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sábado, 13 de abril de 2013

El Cante (V). Un periódico flamenco

Quinta y última entrega del periódico sevillano El Cante, la curiosa publicación de 1886-1887, dirigida por Fructuoso Carpena, que tenía su redacción y administración en la calle Placentines de la capital hispalense. 

Si algún lector se incorpora y desconoce las anteriores entradas, aquí las enlazamos, por si fueran de su interés ojearlas y hojearlas —de ojo y hoja—: primera, segunda, tercera y cuarta.

¡Nuestro gozo en un pozo! Nada de nada sobre la biografía de Silverio Franconetti, prometida en el número anterior (¿?). Una lástima, aún cuando sólo hubiesen sido cinco o seis esclarecedoras líneas. Homenaje a otro ilustre sevillano: Gustavo Adolfo Becquer. Colección de tonás, seguidillas y soledades, bajo el epígrafe de Cante antiguo y una defensa a los cafés cantantes de Silverio y El Burrero, despreciados por la burguesía como centros de barbarie.

Aquí finalizan las entregas de esta rareza hemerográfica, depositada en la Hemeroteca Municipal de Madrid y dada a conocer en su día, en edición facsímil y bastante antes que servidor, en la obra recopilatoria y conmemorativa de tres imprescindibles figuras del arte flamenco: Aurelio Sellés, Bernardo de los Lobitos y Pepe de la Matrona (1).


El Cante, 15 de enero de 1887. Hemeroteca Municipal de Madrid

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(1) VVAAAurelio, Bernardo, Matrona. Cien años que nacieron, Madrid: Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música. Ministerio de Cultura, 1987 (Págs. 144-174).

lunes, 11 de marzo de 2013

El Cante (IV). Un periódico flamenco

En una primera, segunda y tercera entrega anterior, ya conocimos el periódico El Cante que se editaba en Sevilla y cuyos ejemplares se encuentran conservados en la Hemeroteca Municipal de Madrid. En esta cuarta entrega se recoge la noticia de la creación de una curiosa y temprana Agencia de colocaciones para artistas flamencos, los precursores decimonónicos de Pulpón. Y una noticia de lo más interesante: la promesa de que en el siguiente número se publicaría el retrato y la biografía de Silverio Franconetti. Se desmiente también las supuestas inmoralidades que le imputaban al Café de Variedades. Para disfrute de farderos.

El Cante, 8 de enero de 1887. Hemeroteca Municipal de Madrid

viernes, 22 de febrero de 2013

El Cante (III). Un periódico flamenco

Efectuamos una tercera muestra del periódico sevillano El Cante, cuyas entregas primera y segunda ya dimos cuenta en anteriores entradas.
En esta ocasión, el periódico abre con un editorial en el que se refleja la indignación antiflamenquista que ha surgido a raíz de la aparición de un periódico dedicado a la divulgación del arte flamenco. Una escueta biografía del guitarrista Juan Santamaría GómezJuanito el Malagueño, el otrora agraciado con la décima parte del segundo premio de lotería (de ahí los versos: "tocador desconocido / que pasó muchos apuros; / mas ya su fama ha nacido... / le han tocado seis mil duros."); la noticia de la incorporación de un dibujante nuevo y un apartado interesantísimo (seguidillas gitanas) que recoge las seguiriyas atribuidas al repertorio de Silverio Franconetti.
Que sean de vuestro agrado en esta tarde invernal.

El Cante, 1 de enero de 1887. Hemeroteca Municipal de Madrid


sábado, 15 de diciembre de 2012

Don Antonio Chacón (I) (A José Blas Vega, su biógrafo)

Don Antonio Chacón
Qué gran antes y qué gran después se produjo en la investigación flamenca, desde que el maestro José Blas Vega (a quien gustosamente volvemos a dedicarle esta entrada) impartiera una clase magistral de por dónde, cómo y de qué manera había que redactar una biografía flamenca (1). 

Nos enseñó el método; nos mostró el camino, las fuentes, la manera de hacerlo, y algo muy importante, que conviene no olvidar: la valentía de enfrentarse a lo establecido; a la "verdad oficial" que, generalmente, discurre sin papeles ni matrices que la avalen. Por eso es oficiosa.

La flamencología de las décadas 60 y 70 (incluso cinco años de la de los 80), influenciada, principalmente, por el discurso de Antonio Mairena y Ricardo Molina, aceptaba obediente y con apariencia de no existir factibles disidencias, que el jerezano D. Antonio Chacón fue un cantaor más. Uno de tantos. Craso error (2). ¿Su delito? ser gachó, o sea, no ser gitano, como si la historia no hubiese dado ya suficientes muestras de que el flamenco es enorme y sublime, precisamente por su mezcla; precisamente por conglomerar acentos distintos y mira por dónde, por emulsionar en armonía guiños rítmicos de allá, de acá, de acullá y "de maracuyá", que para eso tiene aromas indianos.

