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viernes, 29 de marzo de 2013

La saeta flamenca de Cádiz. Enrique el Mellizo y los Ortega: papeles, no conjeturas (II)

Cantaor de saeta. Tinta y acuarela.
Obra y gentileza de Santiago Ríos
Segunda muestra de saetas cantadas por los gitanitos del barrio de Santa María, al filo del cambio de siglo, con el cronista reflejando que "ni los años de trastornos políticos habían impedido su salida", un cortejo, en 1899, ya más vespertino que de costumbre:

"Antes de las cinco de la tarde estaban repletos de gente los balcones, zaguanes de casas, ventanas, pretiles de las azoteas, etc., de las calles del barrio de Santa María por donde había de pasar la anunciada procesión de la cofradía del Nazareno, á cuya titular profesa aquel barrio, desde tiempos muy remotos, fervoroso culto. Hasta en los años de trastornos políticos había salido la expresada imagen, sin que nada ni nadie perturbara en lo más mínimo el orden de la comitiva religiosa.

Antes salía de madrugada. Desde el año 71 acá, ha sustituido las horas de aquella por las de la caída de la tarde.

No hay que decir si prestaba alegría á las casas, los tipos clásicos de las hijas más preciadas de aquel barrio, transportadas a los citados miradores, yá las aceras en ancho cordón en estas últimas.

La cruz de la hermosa efigie del titular ya ostentaba desde antes de su salida, una hermosísima corona, regalada por un devoto de la imagen cuyo nombre nos está vedado decir.

La hermosa imagen de la Virgen ostentaba ricas alhajas, entre ellas un magnífico rostrillo de brillantes.

La sección de penitentes que le precedían, llevaban túnicas de terciopelo, con cordón de oro.

Estrenáronse muchas túnicas nuevas, unas moradas con capa blanca y otras blancas con capa morada, llevando en el brazo la cruz, en grana, de la Cofradía.


Azulejos holandeses del siglo XVII, donados por 
los armenios. Iglesia de Santa María
Muchos de los penitentes calzaban sandalias.

En la cruz de la Titular se veían hermosas coronas: las que llevaba el Nazareno, ascenderían á ocho.

Asistió la música de Pavía: no iba piquete. Asistieron en representación del Excmo. Ayuntamiento, el teniente de alcalde D. Amado García Bourlier y los concejales Sres. Lobo y Rodríguez Fernández. También formaba parte de la presidencia el capellán de S. M., D. Luis Bargetón y un señor teniente de la Guardia Civil, al mando de la fuerza distribuida para la custodia de los pasos y orden de la procesión.

Al llegar la procesión a la Plaza de Isabel II, en casa de D.ª Gabriela Monje, se le colocó a la imagen una riquísima corona de adornos de oro y plata, dos grandes cintas de seda color gualda con las imágenes bordadas en bustos de San Juan Bautista y Nuestra Señora del Carmen.

En la calle de Santa María ya habían colocado otra corona de mucho gusto y valor.

La señora de Monje obsequió con vinos y habanos á los antes citados señores que presidían, haciéndolos pasar a su domicilio al mayordomo de la cofradía Sr. Smitch y á D. José Estrade, que dirigía la carrera del titular, por cierto con habilidad bastante para vencer las mayores angosturas y los más insuperables obstáculos de farolas y balcones, sin que aquel sufriera detrimento alguno.

También hizo parada la procesión, al paso por las moradas del Prioste de la cofradía Excmo. Sr. D. Cayetano del Toro y del alcalde presidente del Excmo. Ayuntamiento. En ambas fueron asimismo obsequiados con esplendidez los ya nombrados.

Desde la salida entonáronse saetas, siendo las primeras las que se dejaron oír hasta tres vecinas que turnaban de la casa número 12 de la calle Santa María, una del piso bajo, otra del principal y otra de la azotea.

A las diez y media entraba el Nazareno en el barrio de Santa María, en su barrio, donde fué recibido con entusiasmo cercano al delirio, y entre escenas conmovedoras y llenas de fe, las madres mostraban á los pequeños que llevaban en sus brazos la veneranda (sic) efigie, haciéndoles que con el chapurreo delicioso de los niños, les dirigiesen súplicas y ruegos en solicitud de remedio en alguna tribulación, los hombres, sin una sola excepción permanecían descubiertos, y todos, viejos y niños, hombres y mujeres, contemplaban extasiados la divina imagen. Las saetas se sucedían sin interrupción; en las callejas inmensa multitud se apiñaba, se estrujaba sin una protesta, sin el más leve desorden. El objeto de todos era solo ver al Nazareno, y sufrían gustosos las molestias inherentes á aquel laberinto con tal de poderlo admirar una vez más, de despedirse de él hasta el año próximo.



