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lunes, 7 de abril de 2014

Semana Santa de Cádiz (1880): un tango; una tragedia (A Felicia León)

Convento de Santa María. Foto: Los fardos

Uno de los aspectos más atractivos que presenta el arte flamenco y, en general, las músicas apegadas al pueblo, es la sencillez de su prosa y la narración histórica que, en ocasiones, encierran sus letras. La temática es extraordinariamente amplia, pero hoy nos interesan los acontecimientos históricos que se reflejaron en los cantes (1). Ampliamos un estudio con nuevos datos que no tuvieron cabida entonces en el capítulo Coplas con historia, de un trabajo que publicamos en 2002 (2).

Antonio Machado y Álvarez Demófilo escribió en 1881 su Colección de cantes flamencos (3), libro que dedicó a la Institución Libre de Enseñanza y que sin duda, acometió alentado por el interés que  él ya había mostrado con el flamenco, diez años antes y por la influencia también sin duda de su amigo el lingüista alemán, Hugo Schuchardt, que en 1879 se había instalado en tierras hispalenses. Veamos un fragmento del prólogo que Demófilo escribió en aquella monografía:


Antonio Machado Demófilo con su mujer, Ana Ruiz

"(...) ...ya en los cafés-cantantes, en algunos de los cuales llega hasta bailarse el can-can, baile que nadie calificará ciertamente de flamenco, se empiezan a usar una serie de cancioncillas puestas de moda por los guasones del pueblo que nunca faltan; cancioncillas que en tanto mudan y se renuevan, por pequeñas temporadas, constituyen un género de poesía flotante, por decirlo así, que acaso nos sirva de motivo para otro libro. A este género pertenecen los abalorios, el malakoff, el hortelano, los merengazos, el amarillo, y el conocido aire con que se canta la copla que dice:

                             San Juan, con el deo tieso
                             Que grasia tubo,
                             Que el barcón que se cayó
                             No lo detubo. (sic)

tonadilla que, como casi todas las otras, proviene de los Puertos, o mejor dicho, de Cádiz." (4)


La primera pista acerca de la procedencia de estos cantares, sobre los que Antonio Machado enfocó su atención, con preguntas para las que entonces no tenía repuestas, la proporcionaba diáfano el mismo Demófilo: "la tonadilla proviene de Cádiz y sus Puertos". No había duda. Pero hay más vestigios. Otros indicios apuntaban abiertamente a que melodía y letras podían ser originarias de dicha comarca cantaora, porque se trataban según él de: "cancioncillas puestas de moda por los guasones del pueblo", que "mudan y se renuevan por pequeñas temporadas" y que "constituyen un género de poesía 'flotante', por decirlo así"... 

Con esta información nos preguntamos. ¿Qué "cancioncillas" en 1881 se renovaban cada temporada, de invierno a invierno? ¿Cuáles constituían un género de poesía "flotante" que las corrientes del boca a boca podían derivar a otras ciudades limítrofes y se daban en un contexto de una fiesta con "guasones"? Creo que a ambas interrogantes, todos contestamos al unísono: ¡El Carnaval!


El pavo real de Antonio Accame y Federico Godoy. Carnaval de 1927.
"Los pelotaris" y "la guardia del Rey Lehar". Foto: Reymundo AHM

Que la copla provenía de Cádiz y los Puertos ya lo decía el propio Demófilo, aunque también la letrilla ciertamente era bastante explícita, como veremos enseguida, toda vez que se mencionaba al barrio de Santa María y a su inmediata Plaza de San Juan de Dios, en clara referencia al Hospital de la Misericordia, asimismo conocido por Hospital de San Juan de Dios.

Hay un segundo texto suyo, a partir del cual es posible seguirle la pista a la copla propuesta por Demófilo. Se trata de los boletines que la Sociedad del Folklore Andaluz editó entre los años 1882 y 1883, es decir, con posterioridad a su prólogo de 1881, y en donde ya Antonio Machado ha reunido la información necesaria y en parte ha despejado sus dudas. Los boletines de la citada sociedad se publicaron, mucho después, en una edición facsímil, con un estudio preliminar de José Blas Vega y Eugenio Cobo (5). El primer boletín recogía la referida copla. Leamos todo el caudal de abundantísima información que proporcionaba el "Padre del Folklore" sobre la copla que nos ocupa:

                          Ar salí los nasarenos
                    E Santa María,
                    er barcón que estaba enfrente
                    Se desprendía.
                    Mamá

                    Ar salí los nasarenos
                    Er Biérnes santo,
                    Er barcón que estaba enfrente
                    Se bino abajo. 


                   San Juan con er deo tieso
                   ¡Qué gracia tubo!
                   Er barcón que se cayó
                   No lo detubo.


                   Ahora sí que no paso yo
                   Por debajo d´ese barcon,
                   No se baya a desprendé

                   Me mande a San Juan de Dios.


