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lunes, 2 de junio de 2014

Tío Chele (1927-2014): un bailaor de posguerra


Tío Chele. Foto: Kiki

Una de las sensaciones más desconcertantes de esta vida se produce cuando en tu memoria se retiene el fotograma exacto de la última vez que has visto a un ser querido. Inquieta la forma en la que ésas imágenes retornan a ti, porque vienen bien enfocadas, mostrándote con claridad, quizá la sonrisa de un saludo que tú no sabías se trataba del último. La última mirada o el último eco de su voz. Cuando ése calidoscópico montaje de imágenes se proyecta en tu memoria, te acuerdas que la muerte es lo único que, verdaderamente, es "para toda la vida", crudo juego de palabras que te avisa, con infinita verdad, de lo efímera de nuestra existencia.


Foto: Universogaditano.es
Viernes, 23 de mayo. Ruido de platos en la Peña Juanito Villar. Camareros que no dan abasto. Cubiertos que se caen. Sillas de enea desvencijadas, mantel azul y barato de papel. Venialidades que contrastan con el trato exquisito de los anfitriones. En el ambiente, aroma de pescadilla del muelle, bien frita y limones para enmascarar la fritura acompañante que —acaso— no esté a la altura y frescura de la anterior, si es que se entrevera género discordante. De fondón, la rica pescadilla; y de fondo suena la fresca voz del titular de la peña: antigua grabación de el de la Jineta, cuando Juan Villar estaba entre los tres o cuatro mejores cantaores de España, acordándose de su amigo Alfonso de Gaspar, por bulerías, con soniquete de Paco Cepero y con amaneceres bellos, en el mar y en el campo.
Foto: Ramón Soler

Dos cámaras con trípode grababan una esplendida y didáctica conferencia de Faustino Núñez, ilustrada al cante por David Palomar, con el toque de Keko Baldomero, cumpliendo así un proyecto de cooperación transfronteriza: Flamenco de Orilla a Orilla del Instituto Andaluz de Flamenco. En la barra, territorio hacia donde es preciso que el ingenio sutil del conferenciante dirija y hable de glosolalias siguiriyeras, en subliminal y agudo toquetazo de aviso de cornetín: otro as de la baraja flamenca está y sabe escuchar el cante y la disertación: Antonio Barberán.

Minutos antes de empezar, con luces a punto de apagarse y los parroquianos ya —casi— chistando silencio, la figura de El Chele atravesó el umbral de la vieja casamata caletera. Gorra como la de Ignacio Espeleta, bastón y paso muy lento. Chaqueta gris, camisa color mostaza. Entraba un viejo bailaor, de vuelta de todo. Sus hijos con él y su sitio guardado. Cambió el brazo de apoyo sobre su bastón para estrechar nuestra mano, con una sonrisa franca y un cariñoso saludo con su acento gutural. Siempre abrió generoso los cajones de su memoria para contestar a cuantas preguntas le planteamos. Amaba el arte flamenco. Era socarrón e ingenioso en sus narraciones. Trufaba el sentido de humor con las vivencias pasadas y gozaba de una memoria prodigiosa que administraba con socarrona retranca. Se sentía muy orgulloso de haber representado artísticamente a un —entonces muy desconocido— Camarón de la Isla en Ceuta, junto a "Los Beatles de Cádiz", cuando los melenudos de Enrique Villegas, cobraban lo mismo que Raphael o Julio Iglesias. y las salas Pasapoga, El Biombo Chino o Los Canasteros de Manolo Caracol, se los rifaban


Tío Chele. Foto: Kiki
Tío Chele. Nombre artístico de José Agudo Sampallo. Cádiz, 1927-2014. Bailaor. Debutó con el bailaor chiclanero Juan Gálvez El Cojo Farina. Se inició en los colmaos y tabernas de su ciudad natal como La Cueva del Pájaro Azul, La Venta La Palma, Las Tres Marías, Costa Azul, El Ventorrillo del Chato y la Venta Vargas, de San Fernando. En los años cuarenta formó parte de una compañía flamenca llamada La muerte pequeña de Andalucía, junto a Amós Rodríguez Rey, Antonio Jineto, Mercedes Broco, El Pilili, El Bella, El Lolo de Cádiz, Patrocinio Rojo y El Niño de Jerez. Esta compañía, que ensayó en el Gran Teatro Falla, estuvo al frente del representante y cantaor gaditano Manuel Portela y recorrieron las provincias de Sevilla, Cádiz y Córdoba. Más adelante ingresó en una compañía con Maruja Marté, Antoñita Vega, El Cojo Farina, Niño de las Maravillas, Chano Lobato, Antonio Jineto y El Churri