En la calle del Mirador, el entusiasmo subió de punto. Al aparecer el paso del Señor, se levantó gran clamoreo de vivas y bendiciones, que sólo concluyó cuando vibrante y hermosísima voz femenil lanzó á los aires sentida saeta con un fervor y estilo (permítasenos la expresión) de que sólo son capaces las hijas del barrio.





El silencio más profundo se hizo entonces. Otra voz más dulce, más aniñada, cantó entonces.

                         Estrangulao, hecho peazos
                         Y su cuerpo bañao en sangre
                         Lo descuelgan de la cruz
                         Y lo entregan a su madre.

Al terminar ésta, fuerte y bien timbrada voz varonil, cantó inimitablemente muchas más, todas con sentimiento y expresión.

Aquellas voces, provenían de una casa que hace esquina á la calle de la Botica, donde habita Alfonso Fernández, padre del conocido banderillero Alfonsito con su familia.

En aquella casa había un ramillete de hermosas muchachas, entre ellas Angustias Fernández, hija de aquel diestro, Pepita Ortega y Dolores Durán, hermana de Pipa.

Ellas fueron las que entonaban las saetas y él Enrique Jiménez (Hermosilla).

Allí se reunieron muchas personas conocidas de Cádiz, entraron un momento las autoridades y los mayordomos siendo todos obsequiados espléndidamente por Alfonso Fernández y su hijo y atendidos por Juan Durán (Pipa), Antonio Muñoz, etc. etc.

Más de media hora estuvo parada la procesión en aquél lugar donde se cantaron las saetas á centenares.

Poco después de las doce y media entraba la virgen en Santa María, entre las mayores muestras de entusiasmo y la despedida de hasta el año que viene."

Diario de Cádiz, 31 de marzo de 1899

Indudablemente que la llegada del fonógrafo contribuyó a la difusión de los cantes y la saeta no fue una excepción. Es un hecho claro, muy evidente, a pesar de que el fonógrafo constituía una minoría para ricos que, en modo alguno, estaba al alcance de las clases populares, pero ayudó a su propagación. Así lo expresaba Manuel Capriles, representante de la Sociedad Fonográfica Española,en los albores del siglo XX:


Diario de Cádiz, 11 de abril de 1903

Muy curiosa es la carta redactada a Diario de Cádiz en la Nochebuena de 1904 por un grupo de gitanos del barrio de Santa María, firmada como Los gitanitos del barrio; carta dirigida a Franklin Jr y Cía, —seudónimo de Juan Manuel Martín de Barbadillo— que firmaba la popular y diaria sección Actualidades, en el decano de la prensa andaluza y que marcó un hito en la historia del periodismo (1). La carta en cuestión es muy representativa del fervor que los gitanos de Santa María sentían por su imagen. Va dirigida en plural —por aquello de la Compañía de Franklin— ya que "habemos sabido" que una artista llamada Valsois, a la sazón deambulando por Cádiz, le solicitan con desparpajo un guarda brisas para el "pobrecito Greñuo". Ignoramos quién es esta enigmática artista, ni a qué "manquita" se refiere; seguro que algún erudito de la música nos sacará de dudas. ¡Fijo, como la bola del Observatorio de la Torre Tavira!


Diario de Cádiz, 24 de diciembre de 1904 (edición de tarde)

(Continuará)
_________________________

(1) LABIO BERNAL, Aurora, Diario de Cádiz: historia y estructura informativa (1867-1898), Cádiz: Diario de Cádiz, Universidad de Sevilla y Asociación de la Prensa de Cádiz, 2000 (Pág. 313).

sábado, 2 de febrero de 2013

Fosforito y punto. Noticias de un homenaje

Fosforito, retrato dado a conocer 
por Fernando el de Triana
El primer Fosforito que registra la historia del arte flamenco, se llamaba Francisco Lema Uller (Cádiz, 1870-Madrid, 194?), como conocen la mayoría de los que están inmersos en la historia del arte flamenco, y como ignora otra gran proporción de público, no demasiado introducido en él; a quien tan sólo le suena el actual Fosforito (llamado así, precisamente, por el anterior). 

Francisco Lema Fosforito fue un enorme malagueñero, discípulo de Enrique el Mellizo y el único que le aguantó una competición a D. Antonio Chacón, en la época en la que ambos tenían admiradores incondicionales, en uno y otro café de la Sevilla del XIX; cuando aficiones, hoy ya inexistentes, abandonaban apresurados y en tropel El Burrero para pisar el de Silverio (o viceversa) y no perderse a ninguno de los dos.