"Incluimos en esta miscelánea la siguiente breve introducción que nuestro amigo Demófilo tenía preparada para el número anterior (véase la pág. 47) y que no pudo insertarse allí por falta de espacio": 


"En el prólogo de nuestra Colección de cantes flamencos (pág. XV) indicamos que, á más de las coplas verdaderamente clásicas y que tienen, por decirlo así, un carácter permanente, hay un género de canciones que pudieran llamarse flotantes ó de temporada, porque nacen, viven cierto período de tiempo y, después de hacer su peregrinación por las provincias limítrofes á aquella en que tuvieron su cuna, se olvidan por completo, ó reaparecen algunos años más tarde. Efímeras verdaderamente algunas, porque nacen y mueren en un brevísimo período, prolóngase otras largas temporadas, y cuando, como en el presente caso acontece, la música con que se acompañan se amolda al carácter de los habitantes por donde aquéllas van pasando, se aplica á otros asuntos muy diversos de los que dieron orígen á la tonada. Las coplas que a continuación insertamos son un excelente ejemplo de lo que venimos diciendo. ¿Qué tiene que ver la denominación sombreritos con el pobre de San Juan, víctima en esta ocasión de las festivas é irreverentes bromas de los gaditanos y de la pesada guasa de los hijos de la tierra de María Santísima? Ninguna ciertamente: La historia de lo ocurrido lo acreditará, mostrando á nuestros benévolos lectores la dificultad de juzgar de las cosas por la simple denominación de ellas y la necesidad de conocer á fondo los acontecimientos más íntimos de la vida de los pueblos para poder apreciar bien su verdadero carácter. Refiérese como cierto que el año de 1880, al salir la cofradía del Santo Entierro de una de las iglesias de Cádiz, y pasar uno de los pasos, en que iba San Juan, por debajo de un balcón, se desplomó éste, produciendo la natural avería y originándose la bulla y tumulto consiguientes. Ver lo sucedido, considerar acaso la irreligiosidad de aquel balcón impío que ante las mismas barbas del santo cometió tamaña fechoría, y pensar en la impertérrita tiesura del sagrado dedo fueron motivos más que suficiente, para que los gaditanos, que por ménos de un pimiento inventan una copla, con su música y todo, saliesen a los pocos días cantando 


                 San Juan con er deo tieso
                 ¡Qué gracia tubo!
                 Er barcón que se cayó
                 No lo detubo.


                 Ahora sí que no paso yo
                 Por debajo der barcón
                 No se baya á desprendé
                 Y me mande a San Juan de Dios;


esto es, á un hospital situado en la plaza de este nombre, que es el de el inocentísimo santo, objeto esta vez de las pícaras, y ¿a qué no decirlo? un tanto irreligiosas guasas de los andaluces, capaces de burlarse, no digo yo de San Juan, sino ¡que horror! de toda la corte celestial y aún de su propia sombra. Cuántos meses duraron en Cádiz estas coplillas, que se acompañaban con una música que parece una especie de tango habaneril, no lo sé, sí sólo que, pasado algún tiempo, llegaron á Sevilla en época en que estaba de moda entre nuestras damas unos sombreros á la austríaca..."


L. Lévy. Vista general por la parte del Faro de San Sebastián. Hacia 1884 AHM

Todas las dudas que Antonio Machado Demófilo había planteado en su prólogo de 1881, se despejaron (las despejó) años después con este texto, en el cual quedaba esclarecida la procedencia y el origen de la copla, no sólo de la ciudad de donde provenía, sino la raíz verdadera que escondía dicha copla popular. Una causa real; un caso trágico, tremendamente trágico, que puso amargos crespones negros a la madrugada del Jueves Santo de aquél Cádiz de 1880.

Antonio Machado Álvarez Demófilo
Respecto de la migración del cantable, hay una observación precisa de Antonio Machado, cuando afirmaba que las coplas: "hacen su peregrinación por las provincias limítrofes a aquella en que tuvieron su cuna", es decir, Demófilo era consciente en 1881 de que las coplas se propagaban entre lugares y de que las melodías y textos literarios irradiaban entre provincias geográficamente colindantes. Todo en una época en la que está empezando a ver la luz, de forma tímida, el invento fonográfico de Thomas Edison la primera audición de un fonógrafo en Cádiz capital data, precisamente, de la Nochevieja de 1879 y del 1 de enero de 1880 en el Teatro Principal (6)—. En dicha época, las coplas se están divulgando, fundamentalmente, por tradición oral y, en menor medida, por música impresa en partituras, así como por textos impresos en pliegos volanderos de cordel.

El título extraño de Los Sombreritos, probablemente respondiese a esta otra copla de procedencia sevillana: "Estos son los sombreritos / blancos y selestes / que se benden en Sevilla / Caye e la Sierpes" (sic).

Antonio Machado Núñez, padre de Demófilo
Hay una frase llamativa que Demófilo usa: "Los gaditanos, que por menos de un pimiento inventan una copla con su música y todo". Dicha afirmación denota dos consideraciones. Primero, que la copla tiene un más que probable origen carnavalesco por su contenido claramente humorístico aunque esconda un suceso profundamente trágico y dos, que Demófilo conocía bien la retranca de Cádiz, ciudad en donde nació su padre (Antonio Machado Núñez), naturalista eminente, toda una autoridad en el estudio de los peces y abuelo de los escritores y poetas Antonio y Manuel Machado.