En el centro El Cojo Farina y Patrocinio Rojo. A la derecha Tío Chele y atrás
creemos reconocer a Jineto y a Juan Doblones, el tocaor de la izquierda

En 1947 se incorporó al elenco de Anita La Jerezana, con Manuel Carrasco  padre de Periquín Niño Jero y Juan Ángel Pecillín, entre otros artistas. Entroncado familiarmente con El Beni de Cádiz que fue padrino de su boda—; con Santiago Donday, con Antonio Vargas Peroche y con Eugenio Salas El Niño de los Rizos. Viajó con El Beni a Madrid, viviendo allí el ambiente flamenco de los años cincuenta. Regresó a Cádiz y a caballo entre La Parra la Bomba, El Escorial y La Privadilla, alternó en fiestas con cantaores, tocaores y bailaores como, Antonio el Herrero, El Peste, Ramón Vélez, Pablito de Cádiz, El Niño de los Rizos, El Botita, El Niño de la PelotaPericón de Cádiz o Chano Lobato, entre otros muchos. Ejerció de representante artístico; trabajó también en la Fábrica de Tabacos y en la taquilla del Cádiz C.F.

Tío Chele. Foto: Cata Zambrano
Participó bailando en la Nochebuena Flamenca de Cádiz que emitió Televisión Española en 1999: Navidad en los esteros, con JinetoChano Lobato, Mariana Cornejo, Manuela Fernández la Careta, Loli JiménezSelu de Cádiz, Cascarilla, Vicente Soto Sordera o Nano de Jerez



TVE, Nochebuena en los esteros. Diciembre de 1999
Con Selu de Cádiz. TVE, Nochebuena en los esteros. Diciembre de 1999
Con Jineto, Cascarilla y Mariana. TVE, Nochebuena en los esteros. Diciembre de 1999
Con Vicente Sordera y Manuela Careta. Nochebuena en los esteros. Diciembre de 1999
Jineto, Chano Lobato y Tío Chele... Nochebuena en los esteros. Diciembre de 1999

Fue otro de los integrantes, en los años cincuenta y sesenta, de aquellas singulares y seculares comparsas de flamencos, que recorrían la ciudad, actuando y "mangando" comillas y cursiva intencionada para al gerundio por las calles gaditanas. Véase el fardo: La comparsita flamenca. La peña Juanito Villar le dedicó sus XXVIII Encuentros Flamencos.

Fernando Quiñones lo evocaba en la siguiente reflexión, apreciando sus replantes por bulerías:

"Por nuestra parte, y difiriendo en ello de la mayoría de los autores, nos resistimos a rechazar, de entre esos aspectos, el que podríamos llamar “heterodoxo” y que también nos vale en sus justos momentos y hora, si son un Peroche o un Lobato quienes nos cantan o un Pablito de Cádiz, Chino, Chele o Gineto quienes nos bailan esas bulerías aplicadas a las más inimaginables melodías, trátese de canciones modernas o religiosas, himnos, pasodobles o rayos encendidos." (1)



El bailaor Ramón Vélez que junto a El Beni estuvo en la compañía de Manolo Caracol, lo evocaba en sus memorias, con sus andanzas, con El Mori de Cádiz, cantaor de una gracia extraordinaria en contraste con un fin, tremendamente trágico:

"Había en Cádiz, un hombre que si se hubiese ido a Madrid, hubiese sido un gran cómico, pero él quería mucho a su madre viuda, era demasiado gaditano y se quedó en Cádiz, trabajando en el Dique de Matagorda, él era conocido sólo en su tierra, y ya nadie se acodará de él, era mayor que yo, así que de su edad quedarán pocos, él era conocido por El Mori de Cádiz, Chano Lobato y el Chele de Cádiz, se acordarán, éste que he nombrado ahora, también tiene gracia por arrobas, no hay quien esté a su lado un segundo sin reírse. (...) Los artistas fueron, Popey de payaso, Chano Lobato de cantaor, que además toreó una vaquilla, fuimos también El Beni, El Bastina de la Viña, El Chele de Cádiz y un servidor." (2)


Chano Lobato, por su parte, lo mencionaba cuando compartió con él el trabajo de la Fábrica de Tabacos de la calle Plocia:

"Y estuve aquí, en la Fábrica de Tabacos, que es una cárcel, porque esto dentro era como una cárcel, entonces estuve cinco años para poner las cosas en su sitio. Nos castigaban siempre, en el tubo, a Tío Chele y a mí." (3)




