obtuvo sus primeros y sonados aplausos. Decidida por el género de variedades, debutó en el Teatro Actualidades, en donde hizo furor, salvando una temporada que se daba por perdida, en la que estrenó cuplés y monólogos, alguno de los cuales tuvieron tal resonancia, que hasta en el Congreso de los Diputados llegó a hablarse del asunto, lo que le proporcionó un gran cartel e hizo que sus compañeras de arte incluyeran sus coplas en su repertorio. A su talento para la canción se le unieron sus cualidades artísticas para los monólogos. Quinito Valverde y el gaditano Jackson Veyán fueron algunos de los grandes autores que le ofrecieron sus trabajos, escenificados en teatros de Madrid, Lisboa, Sevilla y demás capitales. En el Actualidades interpretaba el Tango de la Sanluqueña en diálogo con Pastora Imperio. Convertida al catolicismo, su bautizo en la parroquia San José de Madrid fue un gran acontecimiento social del que se ocupó toda la prensa, estando apadrinada por un opulento y conocido diputado. A preguntas de un cronista local cuando estrenó los complicados esdrújulos de las polkas y tangos que El Tío de la Tiza le compuso sobre qué opinión tenía ella del público gaditano, respondió: “Dos cosas me han llamado la atención en él; la viveza y prontitud con que coge la intención de couplets y canciones, cuya música aprende en una sola audición, y que algunas personas, para demostrar su entusiasmo y contento, silben desaforadamente”.


(9) Toda la documentación hemerográfica, posterior a 1912, referida a El Niño de la Isla, se la debemos a Antonio Barberán, a quien agradecemos su enorme generosidad por compartirla.

(10) HITA MALDONADO, Antonio, Flamenco en la discografía antigua. La Internacional Zonophone Company. Historia y discografía flamenca (1905-1912) un estudio para aficionados y coleccionistas, Sevilla: Universidad de Sevilla, 2002 (Págs. 102-104).

(11) El Globo, 13 de octubre de 1910 (Cit. Antonio Barberán).


(12) La Correspondencia de España, 30 de octubre de 1900 (Cit. Antonio Barberán).


(13) Para ampliar datos sobre la historia de las tarjetas postales de Cádiz, véase GARÓFANO SÁNCHEZ, Rafael, Recuerdos de Cádiz. Historia social de las tarjetas postales (1897-1925), Cádiz: Quorum Libros Editores, 2000.

martes, 8 de enero de 2013

Chiclanita en la génesis de la bulería (1908). Su partida de nacimiento*

En el arte flamenco, como en cualquier otra disciplina, hay que ser muy cauteloso. Las verdades absolutas escasean y no abundan las certezas. Sin embargo hay muchas prisas por las respuestas, acaso porque la historiografía del género no ha sido capaz todavía en muchos aspectos de proporcionarla de forma satisfactoria y convincente, y porque también —no se olvide— nos encanta la celebración de un Centenario. Correcto o no, pero Centenario. Ya SGAE celebró precipitadamente el suyo (1899-1999) como en Los fardos se ha visto, pese a que los archivos gaditanos conservan facturas de cobro de la Sociedad de Autores del Teatro Principal, correspondiente al baile de febrero de 1898.

Con admirables y científicas excepciones, la investigación sobre flamenco es particularmente proclive al dato no contrastado; a la afirmación categórica de bache o tabanco, a la arqueología de salón y a los árboles "ginecológicos" (dixit Luci Vera) de discutible rigurosidad. De ahí la gran cantidad de títulos ampulosos que la literatura sobre el género arroja, tipo: "La verdad y nada más que la verdad sobre el cante", donde se repiten hipótesis aún por demostrar.

Los investigadores tenaces, los serios, los científicos y los modélicos llevan tiempo usando las fuentes archivísticas, el método y la bata blanca; los libros de padrones, las actas capitulares, la hemerografía... o sea, las manos llenas de polvo y la inversión de miles de horas que nunca volverán. Pero El Mellizo con gusto no pica. 