En ése sentido, estuvo muy cerca el profesor de la Universidad de Cádiz, Juan López Álvarez, cuando en un artículo en prensa, intuyó la prosapia carnavalesca de algunas coplas estudiadas por Demófilo:

"Si, como sabemos, el padre de nuestro poeta, había nacido en Cádiz y que el mismo Demófilo tiene un sinfín de coplas recogidas en esta ciudad, no me extrañaría que los anteriores consejos a su buen amigo (se refiere a Luis Montoto) fueran el resultado de algunas vivencias que hubiera recibido en nuestras fiestas" (7)


Puente de Triana visto desde la orilla "sevillana". (Triana en la red)

El flamenco tiene letras fedatarias de acontecimientos reales. El Carnaval gaditano también. En el caso flamenco, hay dos letras que responden a incidentes verdaderos y específicos. Una primera de ellas, estudiada en su día por José Blas Vega, en la que se recoge un suceso acaecido en Sevilla en 1850 en el Puente de Triana, donde se cayeron al río una tartana y fallecieron cuatro de sus ocupantes: el padre y tres hijos:

               ¡Qué lástima y qué doló,
               Que la tartana e Montes
               En er río se cayó!

               ¡Qué lástima y qué doló
               se ajogaron tres mosquetas
               como los rayos del só! (8)

Puente de Triana en 1872. Foto: J. Laurent. Fuente: Archivo IPC Sig. SB-0037
(Los lugares tienen memoria)

José Luis Ortiz Nuevo, por su parte, pudo contrastar documentalmente la información oral que recogió del cantaor Pepe el de la Matrona, con las noticias publicadas en el periódico sevillano El Porvenir: que un cruel asesinato a cargo de dos gitanos, ocasionó una no menos cruel represalia por parte de lo civiles en la Cava de los gitanos:

               Hermanita de mi alma
               mira lo que hay en Triana
               que unos se tiran al río
               y otros llaman a la guardia. (9)

Volviendo a la copla que ocupa al presente fardo y partiendo de la supuesta fecha de 1880, peinamos con meticulosidad la prensa gaditana de los meses de marzo y abril del citado año, con la esperanza de poder contrastarla, si es que era cierta la afirmación del folklorista, de que la copla escondía un hecho verídico.

El trabajo dio sus frutos y corroboró que el informante de Demófilo no iba en la dirección equivocada. Una gacetilla del periódico gaditano El Comercio, demostraba claramente, y sin espacio para la duda, que el tango gaditano, citado por Antonio Machado Demófilo, es una "crónica" real, alusiva a un suceso muy dramático, acontecido en Cádiz, hacia las cinco de la tarde del Jueves Santo del día 25 de marzo de 1880. Éstos fueron los hechos:


Imagen de El Nazareno. Foto:  Antonio Accame.
Archivo Histórico Municipal de Cádiz

"(...) Habiendo cesado la lluvia, salió de la iglesia de Santa María la procesión anunciada, siendo grandísima la concurrencia en toda la larguisima carrera que recorrió. 

Al pasar cerca de la plaza de los toros ocurrió una desgracia lamentable, que pudo haber sido, en sus consecuencias, mucho más lamentable todavia. Se desplomó el balcón de un segundo piso en una de aquellas casas y cayeron a la calle las personas que lo ocupaban, arrastrando en su caida á las que habia en el balcón del primer piso y comprometiendo gravemente las vidas de los que en aquel sitio veian pasar la procesión ó formaban parte de ella. 

Es milagroso que no resultase ningun muerto con motivo de la catástrofe. Los heridos y contusos fueron conducidos al hospital de San Juan de Dios, en el cual entraron hasta catorce, pero solamente quedaron en él cinco que eran los más graves. Todos los demás, despues de curados, pudieron trasladarse á sus respectivos domicilios. 

La procesión continuó su marcha hasta hora muy avanzada de la noche. La concurrencia inmensa en todas las calles lo mismo que en los templos."

"Una muger que fué conducida ayer al hospital de San Juan de Dios, de resultas del accidente lamentable que anunciamos antes, y que además de tener una fractura y del susto consiguiente á su caida, se hallaba en cinta y de nueve meses, ha dado á luz esta madrugada una criatura muerta." (10)

Trágico balance. Espeluznante percance que ensombreció la pacifica procesión. Un súbito estruendo precipitaba al suelo un balcón con todos sus ocupantes y arrojaba un balance de catorce heridos cinco de ellos en estado grave en principio sin ningún fallecido, a excepción del feto de la referida señora:


Diario de Cádiz, 26 de marzo de 1880


Diario de Cádiz, 28 de marzo de 1880



"Consecuencias. Parecen menos funestas que en un principio las del hundimiento del balcón de la casa calle de Santa María. 