Enrique el Mellizo





Como es sabido, la figura de D. Antonio Chacón estuvo enormemente ligada a Cádiz capital, a la gitanería del arrabal de Santa María y a la Velada de los Ángeles, toda vez que su principal maestro fue Enrique el Mellizo y los Ortega. De notario dos tocaores de primer orden: el Maestro Patiño y el Maestro Tapias... un hermano del Mellizo (Mangoli) y La Alameda atlántica de fondo. 

El Mellizo apadrina al cantaor jerezano; le da cuartelillo, porque sabe que está ante una emergente gran figura y le transmite su sabiduría, hasta el punto que Chacón se amedranta a cantar por seguiriyas delante de él. No lo digo yo; lo dijo el propio Chacón, por cierto, el mismo año: 1922, y ante dos periodistas distintos: Luis Bagaría y (un mes más tarde) Galerín (3).

Tras el éxito de la Velada del Perejil, es contratado en Cádiz en un teatrillo, llamado La Infantil, que estaba ubicado en la actual Plaza de las Flores, en tiempo llamada Comedias. Así anunciaba Diario de Cádiz la oferta teatral de dicho Café Cantante La Infantil, en 1881 y 1887, respectivamente:

Diario de Cádiz, 12 de febrero de 1881

Diario de Cádiz, 22 de febrero de 1887

Años más tarde, cuando ha estallado el conflicto americano y el muelle de Cádiz es testigo del embarque de las tropas hacia la Guerra de Cuba, Enrique el Mellizo acude a Chacón (que ya, muerto Silverio y sus predecesores, entre muchos El Planeta, está llamado a ser una de las primerísimas figuras del cante) y agobiado por la enorme posibilidad de que a su hijo se lo lleven a dar tiros a la guerra colonial, le solicita ayuda. Se la ruega y Chacón le corresponde, eternamente agradecido a su maestro.

A finales de siglo XIX, la mili se podía dejar de hacer con dinero. Así, sin anestesia y tal como suena; y dinero tenía la burguesía, la gente de la calle Ancha y los que paraban en el Casino de San Antonio, pero no los gitanos del Mataero, ni su padre (Enrique), que ejerciendo de matarife y puntillero de cuadrillas, jamás quiso ser un profesional del arte flamenco. Chacón le sugiere la idea de un festival benéfico, donde canten los dos y que la recaudación sirviera para librar del servicio militar a su hijo Antonio el Mellizo. Y así se hizo. En el Teatro Eslava de la calle Hospitalito de Mujeres —que había reciclado, por cierto, las antiguas butacas del Teatro del Balón—, Enrique el Mellizo improvisó una seguiriya, basada en un estilo de Tomás el Nitri, que llenó de sentido el acto y rugieron las butacas de aquél pequeño coliseo:

                   Mira la vergüenza
                   que me has hecho pasar
                   de andar pidiendo limosna 
                   de puerta en puerta
                   por tu libertad.

Algunos botones de muestra del paso artístico de Chacón por Cádiz, en el Café del Correo y en el Teatro Cómico, ya siendo figura indiscutible y paseando su magisterio por toda España... y las Américas, que también tuvo su aventura americana, de la que ya hablaremos en su día. 

Una figura tan enorme como la del jerezano nos ocupará muchas entradas. Fue casi el único cantaor que tuvo un "Don" por delante. Era de Jerez de la Frontera y se llamaba Antonio, aunque aquí abajo ponga Antoni... a consecuencia del error tipográfico:

Diario de Cádiz, 9 de mayo de 1888

Diario de Cádiz, 20 de mayo de 1905

Más sobre D. Antonio Chacón en Los fardos:

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(1) BLAS VEGA, José, Vida y cante de Don Antonio Chacón, Madrid: Editorial Cintero, 1990.

(2) ¿Por qué sólo el error es craso? ¿No hay más cosas crasas?... ¿Por qué no se dice crasa violencia la que están empleando los antidisturbios? (Un poné).

(3) "Yo la primera vez que canté fue en Cádiz, el año 86, en la feria del Perejil. Iba a cantar seguiriyas, y cuando ya me había sentado al lado del gran Patiño vi entrar a Enrique el Mellizo y a su hermano Mangoli con varios aficionados inteligentes y, la verdad, me dio miedo cantar por seguiriyas y canté malagueñas." La Voz, 28 de junio de 1922.

"Allí cantaba por seguiriyas Enrique Ortega, tío padre de ese niño Caracolito y El Mellizo (...) los mejores que había en aquella época. Ya ve usted cómo cantarían, que yo, al verlos en el café cantante, dije a mi tocaor, el maestro Patiño: yo no canto por seguiriyas. Me da vergüenza. Y entonces, qué quieres cantar, "armamía"?... Tóqueme por malagueñas y canté por ese cante que no sabía bien y me aplaudieron mucho." El Liberal de Sevilla, 9 de julio de 1922.