Tiene poco sentido llamarle hoy Fosforito El Viejo, como algunos lo denominan; como poco sentido tendría —en todo caso— llamar al actual maestro de Puente Genil, Fosforito El Nuevo. Lo cierto es que nadie dice: Chacón El Viejo, ni Terremoto El Viejo, ni Lebrijano El Viejo, ni Canario El Viejo, ni Canalejas El Viejo, ni Perla La Vieja... sin embargo, hubo dos Chacón(es) otros dos Chaconcitos, dos Terremoto(s), dos Chocolate(s), dos Lebrijano(s), seis Canario(s), cinco Perla(s), ocho Habichuela(s), cinco Rubia(s); cinco Carocol(es), cuatro Jarrito(s), tres Camborio(s), dos Canalejas, dos Faíco(s), seis Chaqueta(s) —otros dos Chaquetón(es)—; una Tomata —junto a cuatro Tomate(s) y un Tomatito; quince Chatos —más tres Chatas—; ocho Cojos, tres Mancos, cuatro Tuertos y dos Jorobaos.

Si ya hemos conseguido una sonrisa, mejor. Que la primavera asoma. Los aguajes lunares traen sus aromas y van presagiando la estación. Pero antes, el golfo de Don Carnal nos trae todo su desenfreno en forma de coplas y Los fardos se dejan querer por febrerillo el loco que acabamos de estrenar.

Hace algo más de cien años, allá por 1899, a Francisco Lema Fosforito se le hizo un festival benéfico en Cádiz, en el Teatro Circo Gaditano, dato que ya conocía el maestro Blas Vega, como así lo mencionaba junto a Ríos Ruiz en el DEIF (1). Participó Teodoro Guerrero El Quiqui, a la sazón, veterano cantaor de Cádiz y gran precursor de las cantiñas, con Manuel Pérez El Pollo a la bajañí

Ya el día de Reyes de 1899, la prensa anunciaba que Fosforito era el artista que más aplausos venía cosechando en el Teatro Circo, en donde actuaban con él, primeras figuras como Enrique Jiménez Hermosilla, El Quiqui y Juan Gandulla Habichuela:


Diario de Cádiz, 6 de enero de 1899
Diario de Cádiz, 13 de enero de 1899

Dos días antes de materializarse el concierto benéfico, ya Diario de Cádiz lo avanzaba:


Diario de Cádiz, 2 de marzo de 1899

Tres agrupaciones de Carnaval se sumaron al homenaje: la famosa comparsa "Los relojes" de El Tío de la Tiza, con un tango precioso, que habían grabado en Barcelona, ciudad en la que se editó una partitura para piano, en el establecimiento musical Rafael Guardia, de la Rambla San José. También se adhirieron dos agrupaciones que repetían título de su salida del año anterior: "Rondalla aragonesa" (que contaba con un extraordinario tenor, José Díaz Portafita, al que en Cádiz apodaban "Tortafrita") y la "Sociedad Coral Frégoli", con grandes comparsistas como Manuel Bonmatti y el tocaor José Ros, músico de profesión. Fue un sábado. Veamos:


Diario de Cádiz, 4 de marzo de 1899

La crónica del espectáculo benéfico a favor de Fosforito, no tiene desperdicio. Muy bonita la definición del arte flamenco que hizo el periodista de Diario de Cádiz, alejado, curiosamente, de ése velo pesimista común en la prensa y en la intelectualidad que siempre abogaba porque el flamenco estaba en trance de desaparición: "Esas coplas que son en cuatro renglones todo un mundo de ilusiones perdidas, de amores infinitos, de penas sin consuelo y de lágrimas de sentimiento, adquieren con el dulce timbre de voz del artista todo el encanto que admirarán todas las generaciones venideras, como lo hacen las presentes y las pasadas". El homenajeado cantó en su propio festival, recibiendo "tantas ovaciones como coplas dio éste a conocer", lo que corrobora su nivel de cantaor largo.

Una expresión antigua, hoy en desuso, era "el clou", refiriéndose a "lo mejor de"; el "meollo", la "esencia" del espectáculo. Bien, pues el clou de la velada fueron los propios artistas flamencos, con el homenajeado Fosforito, El Quiqui y Manuel Pérez El Pollo que "se dejó acompañar", o sea, que se arrancó por tangos mientras otro tocaor lo acompañaba, otra prueba, ya sabida, de su versatilidad artística. Todo regado entre generosas palmas y generoso (y rico) amontillado:


Diario de Cádiz, 5 de marzo de 1899

La Guerra de Cuba fue un mazazo para España, y Cádiz fue una de las ciudades que más sintió su pérdida. Por razones obvias, sentimentales y culturales, y por ser su muelle testigo directo del embarque de tropas. 