Cármen Generosi dio á luz una criatura muerta siendo el estado de la enferma relativamente satisfactorio no habiendo necesidad de amputarle el brazo. Más vale así y celebramos no haya mayores consecuencias." (11)

Pero sí hubo mayores consecuencias. Dos periódicos recogen el fallecimiento de la pobre señora, en el Hospital de San Juan de Dios, a los cinco días del fatal accidente. La Hermandad del Nazareno corrió con los gastos del entierro:



"Ayer ha fallecido en el Hospital de San Juan de Dios, Cármen Generosi á consecuencia de las lesiones que sufrió al caerse del balcón que se desplomó el Jueves Santo frente de la iglesia de Santa María." (12)



"Buen Rasgo. La Junta Directiva de la Hermandad de Jesús Nazareno ha tenido la caritativa idea de costear el entierro de la infeliz mujer, que de resulta de la caída del balcón y del parto producido por aquella desgraciada ocurrencia, ha fallecido ayer en el Hospital de San Juan de Dios." (13)

Una séptima crónica del mismo percance, más amplia e igual de dramática que las anteriores, la encontramos recogida en la edición del año siguiente de la Guía Rossety de 1881 con información de 1880 que despeja las dudas que teníamos sobre la iconografía cofradiera, al tratarse de la procesión del Greñúo en lugar de la del Santo Entierro, como proponía Demófilo, ya que tenía procesionando en ella a una representación de penitentes. Al parecer, la Hermandad del Nazareno de Cádiz, cuenta desde el año 1685 con una talla de San Juan Evangelista que, con toda probabilidad, sería la que estaría procesionando cuando se produjo el percance.

En la víspera del incidente fueron trasladadas a la Iglesia de Santa María las imágenes de las dos cofradías que, asimismo, acompañaban al Nazareno, según lo cuenta la prensa: 

"Procesionalmente fueron conducidas anoche á la iglesia de Santa María las sagradas imágenes de N.S. de la Columna y del Ecce-Homo que se veneran respectivamente en las de San Antonio y San Pablo, las cuales en unión de los de N.P. Jesús Nazareno saldrán en procesión esta tarde desde el primero de los templos citados..." (14)

La crónica publicada al año siguiente en la Guía Rossety es sumamente explicativa:

"(...) Dispuesto todo al efecto se creyó no pudiese hacer su estación á la Santa Iglesia Catedral á causa de los copiosos aguaceros que cayeron durante la mañana; pero habiendo despejado la atmósfera poco despues del medio dia, pudo salir la procesión á las cinco, que era la hora señalada de antemano; verificándolo con la mayor brillantez y magnificencia de la iglesia del convento de RR.MM. Concepcionistas de Santa María, donde se encuentra de antiguo establecida en capilla propia. Abrian la marcha algunos agentes del cuerpo de secciones de la (sic) Orden público y en seis andas adornadas con lujo y ostentación, escoltándolas individuos de la referida fuerza y benemérita Guardia Civil, eran conducidas las sagradas imágenes de Nuestro Padre Jesús de la Columna, del Ecce-Homo, Santa mujer Verónica, Nuestro padre Jesús Nazareno con la Magdalena arrodillada á sus pies en actitud de implorar su divina misericordia en favor del pueblo de Cádiz, el Evangelista San Juan y Nuestra Señora de los Dolores, acompañadas de las insignias de la cofradía y numerosos cuerpos de nazarenos de la misma y de penitentes de las de la Columna, Ecce-Homo, Santísimo Cristo de la Piedad, del Descendimiento y del Santo Entierro... (...) ...En los momentos en que verificaba su salida del templo de Santa María, hallándose la calle de este nombre y especialmente su desemboque al paseo del Sur obstruidos por la numerosísima concurrencia que había acudido á presenciar el acto, ocurrió un doloroso accidente que causó la más triste impresión en este caritativo vecindario, ocasionada por el desplome de un balcón del segundo piso de la casa que forma la esquina opuesta al templo; cuyo balcón se hallaba completamente atestado de personas como todos los demás de la calle, y en consecuencia arrastró en su caida por fortuna tan solo á las que se encontraban en primer termino, las cuales como era inevitable sufrieron las fatales consecuencias del siniestro, así como algunas de las que ocupaba la vía pública. Al horroroso estrépito ocasionado por la caida y á los gritos de angustia y espanto que siguieron, se produjo una gran confusión y alarma entre la multitud, hasta que reconocida la causa se apresuraron todos á acudir en socorro de las víctimas, las cuales en número de 14 entre heridos, contusos y lesionados fueron sin pérdida de tiempo conducidas al hospital de la Misericordia, en cuyo bien montado establecimiento de caridad se las atendió esmeradamente por los profesores del mismo, auxiliados por los alumnos practicantes, con los recursos de la ciencia que su situacion reclamaba. A causa de su estado quedaron en el establecimiento tres militares, dos con fractura en las piernas y con herida contusa en la cabeza el otro, los cuales fueron al día siguiente trasladados al hospital militar con las debidas precauciones, y una mujer, inquilina de la casa en que ocurrió tan lamentable siniestro, cuya desgraciada falleció á, los tres dias; pues á más de la fractura conminuta que recibió en el brazo izquierdo, se le unió la desfavorable circunstancia de haber dado á luz en la misma noche una criatura muerta, lo que aumentó su estado de gravedad: los demás heridos en número de 10, entre los que se contaban tres mujeres y un militar, después de practicada la cura de primera intención pudieron ser conducidos á sus respectivos domicilios. Tales fueron las funestas consecuencias de tan sensible accidente, debiéndose dar gracias á la Providencia de que aun no hubiese tenido mayores proporciones, atendiendo al crecido número de personas que se hallaban aglomeradas en aquel paraje." (15)