Alejandro Luque, en su excelente biografía sobre El Cojo Farina, nos recuerda su aprendizaje e inicios con el bailaor chiclanero:

"El Chele, su vecino de siempre, al que Juan inició en la disciplina del baile poniendo las manos sobre los hombros y marcando, un dos, un dos tres, cuatro cinco seis. (...) Una vez más, aquello sabía a pan para hoy hambre para mañana, por mucho que se patearan toda la provincia de Cádiz y Sevilla juntas. Y es que, más que dar dinero, podía jurarse que perdían. Eso sin mencionar a un contable que se encargaba de amonestarlos cada vez que salían de juerga y regresaban en condiciones poco aptas para los enormes esfuerzos que el baile exige.

                           — Sepa usted que tiene una multa
                           (anotaba el tipo en su libreta negra),
                           y que se la descontaremos del sueldo. 

Sentencia que aterrorizaba a todos, especialmente a El Chele:

                           — Juan, ¿cuándo vamos a pagar la multa, 
                           si no cobramos desde que salimos de Cádiz?" (4)

Las anécdotas recopiladas por Alejandro Luque, además de estar contadas con una bella redacción, poseen, una vez más, el testimonio claro de cómo el sentido de humor ayudó a sobrevivir en el sur a unos flamencos de posguerra:

"Una vez más, los flamencos demostraban que en Cádiz el humor es lo último que se pierde. Como enésimo botón de muestra cabe recordar un espectáculo que se estrenó en el Cine Macario de el Puerto; nadie recuerda el nombre, pero sí que estaba protagonizado por Merceditas Broco, una bailarina que llegó a bailar ante la Reina de Inglaterra en compañía de Aurelio.

En el patio de butacas, los carniceros de El Puerto; sobre las tablas, un decorado que emulaba las viejas ventas; Farina, el hilarante Antonio Peroche y otros compañeros representaban la larga paciencia de los artistas esperando al señorito de turno que resolviera la noche, un argumento de sobras conocido por todos. Y el señorito, en la piel del galán Manuel Portela, llegaba al fin:

                        — Señores, buenas noches, ¿cómo está la noche?
                        — Fatal, respondían todos a coro.
                        — ¡Pues ahora vamos a dar una fiesta
                        y nos vamos a gastar treinta o cuarenta mil duros!

Y en ese momento, sin el menor respeto por el guión, intervino Peroche:

                        — ¡Manué, no te gastes el dinero y paga las
                        pensiones, que están los dueños esperando...!

Las carcajadas y los gritos de ¡Viva Cádiz! que lanzaban los carniceros no fueron suficientes para impedir el despido de Peroche, que en adelante fue sustituido por un cómico gaditano..." (5)


Conversando con Chano Lobato. TVE, 2000
El Morcilla, Chano Lobato, Tío Chele y Jineto. TVE, 2000
El Morcilla, Chano Lobato, Tío Chele y Jineto. TVE, 2000
El Morcilla, Chano Lobato, Tío Chele y Jineto. TVE, 2000

Otro flamenco de cartel. Hijo de la posguerra y las cartillas de racionamiento, que repiqueteó en un losillo sus pataítas por bulerías, con trozos de madera en las alpargatas para aumentar el soniquete, en constante porfía sana con Bendito, con Ramoncito Vélez, con Juan Farina, con los Jinetos, con El Beni, con Porroto... y con tantos y tantos artistas de su ciudad natal.

¡Que descanse el bailaor: El Chele de Cádiz!


_________________________

(1) QUIÑONES CHOZAS, FernandoDe Cádiz y sus cantes. Guía de un folklore y una ciudad milenarios, Barcelona: Fundación José Manuel Lara, 2005 (pág. 139).

(2) VÉLEZ GONZÁLEZ, Ramón, Mi vida contada. Un bailaor flamenco de los años cuarenta, Sevilla: Calle Ancha, 2001 (págs. 31-38).

(3) TÉLLEZ RUBIO, Juan José y MARQUÉS PERALES, Juan ManuelChano Lobato. Memorias de Cádiz, Cádiz: Diputación de Cádiz, 2003 (pág. 116).

