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lunes, 12 de agosto de 2013

De Telethusa a La Macarrona


No podemos hablar de Las bailarinas de Cádiz como un sedimento arcaico protoflamenco, por seductora que sea la tentación. Lo ignoramos todo de ellas, salvo las descripciones que nos dejaron los autores clásicos. En algo sí hay consenso: la profusa carga sensual de su baile.

Telethusa. Venus Calpigia
Museo Napolitano
Marcial hablaba de las Puellae Gaditanae en los siguientes términos: "expertas en adoptar posturas lascivas al son de las castañuelas béticas y en danzar según los ritmos de Gades". Proseguía Marcial"su cuerpo, ondulando muellemente, se presta a tan dulce estremecimiento, a tan provocativas actitudes, que harían excitarse al casto Hipólito".

          Ven Telethusa romana de Cádiz,

           ven a bailar bajo el sol marinero,
           ven por la sal y las dunas calientes,
           por las bodegas y verdes lagares.

          Diestra en quebrar la delgada cintura,

          en repicar los palillos sonoros,
          diestra en volar sin dormirte en el vuelo,
          en no pesar al pisar en la tierra.
                                                






Juvenal lo confirmaba: "Acaso esperes muchachas gaditanas que en coro se pongan a entonar lascivos cantos de su país y enardecidas por los aplausos, exageren sus temblorosos movimientos de cadera".

La obra, Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar (1) aporta la siguiente cita: "Me gustaba sobre todo la gimnástica sutil de las danzas; descubrí que sentía cierta debilidad por las danzarinas de crótalos, que me recordaban la comarca de Gades, los primeros espectáculos a que había asistido de niño. Amaba ese ruido seco, los brazos levantados, el despliegue o el repliegue de los velos, la bailarina que deja de ser mujer para convertirse en nube o en pájaro, en ola o en trirreme".



Puellae gaditanae. Obra Angelo Todaro

Puellae Gaditanae. Julio Ceballos
Óleo sobre lienzo

Bailaora en aguada.
Obra de Manolo Morgado.
Aguada sobre papel de estraza
El baile flamenco es pura seducción. Argucias estéticas, persuasión visceral. Trampa que atrapa; tragaera que te traga. Es un juego sensual profundo, en cada movimiento y en cada intención. Cartas marcadas. Indistintamente —además— del género que lo baile. 

Esa carga erótica de la danza, usada por otras culturas con iguales resultados estéticos, ha hipnotizado históricamente a todos los mortales, emborrachándole sus sentidos, con contoneos de caderas; explícitos movimientos de manos, insinuantes pies, hipnóticos giros de cabeza y colocación de hombros.

Y miradas. A veces se baila con la mirada. Embaucadora. A veces con poco se baila mucho. Y se transmite. Y nuestros instintos se encienden, y la sonrisa aflora porque te ha transmitido hasta el tuétano. Le dicen 'transmisión', pero es pura seducción. Es artimaña que ha tratado de atraparnos y nos ha encantado que nos atrape la encantadora de serpientes o quítenle, si prefieren, la preposición: la encantadora serpiente. Un arte que cala y un arte que se cala y luego se cobra la pieza. Un trasmallo —de tres mallas, cómo no— que enmalla tus sentidos con las (h)erbitanas exteriores, atrapándote como un velo de seda que te enreda en la red. ¿Dónde si no?

Manuela Carrasco. Efigie de una deidad


Merche Esmeralda
Merche Esmeralda baila hasta sonriendo. Parece que sonríe bailando, sin embargo es al revés. 

Manuela Carrasco te parte los huesos nada más que sus ojos negros se claven al frente. Mirada del alto y del bajo Egipto, el papiro del delta norte y la flor de lis del sur; bronce ancestral de diosa mitológica; Telethusa de Alberti, gitana de poderío.

Rocío Molina es la joven seducción danzística, la artimaña —arte y maña— perfecta para dejar que tus atávicos sentidos se convenzan y transiten por los sinuosos caminos del peligro.

Rocío Molina

La Macarrona, óleo de Alfonso Grosso


Muzaffer Uddin (1853–1907) Shah de Persia.
(Fotografía W & D Downey/Getty Images)
París. Exposición Universal de 1889

Que se lo digan al Sha de Persia, allá por mil ochocientos ochenta y nueve, con motivo de la Exposición Universal de París, cuando una de las mejores y más raciales bailaoras de la Edad de Oro del flamenco, Juana VargasLa Macarrona (Jerez de la Frontera, 1860-Sevilla, 1947) gitana "de aquí te espero" (como diría Chano Lobato), desdibujó al iraquí y le cautivó hasta hacerle exclamar:


Diario de Cádiz, 12 de agosto de 1889



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(1) Agradezco a "María Jesús", lobeliana como quien suscribe, la localización de la cita.

jueves, 8 de agosto de 2013

Pastora Imperio: madre con nombre de especia, hija con nombre imperial (A María Estévez)

Pastora Imperio baja del coche de caballos

Hasta hace relativamente poco tiempo, apenas un decenio, se ignoraba el segundo apellido de la gaditana Rosario Monge la Mejorana, la madre de Pastora Imperio. Descomunal bailaora —y cantaora— de los cafés Burrero y Silverio, y progenitora de una artista que ni quiso ni tuvo edad. Gitana de mistó, como la matriarca que la trajo al mundo, fruto de la unión con Víctor Rojas, sastre de toreros.