El periódico El Defensor de Cádiz publicaba el itinerario exacto de la procesión, el mismo día del nefasto incidente:

“Carrera que deberá guardar la procesión de Nuestro Padre Jesús Nazareno en unión de La Columna y del Ecce-Homo en la tarde del Jueves Santo: 

     Salida de Santa María. 
     Campo del Sur á la calle Mirador. 
     Calle de Sto. Domingo izquierda. 
    Plaza de Isabel Segunda. (hoy de San Juan de Dios) 
    Calle de Alonso el Sabio. (hoy Pelota) 
 Plaza de Silos Morenos. (hoy de La Catedral) 
    Estación á la Santa Iglesia Catedral 
    Salida de id. 
    Plaza de Santiago. 
    Calle de Prim. (hoy Compañía) 
    Plaza Descalzos. (hoy de Las Flores) 
    Calle de Columela. 
    Plaza del Palillero. 
    Calle Verónica izquierda. 
    Duque de Tetuán. (hoy Ancha) 
  Plaza de la Constitución derecha. (hoy de San Antonio) 
    Calle Murguía. 
    Calle de Columela izquierda. 
    Calle de San Francisco derecha. 
   Calle del Duque de la Victoria. (hoy Nueva) 
    Plaza de Isabel Segunda. 
    Calle de San Juan de Dios. 
    Calle de Santa María. A su Templo.” (16)


Hospital de San Juan de Dios. Azulejos holandeses del siglo XVIII.
Foto: Joao Miguel Dos Santos

En los archivos del Hospital de la Misericordia de Cádiz donde se conserva documentación desde el año 1599, gracias a la amabilidad y disponibilidad de su Jefe de Servicio y del encargado del archivo (Díaz Pino), pudimos localizar y copiar el documento acreditativo del ingreso y muerte de esta joven señora: 

Foto: Joao Miguel Dos Santos
Nº DE ORDEN: 5827 
INGRESO : 25 de marzo de 1880 
Nº DE LA CAMA: San Carlos 1 
NOMBRE : Carmen Genovés 
PADRES : José y Carmen Rodríguez 
FACULTATIVO DE LA ASISTENCIA: Doctor M. Darío 
EDAD : 22 
ESTADO : Casada con Joaquín Montero 
PROFESIÓN : 
NATURAL : Cádiz 
DOMICILIO : Duque, 8 
ALTA : 
BAJA : Falleció el 30 de marzo de 1880
OBSERVACIONES : Por Caridad (17)

Todo coincide con los datos que proporcionaron los periódicos, con la excepción del apellido: Generosi (para la prensa), Genovés (para el hospital), el error de transcripción es evidente en alguno de los dos. Por lo demás, ingresa el fatídico día (25) y fallece el día que recogían las crónicas periodísticas (30); y se nos confirma que vivía a escasos metros de la Iglesia de Santa María.

Consultado también el Archivo del Cementerio de San José, comprobamos que fue enterrada el mismo día de su fallecimiento tras recibir el responso en la Parroquia del Sagrario. En él está reflejado su nombre completo, su segundo apellido y el mismo primer apellido que registró el hospital: 

FECHA : 30 de marzo de 1880
Foto: Joao Miguel Dos Santos
NOMBRE : María del Carmen Genovés y Rodríguez 
FOLIO : 235 
NICHO : 68 
FILA : 3ª 
PATIO : 4º 
SEPULTURA : 15 
LUGAR : Patio del Norte 1 (18)


Hospital de San Juan de Dios, Cádiz. Foto: AHM

Por sorprendente que pueda parecer, las Actas Capitulares de aquellos días no recogieron nada sobre el incidente (¿?). Tan sólo un pequeño escrito urbanístico de un año después, recomendaba la inspección del estado de los balcones de los edificios implicados en las calles del itinerario.

Hasta hace poco tiempo se ha conservado el edificio que estaba frente al Convento de Santa María, en el cual se percibían vestigios de pretiles, con un "hueco sospechoso" que parecía evidenciar haber albergado en su día al balcón de triste protagonismo.

Cuesta mucho comprender que un suceso con una carga tan dramática se tomase a broma —por mucho que San Juan tuviera tanta "grasia"—. Lo cierto es que cuanto más primitiva es una copla de Carnaval, más se cultiva el humor negro recuérdese el cuplé de "El abanico de Luis XV" (19) y menos proclive es ésta a tratar un suceso desde la tragedia; como éste del balcón, del que cualquier comparsa actual hubiese hecho todo un monumento a las lágrimas. 