(4) LUQUE, Alejandro, Que me quiten lo bailao. Vida y arte de Juan Farina, Chiclana de la Frontera: Ayuntamiento de Chiclana de la Frontera, 2000 (págs. 19, 57 y 58)

(5) Ibídem, (pág. 60).


martes, 22 de octubre de 2013

El Niño de la Isla. Diccionario Gaditano de Flamenquitos Insignes (VI)

El Niño de la Isla. Foto: colección de Ramón Vélez
Nombre artístico de José López Domínguez. San Fernando (Cádiz), 1871-Cádiz, 1929. Cantaor. Abuelo de los cantaores Amós Rodríguez, El Beni de Cádiz, El Cani y El Chele. Entroncado, asimismo, a través de su padre (José López Chacón) con Antonio Fatou Romero, (célebre componente de los coros de El Tío de la Tiza), al unirse su padre, ya viudo, con Antonia Vega Fatou, sobrina del célebre corista, de cuya relación nacerían cuatro hijos, uno de ellos, Rosario López Vega (esposa, a su vez, del comparsista gaditano Antonio Girón Beret). (1)

El trabajo especializado de Aleu Zuazo, Flamencos de la Isla en el recuerdo, pese a ser una magnífica obra compiladora de artistas isleños, yerra en su año de nacimiento, situando su natalicio, erróneamente, en 1897 (2), una fecha muy tardía y nada factible, ya que desde —al menos— 1900 se tiene constancia de sus actuaciones, las cuales, seguramente, fueron incluso anteriores. No obstante, calculamos su fecha de nacimiento hacia 1871, a partir de la declaración que el propio cantaor efectuó en el Censo de Cádiz del año 1900, en donde manifestó tener 29 años y ser "artista" de profesión (3). Una búsqueda de su partida de nacimiento y bautismo en su San Fernando natal, despejaría la duda.


Censo de habitantes de Cádiz de 1900, Libro número 2.993, folio 1.163


Doña Rosario López Vega, hija de José López Chacón
La no concordancia de apellidos con él, de sus nietos, El Beni de Cádiz y Amós Rodríguez, obedece al matiz semántico que antaño se reflejaba en la documentación oficial cuando algún progenitor no proporcionaba su apellido, entre lo que, entonces, se consideraba "hijo legítimo" e "hijo natural"

Afincado en Cádiz desde su infancia, El Niño de la Isla residió entre otras en la calle Arricruz y en el número 4 de la murallita de San Roque; su padre habitó el piso bajo del número 15 de la calle Santa Catalina (4):



Rectificación del Padrón de habitantes de Cádiz de 1913. Abajo, José López Chacón, padre de
El Niño de la Isla, ya viudo, reside con su (segunda) mujer, Antonia Vega Fatou,
de cuya unión nacerían cuatro hijos: Carlos, Antonio, Rosario y Josefa (López Vega)


Principios de siglo XX. Cádiz, reunión de cabales. A la izquierda El Niño de la Isla. A su lado, con boina,  el padre de Ramón Vélez. Con gorra de plato, 'Mojones' el Cochero, y a la guitarra, Habichuela, el sobrino de Juan Gandulla, de idéntico sobrenombre. Foto colección de Ramón Vélez (5)

Su trayectoria artística la desarrolló principalmente en Cádiz en reuniones íntimas, muchas de las cuales se celebraban en "el bando de la calle la Rosa", al decir de Pericón de Cádiz (6), existiendo constancia también de numerosas actuaciones suyas en teatros y escenarios gaditanos como el Teatro PrincipalTeatro Cómico, Café Cantante de El BosqueLa Pajarera en el Parque GenovésTeatro Circo Gaditano y Cinematógrafo Escudero; así como en escenarios de otras localidades, tales como el Café Novedades y Salón Filarmónico de Sevilla; y Café España y Salón Victoria de Almería; junto a actuaciones por los pueblos de su provincia, como: Chipiona, Tarifa y Rota

Alternó con todos los artistas gaditanos coetáneos de su época, entre otros: El Quiqui, El Troni, Antonia y Pepa Gallardo Las Coquineras, Carlota Ortega, Lola la Melliza, Carmen la del Ocho, La Serrana, Antonio Chacón, Enrique Jiménez Hermosilla, Juan Torre, Manuel Pérez el PolloManuel García el Pintor, Inés Ortega la Niña del Columpio, Rosario Feria, Juan Navarro el Panadero, Enrique Ortega el MorronguitoChurringui, El Peste, Antonio El Herrero, Paco El Jilguerito, Juan Gandulla Habichuela, Pepe Marchena, Juan Breva, El Niño Medina, Manuel Clemente Macaca, La Espiga de Oro, Eduardo Melgar Melgarillos, Pepe Crévola, Luisa Requejo, Rosario Vidal, Rosario Moreno, Enriqueta Rodríguez y Pericón de Cádiz, quien lo cita en sus memorias acostumbrando a parar, como hemos dicho, en la Tienda de La Habana y en el Seiscientos Seis de la calle la Rosa, allá por los años 20.