Por ejemplo José Blas Vega con biografías de referencias; por ejemplo Ortiz Nuevo, quien irónicamente se preguntaba si de esto ¿Se sabe algo?

Un periodista de El Liberal, periódico de Madrid, entrevistaba a La Niña de los Peines, el 3 de noviembre de 1911 y aparecía –¿por primera vez?– la palabra bulería

“(...) —¿Tiene usted estilos suyos?
Sí, señor, las peteneras y la bulería.”

No. Diez meses antes, Diario de Cádiz de 28 de febrero de 1911 había mencionado dicho estilo:

“Tienen marcado aire andaluz, sin perder su compás, genuinamente gaditano, de tango; algo, sin embargo, recuerdan al indispensable garrotín, con mezcla de burlerías y marianas.”

La Niña de los Peines. Foto CAF
Doña Pastora, con todos los respetos que merece su mayestática figura, la bulería no es un estilo suyo. En el XIX se le llamó jaleo, y fueron particularmente renombrados los Jaleos de Cádiz y los Jaleos de Jerez. Las ciudades que le imprimen su impronta, ora en modos mayores de chuflas luminosas, ora en cadencia andaluza. No se burle usted que burlería en su época significaba mentira y usted —no me sea más bulera— las escuchó cantar en Cádiz dos años antes de grabarla por primera vez en 1910, en disco de pizarra. Por eso, Doña Pastora, el corpus buleaero que usted graba en acordes mayores (por arriba) es de Cádiz... ¡Ay con el caray, caray!

Al primer periódico que —por el momento— le cabe el honor en España de ser el pionero en escribir sobre la bulería, es al decano Diario de Cádiz en su edición correspondiente al 20 de junio de 1908. Salvo prueba contraria, naturalmente.

Pericón de Cádiz y Chiclanita. Foto DEIF
Hacía pocos días que el sin par Diego Antúnez, tras larga estancia artística en Sevilla, había instalado un salón de cante en las inmediaciones del Balneario Victoria, llamado (como su homónimo de La Campana) Salón de Novedades. El cantaor-empresario, antepasado de El Bojiga y gran cultivador de bulerías, se trajo a Cádiz lo más granado para el debut: una niña de dieciocho primaveras, Pastora Pavón Cruz (1890-1969), que a pesar de su juventud dominaba la escena con una superioridad casi insultante. Como segundo gran pilar escénico, Antúnez contrató a José María Sariot Gómez, Chiclanita (1874-1950), cantaor larguísimo que a la sazón doblaba en edad a Pastora y en conocimientos, depositario de romances y corridos, así visto luego por Rafael Lafuente, Aurelio Pericón:



RAFAEL LAFUENTE“Nuestro descubrimiento más importante fue el octogenario Chiclanita, de Cádiz. Chiclanita era el decano de los supervivientes de los cuadros flamencos del Café Cantante. Era un anciano menudo, pulcro, extremadamente cortés. Chiclanita recordaba cantares tan antiguos que ni los más viejos profesionales de nuestro tiempo sospechan que hayan existido. (...) El único español que aún conoce alguno de estos corridos (palabra que nos ha devuelto Mexico calificando determinado tipo de canción típica de aquel país) es el octogenario ex cantaor, José Chiclanita de Cádiz. Estos corridos consisten en un largo romance sentimental o histórico cantado al ritmo de caña o soleá. Su melodía tiene sabor litúrgico. Yo he escuchado tres corridos de labios de Chiclanita: el de Gerineldos, el de Bernardo el Carpio y el de Diego Corrientes” (1)

AURELIO SELLÉS: "Si viviera Chiclanita, le diría a Mairena: "Mira, esto no es así, eso es así, y esto es así y esto de la otra manera, y esto de la otra, y esta letra es así y se pone así."...(2)

PERICÓN DE CÁDIZ: "Mira, Pericón: si alguna vez yo falto, verás tú cómo vas a escuchar estos cantes y te van a gustar. -Pero José de mi corazón -le decía yo-, si yo t´escucho a ti cantar y sé que esos cantes no los hace nadie más que tú... Y efectivamente, cuando vine a Madrid y los grabé, Pepe el de la Matrona me lo dijo: -Esos cantes no los ha cantao nadie más que Chiclanita...” (3)