Para los investigadores José Luis Alonso y Javier Huerta, esta copla, que es una alusión a San Juan en un contexto no sagrado, "aprovecha con un fin burlesco la famosa postura del santo señalando arriba con el dedo, y tiene una clara connotación fálica al adjetivar el dedo de tieso" (20). Personalmente no creo que el autor de la copla tuviese la más mínima intención, aún subconsciente, de relacionar la falange del santo con órgano sexual alguno. Para el hablante gaditano "lo tieso" no es necesariamente "lo erecto"

En cualquier caso, no deja de ser anecdótico que la letra de este tango, citado por primera vez por Demófilo, coincida con aquella copla anónima: 

                   No sé qué para mí tienes 
               que cada vez que te veo 
               me queo como San Juan 
               señalando con er deo

O con aquella vieja soleá que con tanta solemnidad nos cantaran Manuel Torre y Tomás Pavón

               Veo que te vas a quear 
               señalando con el deo,
               como se queó San Juan. (21)

¿Dónde han dejado huella estos tangos gaditanos que arribaron, según Demófilo y las pruebas documentales vistas, a la Sevilla de 1881? Pues a Sevilla; a Triana, para más señas. Ésa "especie de tango habaneril" (sic) que por Cádiz entró desde El Malecón habanero "y pasado un tiempo llegaron a Sevilla" (sic). Los tangos guacanitos de "Las viejas ricas", que estuvieron muchos años contratados en la ciudad hispalense, en donde establecieron sus componentes una gran amistad con Silverio Franconetti


Éste era el criterio de un periodista en 1909 que firmaba bajo el pseudónimo de El Donado hablador. Lean, lean:


"Un hecho desgraciado, acaecido el año 1880, al salir de la Iglesia de Santa María, el Jueves Santo, la procesión de Jesús Nazareno, ofreció motivo para una de esas ingeniosas canciones.


Al aparecer la imagen de San Juan se desplomó un balcón de la casa situada frente al templo; causando catorce heridos y contusos y la muerte de una mujer.


La comparsa al llegar el Carnaval, cantó:


             San Juan con el deo tieso

             que guasa tuvo"
             el balcón que vino abajo
             no lo detuvo..." (22)

Escúchense estos tangos en la voz impagable de El Titi de Triana, con la sonanta de Manolo Brenes, para comprobar lo que el "Padre del folklore" vaticinó hace más de 130 años, que las coplas: "después de hacer su peregrinación por las provincias limítrofes á aquella en que tuvieron su cuna, se olvidan por completo, ó reaparecen algunos años más tarde". (23)


Atención al minuto 2:06:




Y atención al minuto 2:36, ahora en la flamenquísima voz de Miguel Poveda, pasao de compás, reinterpretando estos preciosos tangos decimonónicos, de aroma habanero, vitola gaditana e indudablemente también trianera, que van paseándose de acordes menores al modo mayor, cuando entran en la (innegable) parte gaditana y que la gitanería de Triana ha sabido conservar y engrandecer para disfrute de todos los que amamos el arte flamenco:

_________________________

(1) Como por ejemplo el fusilamiento de Torrijos por el Pronunciamiento de Riego
            
            Que salgan los santos
            De San Juan de Dios
            a pedir limosna pa enterrar a Riego
            Que va de por Dios.


Véase: SOLÍS LLORENTE, Ramón, Flamenco y literatura, Madrid: Gráficas Dante S. L., 1978 (pág.11) y también: ORTIZ NUEVO, José Luis, Pensamiento político en el cante flamenco (antología de textos desde los orígenes a 1936), Sevilla: Editoriales Andaluzas Unidas, S. A., 1985 (pág. 85).

(2) OSUNA GARCÍA, JavierCádiz, cuna de dos cantes, Cádiz: Quorum editores, 2002.

(3) Citamos una edición reciente: MACHADO Y ÁLVAREZ, Antonio, Colección de cantes flamencos, recogidos y anotados por Antonio Machado y Álvarez "Demófilo". Edición, introducción y notas de Enrique Baltanás, Sevilla: Portada Editorial, 1996.

(4) Ibídem, pág. 87.

(5) MACHADO Y ÁLVAREZ, Antonio, El folk-Lore andaluz, órgano de la sociedad de este nombre, dirigida por Antonio Machado y Álvarez, 1882 á 1883, Sevilla. Edición conmemorativa del Centenario. Estudio preliminar de BLAS VEGA, José y COBO, Eugenio, Madrid: Tres-Catorce-Diecisiete, 1981.

(6) GARÓFANO SÁNCHEZ, Rafael, El cinematógrafo en Cádiz. Una sociología de la imagen, Cádiz: Fundación Municipal de Cultura, 1986 (Págs. 42 y 43).

(7) LÓPEZ ÁLVAREZ, Juan, El carnaval, visto desde mi poltrona de presidente, en Suplemento Dominical del Diario de Cádiz de 18 de febrero de 1990 (Pág. 22). Véase también de este mismo autor el interesante trabajo: La Sociedad del Folklore Provincial Gaditano. Junio-Noviembre 1885, (Cuadernos de la Cátedra nº 8) Cádiz: Cátedra Adolfo de Castro y Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Cádiz, 1990; y Breves noticias sobre la constitución de la Sociedad del Folk-lore Provincial Gaditano, en Actas del III Seminario del Carnaval, Cádiz: F.G.C., 1990, (Págs. 187-200).