Amós Rodríguez con sus padres y El Niño de la Isla

Nuestra primera referencia acerca de una actuación suya, al igual que para el DEIF (7), se remonta al año 1900, pero se adelanta en siete meses a la referida en aquella prestigiosa enciclopedia; concretamente al 7 de abril, en el Teatro Principal de Cádiz, al participar en una obra titulada La Feria de Sevilla, en la cual El Niño de la Isla es presentado como especialista en tangos, acompañándole al toque Manuel García El Pintor y nombrado —por cierto, erróneamente— como su padre, José López Chacón:


Diario de Cádiz, 7 de abril de 1900

Al día siguiente, Diario de Cádiz recogía la notabilidad de su triunfo; lo hacía poseedor, junto a los Mellizos, "del cetro de tangos y malagueñas", describiéndose la novedad que, por aquellos tiempos, suponían "las canciones nuevas, en que el compás de las danzas cubanas se ha sabido armonizar los jipíos y desgarres de las andaluzas y que tan de moda están":


Diario de Cádiz, 8 de abril de 1900

El Iphigénie, hacia 1894
La segunda constatación de sus actuaciones, la localizamos un mes después: el 4 de mayo de 1900, en la dársena del Muelle de Cádiz, contratado por la Armada gala, para cantar a bordo del buque de guerra francés Iphigénie, ahora con la guitarra de Juan el Panadero: verlo aquí. Y aquí las noticias de las visitas de la fragata francesa a Cádiz, entre 1888 y 1900, publicadas por José María Caravaca.


El Iphigénie, hacia 1894
El Iphigénie, hacia 1894

Participó asimismo en la Velada estival de 1900 (uno de cuyos principales atractivos fue la instalación de una novedosa montaña rusa), en un café cantante, ubicado dentro del Parque Genovés, en una zona, entonces conocida como El Bosque, por la frondosidad de su arboleda. Lo hizo en unión del veterano cantaor El Quiqui y El Troni, con la guitarra magistral de Juan Gandulla Habichuela:


Diario de Cádiz, 5 de agosto de 1900

Parque Genovés. Vista exterior de La Pajarera, hacia 1900. Foto: Ángel Lebrón para la Revista Moderna
Parque Genovés. Vista interior de La Pajarera, hacia 1900. Foto: Ángel Lebrón para la Revista Moderna

El café cantante estaba instalado en el interior de una estructura metálica, forjada, que tenía forma de una gran jaula para pájaros, razón por la que, dicha construcción, era conocida, popularmente como La Pajarera (justo el mismo sitio en el que cuatro años después, El Tío de la Tiza, siendo presidente del Círculo Modernista y operario de la Sociedad Cooperativa del Gas, instalaría la afamada Caseta del Modernista durante la Velada de los Ángeles de 1904). La oferta flamenca para el verano de 1900 fue bastante interesante:


Diario de Cádiz, 17 de agosto de 1900

El 27 de octubre de 1900, en el Teatro Principal de Cádiz se escenificaron distintos actos, en una función doble. Por un lado, la zarzuela La alegría de la huerta, de Antonio Paso, Enrique García y el Maestro Chueca; en la segunda parte, la humorada cómico-lírica La luna de miel, de Mota, García Álvarez y música del Maestro Montesinos. En una parodia de la impresión de un cilindro de cera (Salón Fonográfico) se interpretaron malagueñas y guajiras, cantadas por los líricos, señorita Barrilaro y el barítono señor Valle. En ése mismo cuadro, y en el, entonces, primer coliseo de Cádiz, levantado en el siglo XVIII, Teatro Principal, tuvieron cabida los flamencos de verdad: El Niño de la Isla, esta vez con el guitarrista Juan El Panadero:


Diario de Cádiz, 28 de octubre de 1900

El 7 de abril de 1903, encontramos a El Niño de la Isla en unión de una nutrida representación de artistas, en el Teatro Circo Gaditano:


Diario de Cádiz, 7 de abril de 1903

¿Quiénes eran "los que dijimos"? A saber: D. Antonio Chacón, El Troni, Enrique Jiménez Hermosilla, Juan Torre (hermano de Manuel Torre) y las Hermanas Jiménez; más los tocaores: Manuel García El Pintor y Manuel Pérez El Pollo.