En el año 2001 —tras previa parada en la tasca hispalense de 1670El Rinconcillo, que clama su declaración BIC: Bar de Interés Cultural—, en las dependencias de Almirante Apodaca, en la Biblioteca Municipal de Sevilla, fue donde, sin buscarlo, como tantas veces ocurre y a la caza de hallazgos muy distintos, encontramos su empadronamiento en la calle Corredurías, cerquita ya de Feria, donde cada jueves instalan en Sevilla uno de los baratillos de más arte del mundo.


Rosario Monge la Mejorana. Foto: Fernando el de Triana,
Arte y artistas flamencos

La Mejorana, estaba empadronada en la casa números 43 y 45 de la citada calle, en la Sevilla de 1913. Para su segundo apellido, siempre se había especulado el de Vargas o el de Ortega —de hecho, según los periódicos gaditanos de la época, estaba entroncada con Curro Dulce, por lo tanto con los Ortega—, al ser este último bisabuelo de Manolo Caracol. Mas la planilla del padrón sevillano no ofrecía equívoco alguno:

ROSARIO MONGE MONGE, natural de CÁDIZ, de 50 años de edad, de estado VIUDA; hija de JOSÉ y DOLORES; sabe leer (), sabe escribir (), (1).



La Mejorana con sus hijos. A la izquierda, Pastora Imperio; a la derecha Víctor Rojas "Vito"
Foto: Fernando el de Triana, Arte y artistas flamencos

La Mejorana, a la sazón, vivía ya sola con su hijo, el guitarrista Víctor Rojas Monge (al que llamaba Vito), que años más tarde se entroncaría con Los Melu de Cádiz, al contraer matrimonio con Milagros, hermana mayor de Agustín, Perico, Manolo, Pilar, Encarna y José El Melu, carniceros de tabla; tablajeros de arte. 

La fiesta del casamiento fue sonada y se celebró en la calle Desamparados, en el patio donde estaba el reñiero de los gallos de pelea y a la que acudió toda la flamenquería de Cádiz y Jerez, con Antonio El Mellizo, Manuel Torre, los Rebujina, los Espeleta, los Jineto y, al decir de María Estévez (2), del músico Manuel de Falla, cuya obra El Amor Brujo la compuso, precisamente, a petición de la propia Rosario la Mejorana, quien le facilitó la base musical de seguiriyas, soleares, polos, martinetes y zambras, según el criterio, entre otros muchos estudiosos, de Molina Fajardo (3).





Pastora Imperio. José Villegas Cordero
Entre las curiosidades encontradas en el archivo de Diario de Cádiz, mostramos ésta, anteriormente aludida, en donde el propio redactor del periódico, señalaba el entronque de La Mejorana con Curro Dulce, en una noticia, a propósito de una gira de Pastora Imperio, fechada en 1908, en la cual la artista embarca en los muelles gaditanos, a bordo del buque Manuel Calvo, rumbo hacia Cuba y México:


Diario de Cádiz, 30 de abril de 1908


Más adelante, la noticia de impacto nacional de la boda de Pastora Imperio con Rafael el Gallo, fue muy difundida por toda la prensa española; matrimonio que, por cierto, terminó "como la comedia de Ubrique":


Diario de Cádiz, 11 de febrero de 1911



Diario de Cádiz, 21 de febrero de 1911

Retrato de Pastora Imperio. Manuel Benedito Vives

La noticia continuaba, dejando constancia de la enfermedad del padre de Pastora, marido de La Mejorana, que a los pocos meses fallecería:

"En el expreso de Andalucía marcharon hoy a Sevilla la madre y el hermano de Pastora Imperio, por estar muy delicado de salud el padre de ésta.

Gallito permanecerá con su esposa en Madrid hasta el miércoles, en cuyo día saldrán también para Sevilla.
Un fotógrafo hizo en la capilla retratos de los novios y asistentes al acto, pues el párroco se negó a que lo retratasen" (4).




María Estévez con Milagros Melu

Para conocer la vida de Pastora Imperio, recomendamos la lectura del trabajo de María Estévez, Reina del duende, libro que tuvimos el honor de presentar el pasado mes de diciembre en El Café de Levante. con la propia María que expresamente vino desde Los Ángeles; con Tere Torres y ante los habituales parroquianos del café.




María Estévez



Carmen Amaya y Pastora Imperio







No se puede ser más guapa.
Pastora Vega, biznieta de Pastora Imperio y

tataranieta de La Mejorana


                             

            
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(1) Archivo Municipal de Sevilla. Empadronamiento general, Año de 1913, P/147. Suele ser costumbre de muchos gestores de archivos y bibliotecas, creerse que los fondos son "suyos", en vez de públicos, para lo cual establecen normas absurdas, desproporcionadas y caprichosas, que zancadillean el normal desarrollo de la investigación. Es el caso del Archivo Municipal de Sevilla que, primero, no permite al investigador fotografiar los fondos públicos (ha de hacerlo el departamento de la fototeca) y, en segundo lugar, te cobra por cada reproducción; lo cual es inmoral (aparte de un atraco a mano armada con pasamontañas de hilo negro).

(2) ESTÉVEZ, María y DONA, Héctor, Reina del duende. La vida, los amores y el arte de una mujer apasionada, Barcelona: Rocaeditorial, 2012 (Págs. 260 y 261).

(3) MOLINA FAJARDO, Eduardo, Manuel de Falla y el "cante jondo". Prefacio de Andrés Segovia, Granada: Universidad de Granada, 1990 (Edición facsimilar de la de 1962), Págs 15 y 16.

(4) Diario de Cádiz, 21 de febrero de 1911.