(8) Demófilo anotaba a pie de página a propósito de este incidente: "Estas dos coplas son alusivas a un suceso, por demás desgraciado, que ocurrió en Sevilla hará unos 20 ó 25 años, y fue, que al pasar el puente de Barcas, que unía la población con el barrio de Triana, una tartana (especie de coche) del señor don José Montes cayó al agua, ahogándose él y sus tres hijas, y no consiguiendo salvarse nada más que el cochero y otra señora que los acompañaba, a pesar de los esfuerzos que hicieron por salvar a aquella familia tan apreciable como degraciada." MACHADO Y ÁLVAREZ, Antonio, Ibídem, pág. 133. Para ampliar información sobre la relación entre Demófilo y Triana, véase el trabajo de José Manuel López Mohiño: aquí.

(9) ORTIZ NUEVO, José Luis, A su paso por Sevilla. Noticias del flamenco en Serva, desde sus principios hasta la conclusión del siglo XIX, Sevilla: Ayuntamiento de Sevilla, 1996 (Págs. 77-80).

(10) El Comercio, 26 de marzo de 1880.

(11) El Defensor de Cádiz, 28 de marzo de 1880.

(12) El Comercio, 31 de marzo de 1880.

(13) El Defensor de Cádiz, 31 de marzo de 1880.

(14) Ibídem, 25 de marzo de 1880.

(15) Guía Rossety, 1881 (págs. 112 y 113).

(16) El Defensor de Cádiz, 25 de marzo de 1880.

(17) Libro IV. Hospital de la Misericordia. Estadística General. Septiembre. 1 / 1876 - Septiembre. 30 / 1882.

(18) Archivo del Cementerio de San José. Libro de Registro de Enterramientos del año 1880.

(19) Una polka del coro "El abanico de Luis XV" (1918) de Manuel López Cañamaque, trataba, con sorprendente sorna, un accidente mortal de un individuo que cayó dentro de un pozo. Hay versiones a ritmo de tango de Pericón de Cádiz y Manolo Vargas (Por querer curiosear).

(20) ALONSO HERNÁNDEZ, José Luis y HUERTA CALVO, Javier, Historia de mil y un juanes, Salamanca: Universidad de Salamanca, 2000 (Págs. 20 y 21).

(21) MARTÍN SALAZAR, Jorge, Los cantes flamencos, Granada: Diputación de Granada, 1991 (Pág. 95). También está recogida por QUIÑONES CHOZAS, Fernando, De Cádiz y sus cantes, Barcelona: Seix Barral Hnos. S.A. (Colección Anteo),  Pág. 181; bajo la siguiente variante: 

                                           Tu te tienes de queá
                                           señalando con el deo
                                           como se quedó San Juan.


(22) El Comercio, 27 de febrero de 1909. Cinco años antes, en 1904, concretamente en Diario de Cádiz, el periodista, al contar el cortejo de la procesión y referirse a los pasos de San Juan, decía: "el popular que dio lugar a la copla". Verlo aquí.

(23) MACHADO ÁLVAREZ, Antonio, Ob. cit. pág. 37.

domingo, 17 de marzo de 2013

Magandé, escarbando por la tarde, de noche y por la mañana (1904)

Magandé, tensa el puño derecho. A la guitarra Carlos Montoya. Archivo de Blas Vega


Macandé. Dibujo: Laura Pérez Vernetti (2)
¿Magandé o Macandé? ¿Ge o ce? Me inclino por lo primero. Son varias las razones. Desde luego, el hablante gaditano de su época lo llamaba Magandé. Así lo pronunciaba. Con independencia de que en ocasiones la grafía fuese, supuestamente, Macandé. En los últimos años, como queriendo gitanizarlo más, le añadieron una ka: Makandé. Que es como pretender gitanizar al más gitano del mundo, por popá y por momá; por Díaz y por Fernández; por abuelos y por bisabuelos, de Tomás El Nitri a Los Ortega; de los Melu a María Borrico ¿Más sangre gitana? ¡Imposible! Es como querer echarle más sal a una disolución saturada que ya no admite más soluto. En absoluto. Difícilmente se encuentra una veta más pura, más racial y descarnada como la del gitano del barrio de La Viña. Y difícilmente se encuentra también una biografía más cruel, más dura, más desabrochada y auténtica que la de Magandé.

Con toda la ilusión del mundo —y con toda la osadía del mundo, también— estoy dirigiendo y escribiendo el guión de un documental sobre la dramática vida del cantaor Magandé, que va a deparar —ya lo está haciendo, desde el punto de vista documental— algunas novedades sobre Gabriel y confirmándose gran parte de lo que se escribió en su primera y única biografía: Pasión y muerte de Gabriel Macandé, obra sobre la que todos los aficionados al flamenco nunca estaremos lo suficientemente agradecidos, pues de no ser por ella, la figura de Gabriel, se hubiera diluido en el pozo de la más completa y terrible ignorancia. Gracias a Eugenio Cobo, a su tesón y a Andrés Raya y la editorial Demófilo, quedaron fijados y rescatados para siempre la mayoría de sus datos esenciales, que peligraban en la dúctil y efímera oralidad de los últimos de una generación de informantes que, a inicios de los setenta, vivían los estertores de un régimen. El libro de Eugenio, con prólogo de Andrés, contiene una preciosa prosa que a mí, particularmente, me pareció y me sigue pareciendo exquisita (1).