El Niño de la Isla anunciado en el Novedades de Sevilla, junto a Pilar Cohen. Archivo Blas Vega

Ése mismo verano de 1903, prosiguió trabajando en el teatro del Parque Genovés, en compañía de Manuel García El Pintor, el mismo escenario en el que la gran canzonetista tangerina, Pilar Cohen, interpretó los tangos y polkas de El Tío de la Tiza, que luego popularizaría por toda España e Hispanoamérica. Más adelante, la afamada cupletista Pilar Cohen (8) y El Niño de la Isla coincidirían nuevamente en el Café Concierto Novedades de Sevilla, ubicado en La Campana:


Diario de Cádiz, 21 de julio de 1903
Diario de Cádiz, 22 de julio de 1903

Pilar Cohen, enorme figura, que en el Actualidades interpretaba
el Tango de la sanluqueña, en diálogo con Pastora Imperio BNE

En el año 1908 es contratado en Jerez de la Frontera para cantar, junto a Antonio Chacón, en el Picadero de Domecq; dejando el periodista clara constancia de su fama, como cantaor especialista de tangos:


Diario de Cádiz, 8 de mayo de 1908

En 1910, en unión de una compañía cómico-lírica, forma parte de un cuadro flamenco, contratado en el Teatro Cómico de Cádiz, junto a Inés Ortega La Niña del Columpio, Rosario Feria, con las guitarras de Juan Navarro el Panadero y Enrique Ortega el Morronguito:


Diario de Cádiz, 27 de enero de 1910
Diario de Cádiz, 28 de enero de 1910

La crónica que ahora firma Bergerat para el periódico El Comercio, de sus actuaciones en el Teatro Cómico de la calle Javier de Burgos, es más explícita, no sólo en cuanto a su papel destacado como artista flamenco, sino evidenciado en su redacción que El Niño de la Isla era un cantaor largo, es decir, de amplio repertorio estilístico, de malagueñas, tangos, serranas, tarantas, cartageneras...


El Comercio, 5 de febrero de 1910

José Recio Díaz. Foto revista Juácaro, 1919
El periodista que a continuación va a rubricar la crónica de El Comercio, José Recio Díaz, era gaditano y propietario de dicha cabecera. Colaboraba también en el periódico El Reformista y en las revistas Diana y Nuevo Mundo. Como todos los de su profesión —y como todos los de su época—, tuvo que complementar su actividad con ocupaciones adicionales, a consecuencia de los salarios escasos y precarios de la, entonces, muy difusa y poco clara profesión periodística, a medio camino entre el literato y el cronista local. José Recio Díaz se hizo representante del Dúo Andalucía, uno de cuyos integrantes era el guitarrista gaditano, de fama internacional, Antonio Hernández, a quien en su momento le dedicamos un fardo. José Recio, dejó constancia escrita de que El Niño de la Isla, en 1912 estaba ya mermado de facultades —lo cual apunta a que su debut debió ser muy anterior a 1900—, pero mostraba la sabiduría propia del cantaor que tuvo y que retuvo, ahora en beneficio de una amplia y reposada maestría estilística:


El Comercio, 30 de marzo de 1912

Sin embargo, esa aparente merma de cualidades de El Niño de la Isla, apuntadas por José Recio, se trataba de un "espejismo"; un mal día, como más adelante comprobaremos. Así era anunciado su debut en el Cinematógrafo Escudero, en el periódico El Contribuyente y en la revista Eco Artístico:


El Contribuyente, 26 de marzo de 1912
Eco Artístico, 5 de abril de 1912

El 10 de agosto de 1912 El Niño de la Isla es contratado en el Salón Victoria de Almería, en un cuadro flamenco, dirigido por el tocaor Manuel Clemente Macaca, junto a Juan Breva, Pepe Marchena, Carmen la MalagueñaEl Niño Medina; la bailaora La Espiga de Oro y las Mendañas, pareja de bailes nacionales. Todos acompañados también con la guitarra de Eduardo Melgar Melgarillos (9):


El Popular Diario Republicano, 10 de agosto de 1912


Eco Artístico, 15 de agosto de 1912

Al año siguiente, 1913, hay noticias suyas, de su paso y actuación, a través de una pequeña gira por la provincia gaditana, concretamente por Chipiona, Tarifa y Rota; en todos estos bolos, en compañía del tocaor Pepe Crévola:


Eco Artístico, 11 de mayo de 1913


Eco Artístico, 5 de septiembre de 1913

Eco Artístico, 5 de octubre de 1913

No es hasta 1926 cuando vuelven a aparecer noticias de El Niño de la Isla. En esta ocasión, en el contexto de la Semana Santa gaditana, en el barrio de Santa María, en compañía de un ramillete de excepcionales saeteras de Cádiz, entre las cuales, el periodista subraya con énfasis a Luisa Requejo, junto a Rosario Vidal, Rosario Moreno y Enriqueta Rodríguez. El gacetillero deja asimismo constancia específica del sello reconocible de la saeta gaditana; saeta carcelera, muy entroncada con las tonás: seguiriyasmartinete, conforme a las influencias que los intérpretes de antaño le supieron imprimir, con la casa de los Mellizos a la cabeza. (Véanse entradas anteriores: I, II, III y IV):


El Noticiero Gaditano, 3 de abril de 1926

En 1928, lo vemos envuelto en una pelea, en Palomares (Sevilla), en la Taberna Ricardo, a consecuencia de un desafío. Al parecer, estaba en compañía de otros artistas: El Pena y El Menegildo, cuando entró en conflicto con un individuo —la crónica no aclara si era artista o no— al que apodaban "Gorito". Se fajaron. Y parece que a base de bien:


La Voz de Madrid, 12 de mayo de 1928


Sus impresiones en placas de pizarras de 78 r.p.m., son de sumo interés y constituyen un legado imprescindible para el conocimiento de los cantes de Cádiz y los Puertos

Finalizado el verano de 1910, la compañía Zonophone contrató a El Niño de la Isla —también a El Niño Medina— con la guitarra de Ramón Montoya y bajo la dirección del técnico Charles Scheuplein, para grabar una serie de 41 registros, en discos de pizarra bifaciales, que se iban a vender al precio de 8 pesetas la unidad. Entre los estilos impresionados por el cañaílla, se encontraban: seguiriyas, malagueñas de El Niño de la Isla, malagueñas de Juan Breva, malagueñas estilo Chacón, malagueñas estilo Enrique el Mellizo, montañesas, garrotín, tangos, serranas, soleares, asturianas, malagueñas del Canario, cartageneras, farruca, guajiras y tarantas (10).



Así fue contada la noticia de su marcha a Madrid para grabar con la compañía Zonophone, por el periódico El Globo:

"En breve llegará a Madrid, para impresionar sus canciones en cilindros de gramófonos, el antiguo y afamado cantaor flamenco Niño de la Isla. Éste se halla avecindado en Cádiz. Dicen que percibirá por su trabajo en Madrid una importante gratificación." (11)

Antonio Barberán debemos la constatación a través de las indagaciones de su Callejón de que El Niño de la Isla, bebió de la fuente directa de Enrique el Mellizo —que aún siendo bastante más joven que él, fue coetáneo suyo—, según se desprende de una actuación acaecida en el restaurante gaditano Buena Vista


"(...) Acto seguido se efectuó una juerga andaluza, haciéndose derroche de gracia. Se cantaron malagueñas y seguidillas, tocando la guitarra El Pollo, bailándose sevillanas y tangos. Estos fueron cantados por El Niño de la Isla, tomando parte en el concierto el célebre Enrique el Mellizo" (12)

Restaurante Buena Vista, Cádiz, 1902. Tarjeta fotográfica. Fotógrafo: Geraldi y Torre.
Fondo  Antonio Accame AHMC (13)

Si bien, no fue El Niño de la Isla el primer artista que impresionó la malagueña del Mellizo —tal mérito le corresponde al propio Enrique el Mellizo, según hallazgo de José María Otero Chotín, y a un cantaor anónimo ante la bocina de un cilindro de cera, en 1893: verlo aquí—, sí hemos de considerar su grabación como una versión bastante fidedigna, habida cuenta de la temprana fecha de impresión (1910) y de la interacción, en el espacio y en el tiempo, entre ambos artistas.
    
                       


El 10 de diciembre de 1929 fallecería en Cádiz El Niño de la Isla. Los periódicos recogieron su necrológica, en la cual se detalla una curiosa información: el hecho de ser propietario de un negocio de una empresa de carruajes y alquileres de coches:


ABC (Sevilla), 11 de diciembre de 1929


El Mediterráneo, 12 de diciembre de 1929


Diario Liberal, 3 de febrero de 1920
José López DomínguezEl Niño de la Isla, célebre cantaor gaditano, al que la flamencología oficial y wikibiógrafos de corta y pega, apenas le han dedicado seis renglones, a un flamenquito insigne que dio fama y nombradía a su tierra, como antes lo hizo El Viejo de la Isla y un siglo después Camarón

De la Isla los tres. De la Isla de León. Donde fructifican las mejores moras y el bienmesabe inunda de aromas La Casería, Gallineras, Las Callejuelas y el Zaporito.


