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miércoles, 6 de marzo de 2013

En el Café de Levante... (a Tere Torres)

Alberto Romero Ferrer, Profesor Titular de Literatura Española de la Universidad de Cádiz, es un reconocido y prestigioso especialista en la historia del espectáculo, cuyo ámbito de estudio se ha centrado en la literatura, la cultura y el teatro español de los siglos XVIII, XIX y XX, especialmente la comedia, el sainete, la zarzuela, el género chico, y otros géneros cómicos; habiendo impartido conferencias en distintas universidades españolas y extranjeras de Italia, Reino Unido, Alemania, Francia y Argentina.


Será todo un lujo, entre palmas y alegrías, escucharle en El Café de Levante, mañana jueves, 7 de marzo, en una charla sobre la figura de Lola Flores, titulada La Niña de Fuego: del escenario al mito, que cerrará el ciclo que sobre la copla ha ofrecido este entrañable café de la calle Rosario

Contará con la actuación de Mariló Rico, polifacética cantante, periodista de profesión y autodidacta, que se desenvuelve con soltura entre los acordes de la música brasileña y el jazz. De raíces muy flamencas, su padre fue socio fundador de la Peña Enrique el Mellizo y su abuelo regentaba una de las tabernas más carismáticas y flamencas de Cádiz: El Maestrito, por donde desfiló lo más granado de la flamenquería gaditana. Estará acompañada al piano por Bosco Prada, un extraordinario músico, buen conocedor de la música en general y del género en particular.

Un café con penumbra. Mil cuadros que escrutar. Un mostrador de azulejería. Velas y mesitas. Un espejo inmenso, reflector de sonrisas y confidencias. Hay dulces de berbería. Predomina el rojo, como en el entrañable Bar Pedrín, sólo un banco almodovariano rompe la norma, y "empata" —disidente— el tránsito, con un azul chillón. Un callejón adosado, donde puede detenerse el tiempo, le confiere carácter a través de una ventana. Un poyete de mil abrigos; mucho arte tras la barra... y un pasillo estrecho para ver desfilar hermosos cuerpos.

                   


Acordémonos de Lola. Abramos un fardo con una entrevista que concedió en el año 1950 con Manolo Caracol. Jerez y Cádiz fueron para él las cunas del cante: "Aquí en bruto (Jerez); allí refinao (Cádiz)", decía Caracol sin dudarlo. Preludio de la inexcusable cita de mañana en El Café de Levante de la calle Rosario.


La Voz del Sur, 2 de julio de 1950. A la derecha, repárese en el anuncio 
"Toros en Cádiz" y el grandioso "Cuadro de Arte Andaluz" de artistas flamencos

domingo, 3 de marzo de 2013

1938. Y la juerga acabó en Consejo de Guerra (II)


El propietario del establecimiento de bebidas en el que se desarrollaron los incidentes, Pasaje de la Europa, era Teodoro Díaz Portilla, natural de Villasevil de Toranzo (Santander), con residencia en Sevilla en el número 1 de la calle Barco. Acudió también a testificar en el Juzgado, diciendo —básicamente— "que no oyó nada". Manifestación muy similar a la declarada por José del Pino Tejera, camarero del Pasaje de la Europa.

Sevilla, Pasaje de la Europa. Riada de 1947 (*)
Omitimos ambas declaraciones para no alargar esta entrada, ya de por sí larga —como la de ayer—, pero sí que es de sumo interés conocer qué dijo la policía. ¿Qué sabía la policía franquista sobre los implicados? Veamos a continuación la información que la Jefatura del Servicio Nacional de Seguridad suministró en el proceso. 

La policía nunca es tonta; ni un pelo, además. Y la franquista tampoco lo era.




Sobre Juan Incierte Gutiérrez:




Sobre el tocaor José Capinetti Rodríguez a quien (miren por donde) sabemos que apodaban "El Gitano" y que estaba de paso:





Sobre el tocaor El Niño de Huelva




Sobre el cantaor Pepe el Limpio:




Sobre Antonio Márquez Rodríguez:



Sobre Diego Zuleta y Queipo de Llano, y sobre Manuel Solís García:



Sobre José Arredondo y Sierra y sobre José Luis Olavarrieta González:





Pónganse los farderos en pie que llega la sentencia firme, o pónganse firmes que llega la sentencia. Da lo mismo. ¡Total! Vista la vista... no eran "malos" ni "buenos", eran "Regulares". Y los flamenquitos todos limpios —y eso que uno ya lo era desde el principio: Pepe el Limpio—, flamencos víctimas de una época sobria y lamentable.


Los papeles hablan por sí solos. Aquellos jueces sacaron sus conclusiones, que cada lector saque ahora la suya sobre la presente documentación pública (1).












Quedémonos con el cante de Pepe el Limpio y el toque de El Niño Ricardo (cortesía de Paco Zambrano).
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(*) Postales y fotos antiguas de Sevilla.

(1) Archivo Histórico Tribunal Militar territorial Segundo, Sevilla, Fondo 8.000. Causa 1557/38 contra los alféreces don José Arredondo Sierra y don Luis Olavarrieta González por supuesto delito de excitación a la rebelión. Legajo 224/10657.

sábado, 2 de marzo de 2013

1938. Y la juerga acabó en Consejo de Guerra (I)

El arte flamenco, a lo largo de sus siglos recorridos, suele estar asociado a una serie de conceptos. Clichés de cristal de gelatino-bromuro que a veces responden a una realidad indiscutible. El vino y las bebidas espirituosas siempre hacen de bisagra, al menos, de dos aspectos bastante claros: la juerga y el posterior escándalo. Lo segundo casi siempre consecuencia de lo primero. Y el alcohol en el centro de ambos, dando fe de la transformación y como queriendo atrapar el duende; "el espíritu", como así ya indica la propia raíz de la voz árabe "al-kuhl".