Paco de Lucía y Leonardo Casais
El rodaje sobre Magandé —así se va a llamar— estará protagonizado por David Palomar, que será el cantaor que lo encarne. 


Flores el Gaditano, con 90 años, nos hizo
su fandango. Lo conoció siendo un niño




En octubre de 2010 comenzó el rodaje y hemos recogido ya un material interesante en el que han participado, entre otros, el eminente psiquiatra Leonardo Casais, los cantaores Flores El Gaditano y Chiquito de Cádiz, y el malogrado Pedro Romero que, por desgracia, recientemente nos dejaba.







Nacho Odero y Carlos Redondo atentos a la iluminación
Profesionales de raza, como mis compañeros los cámaras Carlos Redondo, Carliqui de Clac! Comunicación, y Nacho Odero, ambos veteranos de los planos y curtidos en el oficio; la edición y post producción de Jesús Godoy y la impagable labor, profesional y de cohesión de equipo, de Sebastián Massa El Curso, hará que disfrutemos —ya lo hacemos— con el rodaje.


Con nuestro amigo Pedro Romero


Retrocedamos ahora en el tiempo. Viajemos hacia 1904. Concretamente a principios del mes de junio, cuando las laberínticas redes de la Almadraba de San José, del extramuros de Cádiz capital, se calaron para capturar los atunes de derecho, con diferencia, los túnidos más cotizados por su mayor proporción de grasa jugosa y propiedades culinarias. Sucedió que unos duros columnarios, o de ambos mundos, de plata, fechados entre 1753-1755 y acuñados en la ceca de México, aparecieron en la arena de la Playa del Sur —hoy Playa Victoria— cuando los operarios de las instalaciones almadraberas, enterraban los desperdicios de los atunes. 

El resto lo saben ustedes mucho mejor que yo, gracias a El Tío de la Tiza cuando fue notario de que "estaba la playa / igual que una feria", con el tango de Los duros antiguos.

Pero miren, farderos, miren bien quién se acercó y quién —con siete añitos de edad— se tiró toda la noche a ver si "mangaba" algún duro, porque estaría más canino que Pericón, a la sazón, cuatro años menor que él. Y fíjense bien la grafía que usó el periodista corresponsal cuando en 1904 redactaba la noticia para el periódico El Heraldo de Madrid:


El Heraldo de Madrid, 5 de junio de 1904


Ramón Díaz "Fletilla". Fotografía: Begoña Lombardía

Por eso cuando Ramón Díaz "Fletilla", nacido en 1908, por tanto, conocedor y coetáneo de Magandé, no lo dudó a la hora de titular a su agrupación, la que en 1963 homenajeaba a Gabriel:

                                           Hay caramelos,
                                           hay caramelos
                                           que son del Bomba, Gallo, Gaona
                                           y El Espartero.


Portada original del libreto de "Los discípulos de Magandé" (1963).
Colección Osuna & Camacho
Rafael Alberti y Pedro Romero en la Diputación de Cádiz

Y por eso cuando Pedro Romero, que tanto convivió con su hija Teresa Díaz en el barrio de Santa María, la señora muda que, con expresivos gestos de signos y sonidos guturales, le agradeció la mención que en 1981 le había hecho a su padre, tampoco dudó:

                                         ...mientras Magandé decía ¿por qué?
                                         vendiendo sus caramelos ¿por qué?
                                         ¿por qué, tan toreros son?
                                         ¿Quién los quería mis caramelos?
                                         ¡Los traigo de Juan Belmonte,
                                         de Rebujina y de Vicente Pastor;
                                         cómprame mis caramelos
                                         que a chica los traigo yo!

Es más, Pedro Romero, se reafirmaba en su libro de memorias:


“Nació Magandé (no sé de dónde han sacado lo de Macandé) en mi barrio de Santa María. Conozco a gran parte de su familia y aún hablo con alguno de ellos. Y sobre todo, hablo con amigos y conocidos de Magandé que me cuentan cosas y anécdotas de Francisco Gabriel Díaz que así se llamaba Magandé" (3)


Macandé. Dibujo: Laura Pérez Vernetti (2)

Azulejo colocado en su domicilio de Santa María, el 26 de abril de 1985
por la Cátedra Municipal Adolfo de Castro

Ojalá encontremos los jurdores necesarios para terminar el rodaje como se merece, para poder intentar comprender el "fandango esquizofrénico" de Gabriel, en acertada frase de Leonardo Casais. Querer es poder. Y nosotros queremos.

                      

_________________________

(1) COBO GUZMÁN, Eugenio, Pasión y muerte de Gabriel Macandé, Madrid: Ediciones Demófilo, 1977.

(2) HERNÁNDEZ CAVA, Felipe y PÉREZ VERNETTI, Laura, Macandé, Vitoria: Ikusager Ediciones, 2000.

(3) ROMERO VARO, Pedro, Memoria de una copla, Cádiz: El Autor,1988 (Cádiz: Jiménez-Mena, Pág. 125)