El alcalde Francisco Guerra Jiménez, al que le quedaba poco tiempo en su sillón, había sacado un bando disuasivo de "parodiar a las instituciones a las que había que respetar".








AHMC, caja número 6.160.




La censura tachó las coplas que metían el dedo en el ojo de los gobernantes, como de esta Sociedad Coral Frégoli. Los fardos le quitan la X... y que resplandezca el grito reivindicativo de aquellas letrillas gaditanas:


                                        ...Si pobre (nos vemos ya)
                                        si nuestra (triste nación)
                                        en estos últimos tiempos
                                        totalmente se arruinó
                                        lo debe a esos gobernantes
                                        que con gran debilidad
                                        sin patriotismo a España
                                        labraron su infelicidad...



No soportaban ni una simple crítica al Paseo de las Delicias:

                                        





                                        Es el parque de salud
                                        un poco delicioso
                                        que puede dar quince y raya
                                        al de París más famoso.
                                        Una pendiente suave
                                        más suave que la seda
                                        para que los niños chicos
                                        adquieran fuerza en las piernas,
                                        no han plantado ningún árbol,
                                        pues como se hizo en invierno
                                        no quieren quitarle el sol
                                        a las pobrecitas viejas,
                                        tampoco piensan ponerlo
                                        cuando se acerque el verano
                                        pues su autor afirma y cree
                                        que un tabardillo es muy sano.
                                        Además la vaquería
                                        da gran realce al jardín
                                        y oliendo más que las flores
                                        que piensan sembrar allí,
                                        y por último en la acera
                                        han puesto un escaloncito
                                        para que el que no se fije
                                        de un tropezón se parta un tobillo.

                                        
O esta otra, en la que la palabra vergüenza, alusiva a la poca que tenía un Gobernador, era tachada con aquella goma rígida y oscura, que a la hora de borrar, reducía el gramaje del papel. 





                                        ...y de Cádiz hombre
                                        qué me dice Vd.
                                        qué voy a decir
                                        sino que está muy bien
                                        lo único que hay
                                        que digno es de mención
                                        la poca (..............)
                                        de un Gobernador
                                        el de las tristes cartillas
                                        que dieron tanto que hablar,
                                        el que creyó que Cádiz
                                        era, acaso, algún corral,
                                        el que hizo que un Ministro
                                        se tuviera que marchar,
                                        es... ¡valiente punto!
                                        punto de marca mayor
                                        y si Vds. es que no saben
                                        cómo Cádiz vivirá
                                        desde ahora en adelante
                                        oírlo y se enterarán
                                        oid, oid, oid...
                                        Cádiz tuvo un parque de salud
                                        que hoy se encuentra transformado ya
                                        y seguro más bien que un jardín
                                        es una caja de mazapán,
                                        lo rodea una torta
                                        de gran calidad,
                                        con tanto alimento
                                        quién se morirá
                                        vivir en Cádiz
                                        es una ganga
                                        y siempre el pobre
                                        aquí encontrará
                                        muchos jardines
                                        grandes parterres
                                        aunque no encuentre
                                        para almorzar.


O los cuplés de Antonio Girau Acuña, impregnados del pesimismo del Desastre del 98, también censurados: 






                                        Escúchame tú, compañero
                                        cuenta lo que en España ya por fin pasó
                                        con tantas guerras y desdichas
                                        como a este pueblo desgraciado sucedió.
                                        Pues sucedió ¡cosa sencilla!
                                        España tuvo muy mal fin
                                        se perdió todo cuanto había
                                        porque sí, porque sí, porque sí,
                                        y se quedó el gobierno con cachaza tal,
                                        cachaza tal, cachaza tal,
                                        que unos están repletos
                                        con salud y tal
                                        y el soldado regresar a la patria
                                        para ir a la cama de un triste hospital.
                                        Y qué te ha parecido hombre
                                        el gran escándalo que sucedió en Madrid
                                        por causa de unas cartillitas
                                        que según dicen se vendían por aquí.
                                        ¡Ay! yo por Dios me ruborizo
                                        cállate ya por tu salud
                                        no sigas hablando de eso
                                        ¡Ay Jesús! ¡Ay Jesús! ¡Ay Jesús!
                                        y que el de las cartillas nos dio que decir
                                        dio que decir, dio que decir
                                        y por poco el gobierno
                                        tiene que salir
                                        porque las repugnantes cartillas
                                        las salvación eran de nuestro país.


_________________________

(1) BLAS VEGA, José y RÍOS RUIZ, ManuelDiccionario Enciclopédico Ilustrado del Flamenco, Madrid: Cintero, 1988 (tomo I, Pág. 310).