Otra realidad sociológica fue la del señorito. Archisabida y poco estudiada. En realidad nada estudiada por la flamencología. Flamenco y prostitución. Flamenco y señoritos. Dos posibles títulos para dos probables análisis futuro. Espécimen sin estudio. Arquetipo de una España, muy abundante en su lado meridional. Gracioso sin gracia. Afecto de todo régimen. Generalmente mal aficionado, engreído y patoso; caprichoso y cuando no alcohólico. El artista en medio, preso de un reservado; detenido en un cuarto supuestamente cabal. Siempre con hambre, con la garganta rota y las uñas destrozadas, a la espera constante de un desenlace incierto y con el estómago protestando; y a veces —todo hay que decirlo— plegado a una determinada ideología.

El Niño de Huelva en su juventud.
Foto archivo Blas Vega
Lo que sigue es el testimonio ocurrido de una juerga de la España franquista, acaecida un 12 de octubre de 1938, en el reservado de un bar de Sevilla, El Pasaje de la Europa, en la que se vieron envueltos el tocaor gaditano José Capinetti , el tocaor onubense El Niño de Huelva y el cantaor pacense Pepe El Limpio.


La documentación arribó esta mañana dentro de un fardo, avistado en la zapata del lienzo de muralla de la Alameda Apodaca. Flotaba junto a la murallita de San Carlos, entre plateadas alfajoas y lisas carroñeras de la superficie; precisamente debajo, de donde un alcalde franquista elevó en su día la Cruz de los Caídos (caídos de un sólo bando, claro), que el tiempo —afortunadamente— borró de la preciosa Alameda, atlántica ella, un poquito sudamericana y colonial. Un magnífico pescador amigo, José Luis Gutiérrez Molina, con una caña del país, enganchó en el tramo de tanza de la espiga de bambú, el fardo que sigue.

Lean, lean. No pierdan hilo. Reparen en cada detalle; escruten pacientes cada renglón del sumario, aún cuando la prosa es pobre, repetitiva y enormemente burocrática. Pero merece la pena. Lo que sigue es un verdadero retrato sociológico de una España terrible, en la Sevilla de Queipo, con un arte flamenco al servicio de laureados vencedores, que muestra su lado más bufonesco y lamentable, en un aciago Día de la Hispanidad. Aquí un Consejo de Guerra (1).




Francisco Largo Caballero
Sevilla. A las 22 horas del incidente, todo el mundo en Comisaría de Investigación y Vigilancia prestando declaración, ante el Inspector de Guardia, Juan Carvajal Ibáñez y ante el agente interino, Manuel Vázquez Moya, que ejerció como secretario habilitado. ¿El motivo? haber gritado U.H.P. y Viva Largo Caballero. Comparece el subteniente de la Región Basilio Rodríguez Barroso; los cabos Rodolfo Capilla Jimeno y José Ballesteros Delgado; y el legionario Rafael Vargas Bazo

Todos presentan a los siguientes implicados: Manuel Solís García de Puente Genil (Córdoba); Juan Incierta Gutiérrez de Jerez de la Frontera (Cádiz); Antonio Márquez Rodríguez de Cádiz; Diego Zuleta y Queipo de Llano de Jerez de la Frontera (Cádiz); Manuel Gómez Vélez de Rio Tinto (Huelva); José Azuaga Morcillo de Badajoz y José Capinetti Rodríguez de San Fernando (Cádiz).

Declaración del tocaor Manuel Gómez Vélez, El Niño de Huelva:




Declaración del tocaor José Capineti Rodríguez:



Declaración del cantaor José Azuaga Morcillo, Pepe El Limpio:




Otro de los implicados en la juerga fue el Alférez de Regulares, José Arredondo Sierra, que no prestó declaración inicialmente en Comisaría, pero que luego, ya abiertas las diligencias, testifica en el Juzgado de la Prisión Provincial, el 17 de octubre de 1938. Arredondo llega a detallar en su declaración la letra "flamenca" que por fandangos se estaba interpretando en el cuarto: "Viva el Caudillo de España / y el ejército español / gloria al invicto Mola / y a Sanjurjo el inventor / de la cruzada española".






Declaración en el juzgado del Alférez de Regulares, José Luis Olavarrieta González:





Declaración del abogado, imputado Diego Zuleta y Queipo de Llano (la misma persona que en el año 1932, con motivo de la Sanjurjada, fue deportado a Villa Cisneros. Léase aquí en Diario de Jerez):




Declaración del tocaor Manuel Gómez Vélez, El Niño de Huelva:



Declaración del tocaor José Capinetti Rodríguez:


Las Calles de Cádiz con Concha Piquer. En el centro Pepe El Limpio.
A la izquierda Pericón de Cádiz. A la derecha Luis el Compadre

Declaración del cantaor José Azuaga Morcillo, Pepe El Limpio:





Informe del Fiscal, fechado el 3 de diciembre de 1938, Tercer "Año Triunfal":






Hasta aquí nuestra entrega de hoy. "¡Se levanta la sesión!", "¡Queda visto para sentencia!" ¿Condenarán a los dos alférez de Regulares? ¿Quizá al abogado, apellidado Queipo de Llano? ¿Les pasará algo a los flamenquitos? Se aplaza la sesión hasta nueva audiencia. Mañana se verá.



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(1) Archivo Histórico Tribunal Militar territorial Segundo, Sevilla, Fondo 8.000. Causa 1557/38 contra los alféreces don José Arredondo Sierra y don Luis Olavarrieta González por supuesto delito de excitación a la rebelión. Legajo 224/10657.