Diccionario Gaditano de Flamenquitos Insignes (DGFI):

(I)   El Niño de la Viña
(II)  El Beni de Cádiz
(III) Ramón Vélez
(IV) Caracol el del Bulto
(V)  Antonio Hernández
(VI) El Niño de la Isla
(VII) Fernando Quiñones
(VIII) José Capinetti
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(1) Agradezco a José Girón López, hijo de Antonio Girón y de Rosario López (por tanto, sobrino segundo de El Niño de la Isla y primo segundo de El Beni de Cádiz) la información oral proporcionada; y a Santiago Moreno la fotografía de Rosario López Vega (Archivo Histórico Provincial).


(2) ALEU ZUAZO, SalvadorFlamencos de la Isla en el recuerdo, San Fernando (Cádiz): Isleña de prensa, 1991 (Pág. 109).


(3) Archivo Histórico Municipal de CádizCenso de habitantes de Cádiz de 1900. Libro número 2.993, folio 1.163.


(4) IbídemRectificación del padrón de habitantes de Cádiz de 1913. Libro número 3.368, folio 447.


(5) VÉLEZ GONZÁLEZ, RamónMi vida contada. Un bailaor flamenco de los años cuarenta, Sevilla: Calle Ancha, 2001 (Pág. 61).


(6) ORTIZ NUEVO José Luis y MARTÍNEZ VÍLCHES, Juan, Las mil y una historias de Pericón de Cádiz, recogidas y ordenadas por José Luis Ortiz Nuevo, Madrid: Ediciones Demofilo, 1975 (Pág. 93).


(7) BLAS VEGA, José y RÍOS RUIZ, ManuelDiccionario Enciclopédico Ilustrado del Flamenco Tomo I, Madrid: Cinterco, 1988 (Pág. 375).


(8) Pilar Cohen nació en Tánger en 1886. Perteneciente a una familia acomodada de su ciudad natal, sintió desde temprana edad una irresistible vocación por el teatro. Cursó estudios en el Colegio de las Mercedes de Gibraltar y enseguida saltó a Madrid, en donde surgieron sus primeros contratos, gracias a su buena voz, su escuela de canto, su modo de declamar y la elegancia natural de su figura. Junto a la actriz Loreto Prado obtuvo sus primeros y sonados aplausos. Decidida por el género de variedades, debutó en el Teatro Actualidades, en donde hizo furor, salvando una temporada que se daba por perdida, en la que estrenó cuplés y monólogos, alguno de los cuales tuvieron tal resonancia, que hasta en el Congreso de los Diputados llegó a hablarse del asunto, lo que le proporcionó un gran cartel e hizo que sus compañeras de arte incluyeran sus coplas en su repertorio. A su talento para la canción se le unieron sus cualidades artísticas para los monólogos. Quinito Valverde y el gaditano Jackson Veyán fueron algunos de los grandes autores que le ofrecieron sus trabajos, escenificados en teatros de Madrid, Lisboa, Sevilla y demás capitales. En el Actualidades interpretaba el Tango de la Sanluqueña en diálogo con Pastora Imperio. Convertida al catolicismo, su bautizo en la parroquia San José de Madrid fue un gran acontecimiento social del que se ocupó toda la prensa, estando apadrinada por un opulento y conocido diputado. A preguntas de un cronista local cuando estrenó los complicados esdrújulos de las polkas y tangos que El Tío de la Tiza le compuso sobre qué opinión tenía ella del público gaditano, respondió: “Dos cosas me han llamado la atención en él; la viveza y prontitud con que coge la intención de couplets y canciones, cuya música aprende en una sola audición, y que algunas personas, para demostrar su entusiasmo y contento, silben desaforadamente”.


(9) Toda la documentación hemerográfica, posterior a 1912, referida a El Niño de la Isla, se la debemos a Antonio Barberán, a quien agradecemos su enorme generosidad por compartirla.

(10) HITA MALDONADO, Antonio, Flamenco en la discografía antigua. La Internacional Zonophone Company. Historia y discografía flamenca (1905-1912) un estudio para aficionados y coleccionistas, Sevilla: Universidad de Sevilla, 2002 (Págs. 102-104).

(11) El Globo, 13 de octubre de 1910 (Cit. Antonio Barberán).


(12) La Correspondencia de España, 30 de octubre de 1900 (Cit. Antonio Barberán).


(13) Para ampliar datos sobre la historia de las tarjetas postales de Cádiz, véase GARÓFANO SÁNCHEZ, Rafael, Recuerdos de Cádiz. Historia social de las tarjetas postales (1897-1925), Cádiz: Quorum Libros Editores, 2000.