Vayamos con la "partida de nacimiento" de la bulería, "certificada literalmente" por Diario de Cádiz. Repárese cómo el cronista de la gacetilla evidencia un cierto grado de especialidad, toda vez que distingue los estilos con precisión y a ellos se refiere cuando enfatiza sobre las especializaciones y cualidades del cantaor que, in situ, acaba de escuchar; aspecto que no abundaba en las crónicas de la época, a menudo más difusas y diluidas bajo el impreciso y genérico: "canto andaluz".

“Salón de Novedades.
Manuel Pérez El Pollo. Foto DEIF
Sigue favorecido por el público el café cantante de Puerta de Tierra instalado en la parada del tranvía donde estuvo ‘La Jardinera’.
La ‘Niña de los peines’ que se distingue en tangos, malagueñas, seguidillas y soleares, es la gran atracción como lo prueba las ovaciones y aplausos unánimes de que es objeto al final de todos los números que tiene que bisar.
No menos éxito alcanza la Inés Ortega, cantadora y bailadora de San Fernando, en su popular canción del columpio, tangos y alegrías.
La célebre bailadora de Sevilla, Encarnación, conocida por la ‘Niña del Recreo’ que es notabilílima (sic) en sus danzas andaluzas, verdadera creación de estas regiones.
Sigue figurando con mucho suceso en el elenco la preciosa Carmela, ‘La Bendaño’, que baila el tango con sumo donaire.
Del maestro de guitarra Manuel Pérez ‘El Pollo’, no necesitamos hacer elogios porque siempre es artista.

El popular Chiclanita canta muy bien para completar el cartel y se hace aplaudir a más y mejor en sus levantinas y burlerías.
El conjunto es muy notable y el público así lo aprecia concurriendo todas las noches.
Está en tratos el celebrado cantador El Niño Torres, y el dueño del establecimiento D. Diego Antúnez procurará corresponder a los favores del público contratando a los más afamados artistas del género andaluz.”

Diario de Cádiz, 20 de junio de 1908

El periodista lo escribió bien clarito: “se hace aplaudir a más y mejor en...”, es decir, se está refiriendo de forma inequívoca al cante por bulerías. Las credenciales gaditanas en la génesis de la bulería apuntan diáfanas. Falta un estudio de mayor calado que aborde cómo en Cádiz y Los Puertos conviven en 3x4 y en 3x8, no sólo los modos mayores, herederos de las cantiñas, también la cadencia andaluza, desde las más primitivas formas de bulerías de Tomás El Nitri, a la que exhibe La Perla, la que exhibía su madre y su tía, la del propio Antúnez, la de Antonio El Herrero, la de Luisa Butrón y Juana Cruz, los Chaquetas, los Espeletas, Alfonso del Gaspar, Camarón y Chano Lobato...

Por el momento la Piedra de Rosetta se llama Diario de Cádiz, primorosamente custodiada por José María Otero Chotín, Curro Orgambides y Diego Yoly, que contiene la escritura del primer canto buleaero; un "celacanto" rítmico que se le creía extinto antes de 1910 y, mire usted por donde, en 1908 coleaba vivo, como el atún de derecho.
_________________________

(*) Publicado en Diario de Cádiz, el 4 de julio de 2010:
 http://www.diariodecadiz.es/article/ocio/739614/chiclanita/la/genesis/la/buleria.html

(1) LAFUENTE, Rafael, Los gitanos, el flamenco y los flamencos, Sevilla: Signatura ediciones, 2005 (Págs. 113, 114 y 126). La primera edición es de 1955.

(2) BLAS VEGA, José, Conversaciones flamencas con Aurelio de Cádiz, Madrid: Librería Valle, 1978 (Pág. 88).

(3) ORTIZ NUEVO José Luis, Las mil y una historias de Pericón de  Cádiz, Madrid: Ediciones Demófilo, 1975 (Págs. 141-142).